La ley de Reforma Laboral ya entró en vigencia. Con la publicación del Decreto 137/2026 en el Boletín Oficial y la firma de Javier Milei, la norma cobró fuerza legal tras su aprobación en el Congreso; en el que es, quizás, uno de los hitos más importantes de su gestión.

La reforma introduce cambios en la forma de pagar y cobrar los salarios. Y más allá de que le 'abre la puerta' a los sueldos en stablecoins, como USDT o USDC, lo hace con limitaciones.

Es que el foco del proyecto, sancionado tras meses de debate, estuvo puesto principalmente en los pagos en dólares: no se modificó el límite de 20% para los pagos en especie, donde entran los activos virtuales. 

El techo desaparece para moneda extranjera, al considerar que el salario debe satisfacerse en dinero. Ahí está el eje de la cuestión: cada vez más argentinos usan monedas estables (e incluso hay un peso digital en desarrollo) pero las restricciones para cobrar directamente con ellas siguen en pie.

Por eso, en este 2026 cargado de promesas, con el Presidente comprometido a impulsar 90 reformas este año, tal y como aseguró este domingo en el Congreso, el ecosistema cripto espera que el margen se amplíe. Pero ahí aparece una pregunta inevitable: ¿Qué tiene que pasar para que eso ocurra?

USDT y USDC dominan las búsquedas y las billeteras argentinas

Diego Kupferberg, analista de Banca y Fintech en Taquión, sostiene a iProUP que "la Resforma Laboral se quedó corta con las stablecoins, justo cuando la Argentina más las usa".

Según el reporte Estado de la Industria Crypto publicado por Lemon, en Argentina hay cuatro veces más personas usando criptomonedas que en 2021, con un crecimiento interanual del 45% en el volumen de stablecoins operado en la plataforma. 

A su vez, el documento resalta cómo PIX, usando USDT y USDC, impulsó un récord histórico de descargas de apps cripto tras cuatro años.

"El crecimiento de 2025 estuvo impulsado principalmente por el uso de las stablecoins como infraestructura financiera para mover dinero, pagar y operar en el día a día", refuerza el informe, que además señala que hoy el 27,7% de los activos en los portfolios de los usuarios argentinos corresponde a Stables.

Vugar Usi, COO de MEXC, suma su mirada y remarca a iProUP que los stablecoins son hoy uno de los principales motores del ecosistema cripto argentino, traccionado por "una fuerte demanda tanto de ahorro y trading como de uso transaccional, especialmente para transferencias y pagos".

María Fernanda Juppet, CEO de Notbank by CryptoMKT, también destaca la importancia de las stablecoins como reserva de valor en Argentina con un dato tan simple como revelador: las búsquedas que dominan Google.

"En la Argentina, donde términos como 'precio del dólar cripto' o 'stablecoins' dominan las búsquedas en Google, la discusión excede la especulación", enfatiza.

Daniel Vogel, CEO y cofundador de Bitso, va más allá y plantea un cambio de era: "Las stablecoins se consolidan como el dinero por defecto de internet, pasando de ser una herramienta de trading a convertirse en una capa fundamental de pagos y ahorro digital".

En este marco, Kupferberg remarca: "La reforma laboral sí da un paso importante al habilitar sueldos en moneda extranjera, pero el mensaje es claro: dólares billete sí, dólares digitales no".

Las stablecoins siguen siendo "soja o vino" para la ley: qué tiene que cambiar

Por eso, el analista de Banca y Fintech en Taquión revela tres posibles frentes de movimiento para que los trabajadores que así lo deseen, o las empresas que así lo consideren, puedan cobrar y pagar salarios en monedas estables:

"Con la ley, se mantiene la lógica del 'pago en especie' y ahí mete a las criptomonedas. Es un marco pensado para 'soja' o 'cajas de vino', no para USDT o USDC que, en la práctica, muchos trabajadores ya usan como pseudo‑dólar de ahorro y cobro parcial", sostiene.

Que las stablecoins sigan siendo tratadas como 'especie' no es un detalle menor, ya que otra vía para habilitar el pago con monedas estables al 100% sería, precisamente, reconocerlas como moneda: elevarlas al mismo nivel que tienen el peso o el dólar. 

Eso abriría la puerta al curso legal y, con él, la posibilidad de usarlas para pagos cotidianos y cobro de sueldos.

Lograrlo, sin embargo, exigiría una regulación específica centrada en las monedas estables, similar a lo que ocurre en Estados Unidos con la Ley GENIUS, que reconoce ciertas stablecoins con respaldo 1:1, reglas claras de reservas y supervisión, para integrarlas al sistema financiero sin tratarlas como 'bichos raros'.

En la Argentina, esto no existe. Y Kupferberg lo señala con precisión al marcar la distancia entre ambos modelos: "El país hoy está en la vereda opuesta: alta adopción cripto, con casi el 20% de la población ya usando estos activos, pero un vacío normativo que las deja en tierra de nadie en el derecho laboral".

Por eso, remarca que "para pasar del 20% al 100% en stablecoins haría falta una ley específica o una reforma profunda del esquema monetario, no solo un ajuste reglamentario menor". "Mientras eso no cambie, cualquier pago en USDT o USDC seguirá atrapado en la categoría de 'especie', con el límite del 20% como techo infranqueable", sentencia.

Regulación financiera, el ítem aún pendiente 

Este escenario es complejo, más aún en un país donde la regulación financiera se reparte entre el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la Unidad de Información Financiera (UIF); organismos que, dentro del régimen multiagencia vigente, en ocasiones superponen competencias.

Sin embargo, es un anhelo que llega hasta las más altas esferas de la industria fintech.

Durante el último Devconnect Argentina 2025, Diego Díaz le comentó a iProUP que en este 2026 se puede "soñar" con un marco de stablecoins.

"Porque las cosas se están haciendo bien y hay que resaltar la adopción y la madurez de la industria. No estamos lejos. Ojalá sea en 2026, las condiciones están dadas para que todo esto ocurra", manifestó el Head de Pagos y Cripto de la Cámara Argentina Fintech.

Aunque Santos Barrio, cofundador de LB Finanzas, anticipa que el camino más probable pasa primero por las empresas. "Probablemente tengamos primero mayor adopción a nivel de empresas, más allá de que hay un punch fuerte a nivel local, y si eso termina efectivamente siendo usado por el público va a haber una regulación", indica.

Y agrega que ese marco normativo, lejos de ser un freno, sería bienvenido. "La regulación, especialmente si seguimos con un marco como hay ahora, va a ser positiva", cierra a iProUP.

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