Bitcoin acaba de atravesar su peor semana desde el colapso de FTX. En pocos días, el precio llegó a caer más de 15% y tocó mínimos en torno a u$s60.000, lo que implica haber perdido más de la mitad de su valor frente al máximo histórico de u$s126.000 alcanzado en octubre de 2025. El sacudón fue violento, rápido y sin anestesia. Pero hubo algo que no apareció: la capitulación.

El derrumbe se dio en un contexto de pánico generalizado. Las acciones tecnológicas operaron en rojo, los commodities quedaron bajo presión y el VIX (el índice del miedo) tocó máximos de dos meses. En ese escenario, la divisa digital líder volvió a hacer lo que suele hacer en momentos incómodos: separar convicción de especulación.

Mientras el precio se desplomaba, una parte del mercado decidió hacer exactamente lo contrario de lo que sugería el miedo y sorprendió a muchos. Inversores minoristas con horizonte de largo plazo aprovecharon la caída para seguir acumulando. No hubo éxodo masivo ni ventas forzadas en cadena entre quienes vienen posicionados en Bitcoin desde hace años.

Desde Lemon señalaron que, pese a la magnitud de la baja, la reacción del mercado en su plataforma mostró un sesgo claro hacia la compra. "A las 13 hs, el 65% del volumen operado de Bitcoin correspondía a compras –incluye compra directa y swaps–, en una jornada que se ubicó como la segunda de mayor volumen del año en BTC dentro de la plataforma", explicaron.

"El patrón se repite en el acumulado del mes: en lo que va de febrero, con Bitcoin retrocediendo más de 15%, el 68% del volumen operado también estuvo explicado por compras. Traducido: con precios en baja, los usuarios no salen corriendo; aprovechan", agregaron desde el exchange.

La lógica no es nueva. Compras sistemáticas, dollar-cost averaging y una lectura compartida de "esto ya lo vi". Para quienes atravesaron 2018, 2020 y 2021, una corrección del 40% no es un cisne negro: es parte del guion.

Las claves de la caída de Bitcoin

En las grandes capitulaciones de Bitcoin suele aparecer un combo claro: liquidaciones masivas, ruptura de narrativas y abandono del mercado. Esta vez, el golpe fue fuerte, pero no sistémico. No hubo eventos de crédito, ni quiebras en cascada, ni un colapso de infraestructura comparable al de FTX.

Iñaki Apezteguia, cofounder de Crossing Capital, coincide en que el mercado cripto atravesó uno de sus tests de estrés más violentos de los últimos años. Sin embargo, advierte una diferencia clave.

"Lo que para muchos parecía el inicio de un invierno prematuro, para quienes miramos los datos on-chain y la estructura de mercado es una señal de resiliencia institucional. Bitcoin ha caído, sí, pero no ha capitulado", asegura a iProUP.

Apezteguia distingue entre corrección y rendición. "La capitulación ocurre cuando el inversor de largo plazo –el strong hand— pierde la fe y liquida sus posiciones a cualquier precio. Lo que vimos en estas jornadas fue algo distinto: una cascada de liquidaciones forzadas en el mercado de derivados, se esfumaron u$s1.160 millones de market cap cripto desde el 14 de enero, y una rotación de carteras ante la incertidumbre macro, pero sin una ruptura del soporte estructural de convicción", añade.

Según el analista, hay tres señales claras de que el mercado está absorbiendo el golpe:

1. Absorción por parte de los fondos cotizados (ETF)

A pesar de la volatilidad, los flujos de salida de los ETF spot no fueron masivos en proporción al volumen transaccionado. Existe una base de inversores que entiende que el precio actual ofrece una ventana de entrada por debajo del promedio de compra institucional.

Además, gestores como BlackRock no compran ni venden Bitcoin para beneficiarse de sus movimientos de corto plazo, sino que actúan como custodios institucionales y obtienen ingresos vía management fees. El día del crash, el ETF IBIT de BlackRock marcó un récord de volumen operado por u$s10.000 millones, con Bitcoin en torno a u$s60.500.

2. Comportamiento de las empresas

Varias compañías aprovecharon la baja para reforzar sus tesorerías corporativas. Strategy, CleanSpark, DDC Enterprise Limited, Hyperscale Data y H100 Group, entre otras, compraron en conjunto 1.677 bitcoins en los últimos días.

3. Indice Coinbase Premium

El indicador, que mide la diferencia de precios entre una plataforma institucional y un exchange minorista, indicador cortó una racha negativa que arrastraba desde principios de 2026 y se recuperó hasta la zona de -0,07 puntos.

Si la presión compradora se sostiene, los u$s60.000 podrían haber funcionado como piso de esta corrección.

Bitcoin: las señales positivas del "día después"

Para Apezteguia, no se trata solo de resistir el golpe, sino de entender de dónde puede venir la recuperación. "El mercado actual está dando señales positivas que no deberíamos ignorar", sostiene.

Una de ellas es el desapalancamiento saludable. El mercado de futuros se "limpió" y el exceso de leverage que inflaba artificialmente el precio fue purgado. Eso deja el camino despejado para un crecimiento más orgánico y menos sensible a movimientos marginales.

Otra señal es el avance regulatorio en Estados Unidos. El factor Clarity Act actúa como un piso psicológico: la certidumbre jurídica que se empieza a construir reduce el riesgo de salida de grandes instituciones, que ahora ven una hoja de ruta más clara.

A esto se suma la expansión del marco regulatorio de la CFTC sobre stablecoins, que permitirá a bancos fiduciarios nacionales emitir tokens con paridad al dólar bajo la Ley GENIUS, firmada por Donald Trump en 2025. Un paso clave para la legitimidad institucional y el liderazgo cripto de EE.UU.

En la misma línea, Jerónimo Ferrer, gerente de desarrollo de negocios en Bitfinex, sostiene que la reciente caída fue una de las más fuertes de los últimos años, pero que no presenta, al menos por ahora, los rasgos típicos de una capitulación clásica.

"Más allá del retroceso del precio, los episodios de pánico suelen combinar liquidaciones extremas, salida masiva de inversores de largo plazo y un deterioro sostenido de métricas clave de la red. En este caso, el ajuste parece responder más a un contexto global de aversión al riesgo que a un quiebre estructural del activo", opina, a la vez que destaca varias señales de resiliencia:

A eso se suma que la red de Bitcoin continúa operando con normalidad, sin caídas abruptas de actividad que indiquen una pérdida de confianza estructural. Desde una mirada más amplia, la corrección parece estar ligada principalmente al clima financiero global: menor apetito por el riesgo, ajustes de carteras y liquidaciones en mercados apalancados.

En ciclos anteriores, la divisa digital atravesó caídas de magnitud similar antes de iniciar nuevas etapas de crecimiento. En ese sentido, más que un colapso del modelo, el momento actual puede leerse como una fase de ajuste y reordenamiento, típica de un activo que sigue madurando dentro del sistema financiero.

Por último, si bien las ventas al contado repuntaron, las entradas de capital se mantienen moderadas y muy por debajo de los niveles históricos de capitulación. La demanda de ETF se había enfriado hacia fines del año pasado, eliminando a un comprador marginal clave. Aunque tanto las ventas de tenedores de largo plazo como las entradas a ETF se redujeron, todavía no se observan los flujos fuertes que caracterizaron al primer trimestre de 2024 y al primer trimestre de 2025.

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