En Polymarket, la plataforma de predicciones basada en blockchain, las probabilidades sobre qué activo tendrá mejor desempeño en 2026 muestran un giro claro: el oro concentra el 73% de las apuestas, mientras que Bitcoin queda relegado al 21% y el S&P 500 apenas alcanza el 10%, en medio del conflicto en Medio Oriente. 

La diferencia no parece marginal, sino más bien un voto de confianza contundente hacia el metal y, al mismo tiempo, una señal de que el mercado todavía no está dispuesto a coronar a BTC como el refugio dominante del próximo ciclo.

El dato es más profundo de lo que parece. No se trata simplemente de una competencia de rendimientos, sino de una disputa simbólica por el rol de activo refugio en un mundo que sigue atravesado por exacerbadas tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y un orden monetario en transición.

Cuando el mercado asigna casi tres cuartos de probabilidad al oro, parece un mensaje claro frente a la incertidumbre estructural; la preferencia vuelve a lo conocido.

Medio Oriente en tensión: Bitcoin pierde terreno en las expectativas para 2026

El oro juega con ventaja histórica. Tiene miles de años como reserva de valor, respaldo institucional y una dinámica de demanda que incluye a bancos centrales, que en los últimos años han incrementado compras de manera sostenida.

En un escenario de tensiones persistentes, dólar firme y dudas sobre el crecimiento global, el metal aparece como el activo que mejor combina liquidez, profundidad de mercado y baja volatilidad relativa.

Bitcoin, en cambio, transita una etapa híbrida. Su narrativa como "oro digital" ganó fuerza con la aprobación de los ETF y la mayor participación institucional, pero su comportamiento de mercado todavía refleja una fuerte sensibilidad al ciclo de liquidez global. 

En momentos de aversión al riesgo, BTC suele moverse más cerca de los activos tecnológicos que del oro. Esa correlación, aunque no permanente, pesa en la percepción de quienes buscan cobertura frente a shocks.

La volatilidad estructural es otro factor. Para liderar un año completo como refugio, no alcanza con tener potencial de apreciación; se necesita consistencia. Bitcoin puede ofrecer retornos extraordinarios, pero también correcciones abruptas. 

Además, hay una cuestión de timing macro. Si 2026 es percibido como un año todavía atravesado por tensiones geopolíticas, fricciones comerciales o desaceleración económica, el flujo natural tiende a priorizar activos con menor beta.

En ese contexto, el oro captura la demanda de cobertura antes que el capital especulativo. Bitcoin, por su parte, suele brillar cuando la liquidez abunda y el apetito por riesgo se expande.

Al respecto, Ramiro Rodríguez, CFO de Finwind, dice en declaraciones a iProUP, que la dinámica responde a una combinación de varios factores: "Por un lado, grandes fondos de inversión vienen bajando la exposición a activos más volátiles como Bitcoin".

El conflicto con Medio Oriente generó una fuerte volatilidad en Bitcoin y mayor adopción en oro

"En los últimos meses se vieron salidas de capital en los ETFs de Bitcoin y ETH, lo que sugiere un menor apetito institucional por activos más volátiles, mientras que los ETFs de oro y de acciones estuvieron captando más dinero", advierte. 

Para Rodríguez, esto suele ocurrir cuando las tasas reales están altas o la liquidez global no se expande fuerte y, por lo tanto, los activos más especulativos como Bitcoin no suelen ser los más elegidos.

Además, señala el experto, el oro se mantiene como el refugio de valor clásico en momentos de incertidumbre económica o geopolítica. "Entonces, esta rotación desde activos más riesgosos hacia otros más defensivos podría estar vinculada a los riesgos latentes de una escalada en la guerra entre EE. UU. e Irán". 

Aunque en la práctica, el oro todavía suele responder mejor como cobertura, mientras que Bitcoin tiende a comportarse más como un activo de riesgo y moverse más en línea con los mercados de accionarios.

2026 bajo cautela macro: el oro se impone en las proyecciones de rendimiento

Paula Chaves, analista senior de mercados, agrega, en diálogo con este medio, que las apuestas en los principales mercados de predicción muestran un giro claro en las expectativas de rendimiento para 2026. 

"Actualmente, el oro concentra el 74% de probabilidad de ser el activo con mejor desempeño porcentual del año, mientras Bitcoin se ubica alrededor del 19-20% y el S&P 500 en un rango cercano al 9-10%", señala la experta. 

Bitcoin pierde fuerza este 2026, a causa de una serie de factores macroeconómicos y políticos

Y agrega que la lectura es contundente: "el mercado está priorizando protección y estabilidad macro por encima de la narrativa de alto crecimiento asociada a los activos de mayor riesgo".

Para Chaves, este posicionamiento responde a un entorno marcado por elevada incertidumbre geopolítica, tensiones en Medio Oriente, preocupaciones fiscales en economías desarrolladas y dudas sobre la sostenibilidad de la deuda. 

En ese contexto, dice que el oro reforzó su papel histórico como refugio, pues en los últimos meses ha alcanzado máximos relevantes y mantiene una tendencia estructural respaldada por compras de bancos centrales y flujos institucionales constantes

"Además, en episodios recientes de "risk-off", el metal ha mostrado fortaleza mientras activos de mayor riesgo han corregido, lo que consolida su perfil defensivo de cara al próximo año", agrega.

En contraste, Bitcoin perdió terreno en las expectativas. "Tras haber marcado máximos el año pasado, la criptomoneda atravesó una corrección significativa y hoy cotiza muy por debajo de esos niveles. 

Algunos operadores también consideran que el ciclo típico del mercado cripto "podría no haber completado plenamente su fase de ajuste, lo que reduce la probabilidad de un rebote porcentual lo suficientemente fuerte como para superar al oro en el acumulado anual", sostiene la analista.

"La narrativa de 'oro digital' enfrenta así una etapa de revisión, especialmente cuando el metal físico mantiene una dinámica más consistente en escenarios de estrés financiero", complementa.

Chaves sostiene que el S&P 500, por su parte, conserva una perspectiva positiva, aunque moderada. "Las proyecciones de utilidades corporativas, la inversión en inteligencia artificial y la posibilidad de ajustes en tasas respaldan un escenario constructivo"

"Sin embargo, cuando el mercado evalúa qué activo podría liderar en variación porcentual anual, el índice estadounidense suele ofrecer retornos más estables que explosivos, lo que explica su menor probabilidad relativa en estas apuestas", sentencia.

Un cambio claro hacia una política monetaria más expansiva, una inyección relevante de liquidez global o avances regulatorios que impulsen la adopción institucional de Bitcoin podrían alterar este panorama.

Por ahora, la señal del mercado es clara: "Ante un entorno de incertidumbre estructural, la preferencia se inclina hacia activos defensivos como el oro, mientras Bitcoin queda a la espera de un catalizador que reactive su narrativa de crecimiento exponencial", concluye la experta.

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