En Estados Unidos, Mark Zuckerberg enfrenta un juicio histórico donde se acusa a Meta de fomentar dinámicas adictivas y daños en menores a través de Facebook, Instagram y WhatsApp.
En paralelo, una investigación de los diarios suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten reveló que grabaciones captadas con anteojos inteligentes Ray-Ban de Meta son enviadas a trabajadores ubicados en Kenia para su revisión y clasificación.
Ese material audiovisual es examinado y etiquetado manualmente como parte del proceso de entrenamiento de modelos de IA, lo que abrió un nuevo frente de cuestionamientos sobre privacidad, tratamiento de datos y controles internos corporativos.
Meta bajo la lupa por comprometer datos personales de usuarios
Un informe reveló que los archivos obtenidos mediante dispositivos con cámara y micrófonos son tratados por empleados de una firma local especializada en procesamiento de datos, encargada de observar, ordenar y catalogar registros audiovisuales.
Esos aparatos permiten captar imágenes y sonidos en primera persona, lo que amplía el alcance de la información recopilada y facilita el análisis detallado de escenas registradas por usuarios durante actividades cotidianas.
Según testimonios reunidos por medios suecos, entre los contenidos evaluados aparecen grabaciones realizadas en espacios privados, incluidos baños y dormitorios, además de situaciones íntimas que exponen rutinas personales dentro del hogar.
Los trabajadores también declararon haber observado tarjetas bancarias, datos médicos visibles y otras referencias sensibles que podrían comprometer la privacidad individual, al quedar expuestas durante los procesos de revisión manual del material audiovisual.
El punto central del caso podría encontrarse en disposiciones establecidas dentro de los términos de uso de Meta que regulan interacciones con herramientas de inteligencia artificial.
Allí se especifica que la compañía posee facultades para revisar interacciones mediante sistemas automatizados o procedimientos manuales, además de advertir a los usuarios que eviten compartir información que no deseen almacenar posteriormente.
No obstante, la investigación sostiene que parte del contenido analizado corresponde a situaciones personales que numerosos usuarios posiblemente no considerarían destinarlo al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.
La IA y el control de datos personales
El etiquetado de datos constituye una fase frecuente en la construcción de sistemas de IA, donde revisores humanos observan imágenes o videos y los clasifican para entrenar modelos capaces de identificar patrones, objetos y contextos.
Cuando ese material es integrado a los modelos de inteligencia artificial, el usuario pierde en la práctica cualquier dominio efectivo sobre los usos posteriores que puedan darse a esos contenidos incorporados.
La situación reaviva la discusión acerca de la contratación de empresas extranjeras para tareas vinculadas al entrenamiento de la IA y sobre los riesgos de privacidad derivados de dispositivos que pueden grabar permanentemente con solo presionar un botón.
Este punto adquiere mayor sensibilidad considerando que tales equipos permiten capturar escenas de manera constante, ampliando el volumen de información potencialmente analizada dentro de procesos automatizados y manuales.
Consultada sobre el tema, Meta, de acuerdo con lo consignado por los diarios suecos, optó por remitir a sus términos de servicio y a sus políticas de privacidad como respuesta institucional.