Un ataque coordinado sorprendió al ecosistema cripto cuando cientos de wallets fueron vaciadas en múltiples redes vinculadas a Ethereum, un evento detectado por el investigador on-chain ZachXBT durante el primero de enero.
Por ahora, la causa técnica no fue identificada, lo que impide determinar si el drenaje se originó en una vulnerabilidad de software, un engaño al usuario o fallas externas conocidas.
Las pérdidas individuales se ubicaron por debajo de los USD 2.000, pero el monto total del ataque ya supera los USD 107.000, elevando la preocupación dentro de la comunidad cripto.
Ataque en redes compatibles con Ethereum
Según ZachXBT, el ataque impactó tanto en Ethereum mainnet como en redes compatibles, incluyendo Base, Arbitrum, BNB Chain y Polygon, todas basadas en la Máquina Virtual de Ethereum (EMV) compartida globalmente.
Estas cadenas comparten compatibilidad técnica, lo que permite que una misma lógica de ataque pueda replicarse con mínimas modificaciones, facilitando que los fondos sean drenados de forma simultánea entre usuarios.
En términos prácticos, si un método funciona sobre una red compatible con la EMV, puede adaptarse rápidamente a otras sin requerir cambios complejos en la estructura técnica del ecosistema Ethereum.
El investigador también identificó una dirección sospechosa donde estarían concentrándose los activos robados, señalando públicamente la cuenta 0xAc2e5153170278e24667a580baEa056ad8Bf9bFB como posible receptora de los fondos drenados durante el ataque reciente investigado.
De acuerdo con Etherscan, esa dirección fue marcada como «peligrosa», una advertencia que refuerza la recomendación de extremar precauciones y evitar cualquier interacción mientras continúa el análisis del incidente global.
Un patrón de ataques más masivo y fragmentado
El delito vinculado a las criptomonedas volvió a intensificarse con fuerza durante 2025, consolidando un escenario de alta exposición para usuarios y plataformas. Un informe de Chainalysis reveló que los robos cripto ya superan los u$s3.400 millones acumulados.
El relevamiento de Chainalysis indica que la dinámica de los ataques cambió de manera significativa, con ciberdelincuentes que buscan afectar a más usuarios, aunque reduciendo el monto promedio robado por víctima individual.
En ese contexto, las billeteras personales comprometidas explicaron el 20% del valor total robado en 2025, un retroceso importante frente al 44% que habían representado durante el año anterior.
Pese a esa baja porcentual, la cantidad de incidentes creció con fuerza, alcanzando 158.000 vulneraciones de billeteras individuales, que impactaron sobre unas 80.000 víctimas únicas a lo largo del año.
Para los analistas, estas cifras confirman que los atacantes siguen encontrando múltiples vías para concretar robos exitosos, incluso cuando existen avances en materia de seguridad criptográfica.
Uno de los datos más llamativos del informe es que los ataques de mayor escala concentran volúmenes hasta 1.000 veces superiores a los de un incidente promedio, superando incluso los picos registrados durante el auge cripto de 2021.
En ese marco, el año 2025 quedó marcado por lo que se considera el mayor robo en la historia de las criptomonedas, con la sustracción de activos en Ethereum por unos u$s1.500 millones desde la plataforma Bybit.
El ataque fue atribuido al grupo norcoreano Lazarus y generó un fuerte impacto en el mercado, tanto por su magnitud como por las implicancias geopolíticas asociadas al origen de los fondos sustraídos.
A ese episodio se sumó el golpe económico sufrido por Coinbase Global Inc., que estimó que un ataque ocurrido en mayo podría implicar costos de hasta u$s400 millones entre tareas de remediación y compensaciones a clientes.