Cada vez más países europeos como Francia o Dinamarca, exploran herramientas soberanas para para ganar autonomía y proteger datos estratégicos
29.01.2026 • 14:35hs • soberanía digital
soberanía digital
¿Por qué Europa quiere dejar de usar Zoom y Teams y avanzar hacia la soberanía digital?
Los gobiernos europeos presionan a las grandes tecnológicas de los Estados Unidos para que habiliten planes de salida rápida en sus servicios de nube, con el objetivo de garantizar que, en caso de emergencia, los sistemas y datos puedan migrar hacia proveedores locales.
Una de las cosas que más preocupan es la posibilidad de que Washington limite o suspenda el acceso a centros de datos operados por compañías norteamericanas.
El escenario parece improbable, pero de concretarse provocaría un golpe de gran magnitud en la economía y en los servicios públicos europeos.
Bruselas y otras capitales ya impulsan algunas medidas para reducir la dependencia de EE.UU. y ganar autonomía tecnológica.
En Francia el gobierno decidió reemplazar progresivamente las plataformas extranjeras de videoconferencia en el sector público por Visio, una herramienta soberana y de código abierto. Hasta ahora los los ministerios trabajaban con aplicaciones norteamericanas como Teams y Webex.
Para el gobierno francés esa diversidad de plataformas y la falta de un sistema unificado:
- debilita la seguridad de los datos
- genera dependencia de infraestructuras externas
- aumenta los costos
- aificulta la cooperación entre organismos
La respuesta es una plataforma única, desarrollada bajo control gubernamental y con tecnología nacional.
Primeros pasos hacia la independencia tecnológica
Visio ya reúne a unos 40.000 usuarios habituales y su despliegue apunta a alcanzar los 200.000 empleados públicos.
Algunos organismo que ya la adoptaron son:
- el CNRS
- la Caja Nacional del Seguro de Enfermedad
- la Dirección General de Finanzas Públicas
- el Ministerio de las Fuerzas Armadas.
CNRS, concretamente, dejará de usar Zoom a finales de marzo y migrará a Visio para sus 34.000 empleados y más de 120.000 investigadores asociados.
Por su parte, Dinamarca avanza hacia la adopción de LibreOffice y Múnich eligió usar Linux, aunque luego dio marcha atrás por problemas de compatibilidad.
Sin embargo, estas estrategias de soberanía digital también enfrentan algunos obstáculos.
El código abierto no asegura calidad ni actulización constante. Además, en muchos casos cuando el desarrollo queda en manos de pocos actores, el avance puede volverse lento.
Por otra parte, un eventual corte con las plataformas estadounidenses también podría afectar a los usuarios.