Durante años, el relato dominante en el ecosistema cripto fue el de la disrupción con Bitcoin como alternativa al sistema financiero tradicional, stablecoins como puente hacia un mundo sin bancos, blockchain como reemplazo de los rieles heredados.

Un análisis del Deutsche Bank propone una lectura mucho menos romántica y más estratégica: el mercado de activos virtuales no está desafiando al orden monetario global, sino que lo está reconfigurando desde adentro.

Bitcoin: de rebelión ideológica a activo narrativo

La tesis central del informe Chapter 1: Currency, crypto, and payment infrastructure" es contundente. La competencia global ya no es "moneda contra moneda", sino "red de liquidación contra red de liquidación".

El banco plantea que el poder no se define por quién emite más billetes, sino por quién controla los rieles de pago, los nodos de compensación y el acceso a liquidez. En ese tablero, cripto dejó de ser un actor marginal.

El informe reconoce el papel fundacional de Bitcoin como catalizador. Nacido tras la crisis de 2008, con una crítica explícita a la intermediación bancaria y al manejo discrecional de la política monetaria, BTC abrió la puerta a una nueva arquitectura: dinero programable, no soberano, sin intermediarios.

Pero el Deutsche es claro respecto a sus límites: la volatilidad estructural, ciclos de colapsos y uso persistente en actividades ilícitas impidieron que se convierta en una alternativa real como unidad de cuenta o medio de pago masivo. 

Con una capitalización cercana a los u$s2,5 billones, la divisa digital líder es demasiado grande para ser ignorada, pero no logró desplazar a las monedas soberanas. 

Su impacto fue más arquitectónico que monetario: "Abrió el camino para que otras formas de dinero digital, menos volátiles y más funcionales, ocuparan el centro de la escena", indica la institución alemana.

Stablecoins: el verdadero cambio estructural

Para Deutsche Bank, el punto de inflexión son las stablecoins. Allí está la transformación real del sistema monetario. El mercado pasó de u$s20.000 millones en 2020 a más de u$s300.000 millones en 2025, con el 99% del total vinculado al dólar.

Este crecimiento no representa una amenaza directa al dólar, todo lo contrario. La comparación histórica es reveladora: "Las stablecoins funcionan como eurodólares digitales. En los '60, los depósitos offshore en dólares ampliaron el alcance global del dólar sin debilitarlo. Hoy, las stablecoins cumplen un rol similar, pero sobre rieles blockchain".

"Estamos viendo dolarización sin bancos", arroja el texto. Estos activos permiten circulación las 24 horas, liquidación casi instantánea y uso transfronterizo sin corresponsales tradicionales. No erosionan el sistema, sino que lo digitalizan.

María Fernanda Juppet, CEO de Notbank by CryptoMarket, asegura a iProUP que la mayoría de las stablecoins relevantes están denominadas en dólares y funcionan como "rieles digitales" que extienden el alcance del billete verde.

"Facilitan pagos, remesas y liquidaciones 24/7, con menos fricción y a escala global. Eso no debilita al dólar, sino más bien lo vuelve más portable y programable", completa.

Juppet desliza que el matiz importante es que sí pueden desafiar a ciertos intermediarios (como modelos de negocio bancarios o de pagos), pero no necesariamente a la moneda. "Si el 'activo de referencia' y principal instrumento de ahorro/transferencia siguen siendo dólares, el efecto neto suele ser de refuerzo de la demanda y la presencia internacional del dólar", comenta.

Fabiano Días, director de Negocios Internacionales de Bitwage, señala a iProUP que las monedas estables fortalecen enormemente al dólar. "Es simplemente la moneda más aceptada y de mayor circulación en Internet. Se pagan los bienes importados de China con USDT, USDC e incluso DAI, y no solo con euros o yenes", desliza.

"Toda Latinoamérica, que se abastece de empleos en Internet, puestos en empresas multinacionales e incluso familiares que viven en Estados Unidos, debería tener algún tipo de divisa estable normalizada como moneda de curso legal", aconseja.

Regulación de stablecoins y el futuro del dólar digital

Deutsche Bank analiza que la aprobación del marco regulatorio estadounidense en 2025 marcó el momento en que EE.UU. decidió abrazar esta dinámica en lugar de resistirla.

Sucede que la norma estableció reglas claras para emisores de stablecoins, exigiendo respaldo 1:1 en efectivo o treasuries de corto plazo, cumplimiento de estándares similares a los bancarios y mayor supervisión. El efecto geopolítico es directo: cada token emitido implica demanda por deuda pública estadounidense.

Un dato simbólico resume la magnitud del fenómeno: "Tether posee más de u$s135.000 millones en treasuries, posicionándose como uno de los mayores tenedores globales en términos funcionales".

"El Genius Act, tal y como está planteado, impulsa un modelo en que las stablecoins de pago deben tener respaldo 1:1 con activos líquidos y de alta calidad, y entre los que aparecen treasuries de muy corto plazo, con criterios de vencimiento y liquidez, y equivalentes de efectivo", completa.

En otras palabras, lo que hay que observar es si la liquidez y las reservas viven en treasuries de corto plazo, el dólar no pierde centralidad: la gana pero en versión digital.

El análisis del banco alemán también advierte sobre riesgos relevantes. Un evento de redenciones masivas puede forzar ventas aceleradas de treasuries y generar tensiones en el mercado de deuda. Además, la expansión de stablecoins puede impactar estructuralmente en las tasas de corto plazo y alterar la transmisión de la política monetaria.

Al respecto, Juppet comenta que "es un riesgo real, pero su magnitud depende del diseño regulatorio, la calidad de reservas y los mecanismos operativos de liquidez".

Si un emisor enfrenta pérdida de confianza y hay redenciones masivas, puede verse obligado a liquidar reservas rápidamente. Si están en treasuries u otros instrumentos, "puede generarse presión vendedora ("fire sale") en escenarios extremos. Esto es un punto que han advertido organismos y autoridades por motivos de estabilidad financiera", advierte.

Días agrega que la Ley GENIUS establece directrices para la tokenización. "Las monedas estables no son más que tokens de dólares. Con base en esta regulación, tendremos la 'financiarización de todo' y 'activos del mundo real' que transformarán cualquier activo en un token de blockchain, similar a lo que USDT fue pionero", añade.

Por eso, considera que la sustitución de los bonos del Tesoro por otra forma de activo garantizado por el gobierno de EE.UU. debería ocurrir a medida que la actual situación mundial, de deuda perpetua, "sea reemplazada por algo que restaure la confianza de la población".

CBDC y la respuesta estatal

Mientras el sector privado consolida su avance, los bancos centrales reaccionan. China acelera el desarrollo del yuan digital como herramienta estratégica. Europa impulsa el euro digital para evitar que las stablecoins en dólares erosionen su soberanía monetaria.

En cambio, Estados Unidos descartó una moneda digital minorista y optó por fortalecer el dólar digital vía actores privados. Esta divergencia no es accidental: refleja distintas estrategias para controlar la infraestructura monetaria del futuro. 

Para el banco alemán, el escenario más probable para la próxima década es un sistema dual, no un mundo post-dólar.

El billete verde seguirá siendo el activo de reserva y liquidación central, pero su expansión se dará a través de emisión digital –stablecoins, depósitos tokenizados y eventualmente herramientas mayoristas–, mientras bloques regionales desarrollan sus propias redes para preservar soberanía.

No hay ruptura total ni descentralización plena. Hay reconfiguración.

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