Cada shock geopolítico relevante obliga al mercado a reordenar sus jerarquías. Durante décadas, esa reacción tuvo una lógica bastante previsible: cuando subía la tensión global, el dinero corría hacia el dólar, los bonos del Tesoro de Estados Unidos y el oro.
Pero el conflicto entre EE.UU. e Irán arrojó una señal menos lineal. En medio del salto del petróleo, la fortaleza del dólar y el temor a un nuevo shock inflacionario, Bitcoin no colapsó como en otros episodios de aversión al riesgo y, en cambio, mostró una resistencia que el mercado ya no puede ignorar.
Bitcoin vs. oro: en qué conviene invertir
A tres semanas de la guerra y mientras el oro anota una caída en la última semana de 8%, Bitcoin ostenta una suba de 5% en el mismo periodo. Es más, el metal amarillo perdió el valor deu$s5.000 (cotiza cerca de u$s4.880) mientras que la cripto superó los u$s70.000 y, pese a la caída del miércoles tras la reunión de la Fed, avanzó 1% en igual lapso.
La discusión ya no pasa solo por si sube o baja en una rueda, sino por qué clase de activo está empezando a ser dentro del sistema financiero. Si en otras etapas era tratado como una apuesta especulativa, muy dependiente de la liquidez y del apetito por riesgo, en este nuevo ciclo empieza a comportarse como un activo macro con identidad propia.
Es decir, un instrumento que los inversores miran no solo por narrativa cripto, sino también como cobertura parcial ante desorden monetario, fragmentación geopolítica y deterioro de confianza en instrumentos tradicionales.
La tensión en Oriente Medio refuerza ese debate porque altera al mismo tiempo varias variables clave: el encarecimiento del petróleo vuelve a meter presión sobre la inflación global y complica a los bancos centrales, que ven amenazado el proceso de desinflación.
Matías Part, analista de Bitget, plantea un cambio de dinámica que el mercado ya no puede ignorar. "El 28 de febrero, cuando comenzaron los ataques a Irán, la reacción inicial fue la clásica de manual: el oro subió, el dólar se fortaleció y Bitcoin se desplomó. En cuestión de horas, el mercado cripto perdió unos u$s128.000 millones y BTC cayó hasta los u$s63.106".
Tres semanas después el escenario se dio vuelta. Part indica que la divisa digital líder acumula una suba superior al 10% en marzo y cotiza por encima de los u$s72.000. En paralelo, el oro retrocedió cerca de 10% desde el inicio del conflicto y el S&P 500 permanece en terreno negativo. "El activo que muchos descartaban como refugio terminó superando al refugio tradicional", comenta el estratega.
La explicación, según Part, combina factores de mercado y timing. "Bitcoin logró rebotar con rapidez porque opera 24/7 y los inversores institucionales volvieron a tomar posiciones en spot una vez que el mercado empezó a descontar que la muerte de Khamenei podía acercar un desenlace del conflicto. El oro, en cambio, quedó presionado por un dólar fortalecido y por la suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro", dice el experto.
El petróleo aparece como la variable clave, con un precio actual en el orden de los u$s110 por barril. "Para el analista, si el crudo se estabiliza, la Reserva Federal (Fed) puede recuperar margen para recortar tasas, lo que favorecería a Bitcoin. Pero si los precios vuelven a dispararse, el efecto sería el contrario y condicionaría a los activos de riesgo.
Desde el punto de vista técnico, BTC pelea la resistencia de u$s72.000 y el mercado de opciones empieza a posicionarse para niveles de u$s75.000 a fin de mes. El comportamiento, dice Part, recuerda al de junio 2025, cuando tras una caída inicial por otro episodio de tensión con Irán, terminó escalando hasta los u$s123.000 en pocas semanas.
Aun así, el analista advierte que todavía es prematuro consolidar a Bitcoin como refugio definitivo. Pero estas tres semanas dejaron algo nuevo sobre la mesa: por primera vez en un shock geopolítico de magnitud, el activo mostró una resiliencia que empieza a cambiar la forma en que el mercado lo interpreta.
Qué indica este nuevo ciclo de Bitcoin
Patricio Mesri, country manager de Bybit para América Latina, plantea a este medio que el 2026 comenzó con una dinámica típica de mercado bajista dentro del ecosistema cripto.
"El 2026 arrancó con una especie de bear market. El año pasado tuvimos el all time high de Bitcoin en torno a u$s124.000 y después una caída cercana al 50%. Llegó a tocar los u$s60.000 y ahora está en fase de recuperación. Si lo analizás desde el punto de vista del valor absoluto, sigue siendo un nivel fuerte", explica.
Agrega que el escenario actual todavía se enmarca en una tendencia bajista, aunque con posibles movimientos alcistas puntuales. "Vemos un bear market en este 2026, con la posibilidad de ciertos picos u overshootings de Bitcoin en los próximos meses", agrega.
Mesri también pone el foco en la percepción de los inversores. "Para quien recién entra al mercado, una caída del 50% en pocos meses asusta. Pero para quienes están hace más tiempo es algo normal dentro de los ciclos de Bitcoin y la industria. Parece haber encontrado cierto piso, algo que también ocurrió en ciclos anteriores: corrige, pero no vuelve a los mínimos previos", señala.
Respecto del debate sobre el rol de la cripto frente al metal, el ejecutivo evita plantearlo en términos de rivalidad directa. "No lo veo como una competencia, sino que ambos están mostrando un comportamiento relativamente similar en un contexto de guerra e incertidumbre. El petróleo también está subiendo y termina reforzando la idea de que tanto el oro como Bitcoin se están consolidando como reservas de valor", afirma.
Por último, destacó el rol de los flujos institucionales en la dinámica reciente del mercado. "En marzo en particular se observa una demanda alcista sobre Bitcoin, impulsada por un flujo institucional muy fuerte, especialmente a través de ETF, lo que empuja el precio al alza", concluye Mesri.