El 2025 será recordado en la historia de las finanzas tecnológicas de Argentina como el año en que el pago digital dejó de ser una alternativa para convertirse en la norma y en el que se observó una metamorfosis acelerada: de una economía dependiente del billete a un ecosistema donde el smartphone y las tarjetas contactless conquistaron desde el viaje en subte hasta la compra en el supermercado.
A diferencia de años anteriores, donde la digitalización era impulsada por la necesidad, el 2025 fue el año del hábito consolidado. Con la interoperabilidad plena y la apertura del transporte público como motores, el país cerró el ciclo con indicadores que lo posicionan a la vanguardia regional, tal como revelan desde Payway.
Pagos digitales: el rol del transporte público
Si hubo un hito que atravesó 2025 fue el impacto del transporte público. Lo que comenzó como una prueba piloto en el Metrotranvía de Mendoza y el Subte porteño, terminó el año con cifras contundentes: 60 millones de viajes abonados con tarjeta, de los cuales el 30% se realizó mediante dispositivos NFC (celulares o relojes).
Para Ignacio E. Carballo, director de Finanzas Alternativas de la UCA y PCMI, este fue el vector de difusión más potente. "El factor frecuencia es altísimo: millones de transacciones cotidianas incorporan al usuario al hábito del pago digital y, en particular, al uso del NFC", señala a iProUP.
Esta "familiaridad" generada en el molinete se trasladó luego al mostrador de los comercios, eliminando la fricción y el miedo al tap and pay.
Pagos digitales: cómo avanzó el contactless
La evolución de la tecnología de proximidad fue geométrica. Mientras que a principios de 2025 el crecimiento era del 45% trimestral, para el segundo semestre la red de Payway -que gestiona más de 700.000 terminales- detectó que 8 de cada 10 operaciones presenciales ya eran sin contacto.
Las claves de los pagos digitales
Este fenómeno no solo respondió a la comodidad. Martín Kalos, director de EPyCA Consultores, explica a este medio que el cambio normativo fue clave: "Hoy, por ley, el comercio no puede llevarse tu tarjeta para cobrarte. Eso, junto con la mayor disponibilidad de terminales modernas, impulsó el uso de contactless como una solución práctica y segura".
Qué pasó con las tarjetas de crédito y débito
El 2025 también marcó el regreso del financiamiento como estrategia de supervivencia y consumo. A medida que las tasas bajaron a principios de año, los emisores de tarjetas empezaron a competir por volumen. Según Emiliano Porciani, Chief Business Officer de Payway, la reducción de la carga fiscal y el bimonetarismo ayudaron a que uno de cada tres pagos con crédito se realizara en cuotas.
Sin embargo, el panorama no fue uniforme. Con el fin del programa estatal Cuota Simple, el mercado privado tomó la posta con iniciativas como Cuotas MiPyME.
Según Kalos, esto reveló una dualidad: mientras un sector aprovechó las cuotas para bienes de alto valor (electrodomésticos o viajes), otro sector de la población recurrió al financiamiento con interés simplemente "para llegar a fin de mes".
Interoperabilidad plena: el éxito del QR que no conoce de fronteras
El código QR no perdió terreno frente al NFC, sino que se especializó. Durante el año, las transacciones vía QR aumentaron un 138% interanual, impulsadas fuertemente por las transferencias inmediatas y los pagos con tarjeta de crédito desde billeteras virtuales.
La clave aquí fue la interoperabilidad total. Como destaca Porciani, la posibilidad de integrar todos los medios de pago, incluso pagos bimonetarios y propinas electrónicas en un solo código, simplificó la vida del comerciante. Para el consumidor, la paz mental de saber que "cualquier billetera lee cualquier QR" eliminó la última barrera de resistencia.
La nueva relación con el efectivo y el peso de la nominalidad
Un dato curioso de los informes elaborados por Payway en 2025 fue el comportamiento de las extracciones. Si bien la cantidad de veces que los argentinos fueron al cajero cayó, el monto promedio por operación aumentó.
Este fenómeno se explica por la mayor denominación de los billetes, lo que permitió retirar sumas más grandes en menos transacciones.
No obstante, para los expertos, esto es síntoma de una "ventana que se abre": a menor necesidad de ir al cajero, mayor es la oportunidad para que el pago digital ocupe ese espacio.
Por otro lado, la tarjeta de débito empezó a usarse para pagos de mayor ticket, dejando las microtransacciones para el QR o el crédito.
Hacia un 2026 de pagos invisibles y biometría
Al iniciar este 2026, la pregunta es: ¿cuál es el próximo techo? Los expertos coinciden en que hemos entrado en una etapa de madurez sistémica. A lo largo de las cuatro ediciones del Índice Payway en 2025, iProUP ha seguido de cerca este proceso que hoy permite a la Argentina liderar los indicadores de adopción regional.
- Interoperabilidad total: el mercado ya no se pregunta si funciona, sino cómo hacerlo más barato. La competencia entre bancos y fintechs por ofrecer mejores beneficios en el QR será el campo de batalla este año
- Pagos invisibles y tokenización: Carballo proyecta que el próximo salto será la tokenización y el avance hacia un modelo "multirail", donde convivan diferentes tecnologías de manera invisible para el usuario
- La batalla por la formalidad: Kalos advierte que, a pesar del avance, la dualidad persiste. Mientras la tecnología sea la más moderna, el desafío será que los comercios dejen de ofrecer "descuentos por efectivo" para que la digitalización sea total
El 2025 demostró que el argentino no solo es un early adopter de tecnología, sino que sabe usarla para navegar la complejidad económica. La digitalización ya no es un eslogan; es una herramienta de planificación financiera.
Como sentencia Porciani en el último tramo del año pasado: "La digitalización ya no es una tendencia: es el presente de los pagos en Argentina". El 2026 recibe a un consumidor más educado, más exigente y, sobre todo, mucho más conectado.