El mercado cripto entró en una fase de crecimiento estructural y dejó definitivamente atrás la etapa de adopción desordenada.

En 2025, la cantidad de usuarios globales de criptomonedas alcanzó los 741 millones, lo que implica un avance del 12% interanual, según el último informe de Crypto.com.

El número impresiona, pero lo verdaderamente relevante es el cambio en la composición del crecimiento: Bitcoin se mantiene como el eje del sistema, aunque el dinamismo ahora está del lado de Ethereum.

Durante el último año, el activo sumó usuarios a un ritmo del 8,3%, hasta alcanzar unos 365 millones de holders. Concentra casi la mitad de los inversores cripto a nivel global y mantiene su rol dominante dentro del ecosistema.

Además, se confirma una tendencia que se venía gestando. Bitcoin dejó de ser el principal motor de incorporación de los nuevos usuarios. Su función hoy es otra.

El crecimiento de BTC está cada vez más asociado a decisiones institucionales y políticas, más que a la adopción retail. Los siguientes puntos consolidaron su estatus como activo macro y reserva de valor digital:

En este marco, Bitcoin no necesita crecer aceleradamente en cantidad de usuarios para ganar relevancia: ya le alcanza con menos actores, pero con mayor volumen, liquidez y peso institucional.

El rival de Bitcoin que crece en adopción

El contraste aparece con Ethereum. En 2025, la red mostró un crecimiento del 22,6% interanual, llevando la base de usuarios a 175 millones, casi tres veces el ritmo de expansión de Bitcoin.

El dato marca un desplazamiento claro en la dinámica del ecosistema: los nuevos participantes no están llegando solo por expectativa de precio, sino por uso efectivo.

André Sprone, ejecutivo de MEXC, señala a iProUP: "Que la base de usuarios de Ethereum crezca más rápido que la de Bitcoin sugiere que muchos recién llegados no buscan solo 'oro digital', sino infraestructura sobre la que puedan usar DeFi, stablecoins, staking, gaming, NFT y, cada vez más, tokenización de activos del mundo real".

Para Sprone, la segunda red en capitalización se percibe casi como un 'sistema operativo' del ecosistema cripto. "Desde mi lectura, esto abre una oportunidad ligada al uso y no solo a la especulación de precio, pero también implica asumir riesgos tecnológicos y de competencia que el inversor no debería ignorar".

Ethereum se consolidó como la infraestructura financiera del mundo cripto. Sobre su red se apoyan las principales aplicaciones de finanzas descentralizadas, la emisión de stablecoins, los proyectos de tokenización de activos reales y las estrategias de tesorería cripto de empresas que empiezan a incorporar activos digitales de manera estructural.

El despegue de Ethereum frente a Bitcoin

A eso se sumaron mejoras clave, como las actualizaciones Pectra y Fusaka, para resolver cuellos de botella históricos en costos, escalabilidad y experiencia de usuario. Ese combo explica por qué Ethereum captura la mayor parte del crecimiento marginal del ecosistema.

No es solo una apuesta tecnológica, sino una plataforma de servicios financieros on-chain que empieza a competir, en algunos segmentos, con infraestructuras tradicionales.

Ethereum: del hype a la utilidad

El informe deja otra señal relevante: la adopción ya no responde al hype. Los meses de mayor crecimiento coincidieron con eventos concretos, como cambios regulatorios, anuncios políticos y movimientos corporativos.

El mercado cripto empieza a comportarse como las plazas financieras tradicionales: se terminó la compra indiscriminada de "cripto" como categoría y comenzó una etapa de selección por función y narrativa.

En ese nuevo escenario, la pregunta sobre si hay oportunidad no tiene una respuesta binaria:

Más que una rotación, se observa un cambio de régimen. El mercado cripto ya no crece solo por expectativa, sino porque empieza a cumplir funciones concretas dentro de la economía real. Y cuando la adopción se vuelve estructural, el ecosistema deja de parecerse a una moda tecnológica y empieza a jugar en la liga de las finanzas de largo plazo.

Cómo se distribuyen las tenencias institucionales de Bitcoin y Ethereum

José Luis del Palacio, cofundador de Decrypto, advierte que la mayor velocidad de crecimiento de ETH sobre BTC se fundamenta en que cumplen funciones distintas dentro del ecosistema:

Del Palacio insiste en que, "si bien existen otras redes que compiten en algunos segmentos, el ecosistema DeFi más grande y profundo sigue estando en Ethereum".

A eso se suma un factor clave para la región, según el experto: "Latinoamérica es, ante todo, un mercado de stablecoins, y la mayor parte de esa operatoria –pagos, transferencias, ahorro en dólares digitales– corre sobre Ethereum".

"Incluso, el impulso regulatorio que llega desde Estados Unidos, especialmente en materia de stablecoins y tokenización, se está montando en gran medida sobre esta red". añade.

Por eso, la diferencia en cifras. "Ethereum está asociado al uso cotidiano del sistema financiero cripto; Bitcoin, a la inversión y la preservación de valor", plantea del Palacio.

"Uno crece por adopción funcional; el otro, por consolidación patrimonial. Ese desacople explica por qué hoy Ethereum suma usuarios a un ritmo mucho más alto que Bitcoin, aun cuando BTC sigue siendo el activo central del ecosistema", concluye.

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