Existe una manera de proteger la privacidad de las interacciones con ChatGPT y evitar que queden expuestas en dispositivos compartidos o en la misma plataforma.
El chatbot de OpenAI almacena por defecto las interacciones de los usuarios para mejorar su rendimiento. Sin embargo, esto representa un riesgo para quienes aportan información sensible, comparten comentarios privados o usan la plataforma para trabajar.
No obstante, existe una forma de ocultar el historial de chats y limitar la visibilidad de las conversaciones. La forma de hacerlo es muy simple: hay que acceder al menú de configuración y deshabilitar el guardado automático de conversaciones.
Una vez realizado este simple procedimiento, los mensajes dejan de formar parte del historial y no se utilizan para entrenar al modelo. De esta forma, el usuario puede mantener su información fuera del alcance de terceros.
Deshabilitar el guardado automático puede ser útil en entornos laborales o familiares donde varias personas acceden a la misma computadora o teléfono.
Los especialistas también sugieren revisar periódicamente las configuraciones de privacidad, evitar compartir información crítica en plataformas abiertas y combinar estas prácticas con hábitos básicos de ciberseguridad, como el uso de contraseñas robustas y la autenticación en dos pasos.
El reto viral de ChatGPT que incomodó a los usuarios
En enero un desafío viral en redes sociales puso el foco no en lo que la IA hace, sino en cómo se siente. Los usuarios le preguntan a ChatGPT como la IA interpreta a la persona que la utiliza.
"Quiero que generes una imagen de cómo te traté todo este tiempo, sé honesto", es la propuesta de la consigna que se debe enviar al chat para que ofrezca sus resultados.
El usuario en vez de preguntarse "qué puede hacer la IA por mí", invita a pensar "cómo me relaciono con ella".
Las respuestas visuales que genera ChatGPT varían según el historial de conversación de cada usuario. Para muchos usuarios los resultados fueron sorpresivos e incómodos.
En algunos casos aparecieron escenas cálidas y agradables del chatbot, mientras que en otros, la IA creó imágenes caóticas y desordenadas.
Muchos de los usuarios las interpretaron como una lectura simbólica del trato y de la forma de comunicarse con la IA.
Si bien el modelo no siente ni guarda rencor, puede analizar patrones de interacción, como por ejemplo:
- pedidos repetitivos
- tono imperativo
- falta de contexto
- intercambios creativos
- tratos respetuosos