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Creó una de las apps más populares y la vendió por millones a Google: hoy sigue yendo en bicicleta al trabajo

Creó una de las apps más populares y la vendió por millones a Google: hoy sigue yendo en bicicleta al trabajo
Uri Levine creó Waze y la vendió por 1.100 millones de dólares a Google. Hoy se dedica a invertir en startups que ayuden a resolver problemas
14.10.2019 11.42hs Innovación

Años atras, Uri Levine necesitaba que lo acompañaran al aeropuerto de Tel Aviv (Israel). 

"Se lo pedí a mi hijo, pero me contestó que no podía porque tenía el ceular roto", cuenta. "Tampoco es para tanto, le dije, yo estaré en el auto y te guiaré hasta allí", le calmó Levine. Pero su hijo no lo tenía claro: "¿Y cómo vuelvo a casa?"

En diálogo con El País de España, Levine saca una moraleja positiva de esta historia: "Perderemos el sentido de la orientación, pero no la lógica". 

Esa dependencia extrema en el teléfono de su hijo no parece importarle al padre: "La realidad es que los más jóvenes están perdidos sin su móvil". 

A Levine no le preocupa la velocidad de adopción de las nuevas tecnologías: "Hace 100 años saber ir a caballo era crítico, la vida cambia rápido y nos adaptamos rápido", dice.

De hecho, Levine trabaja desde hace años para que el celular resulte insustituible. En 2007 cofundó la app de navegación Waze y desde entonces ha impulsado otras 13 startups de éxito.

"Creé Waze para resolver la pérdida de tiempo en el tráfico, pero ahora veo que el problema es peor"

Google compró Waze por 1.100 millones de dólares en 2013. Entonces fue la app más cara adquirida por la compañía. Hoy está aún entre las diez primeras de entre las 236 adquisiciones de Google. 

Waze es una célebre app de navegación para coches que tenía 110 millones de usuarios activos en 2018. Su información viene del movimiento en tiempo real de cada conductor: si muchos van más despacio de lo habitual por una calle, es que hay embotellamiento. 

"Creé Waze para resolver la pérdida de tiempo en el tráfico y encontrar rutas alternativas, pero ahora veo que el problema es peor", dice Levine a El País en el marco de las jornadas Onlife organizadas por La Repubblica en Milán.

Waze es un ejemplo más de tecno-optimismo con consecuencias imprevistas. Levine pretendía resolver algo que en realidad ha empeorado: "Los atascos ahora son peores que hace 10 años. O sea, no arreglé el problema" ¿Y lo hizo aún peor? "Posiblemente sí. Mucha gente me ha dicho que tenían miedo de conducir y con Waze ya no. Así que están más tiempo en la carretera y crean atascos". 

La solución para los atascos de Levine es añadir atajos a los coches atascados. Pero como dijo el urbanista Lewis Mumford, "añadir carriles para resolver atascos es como soltarse el cinturón para curar la obesidad".

En la firma de su correo electrónico, Levine se define como "emprendedor en serie". Cuando Google compró Waze, en artículos de prensa salió que a Levine le habían tocado 38 millones de dólares. "Me encantaría tener 38 millones de dólares, pero no es verdad", dice. No revela cuántos pero sí admite que se convirtió en "millonario".

Tras la venta, Levine se fue de Google al día siguiente: "No encajo en grandes organizaciones, creo demasiados problemas". 

Estuvo unos días de vacaciones esquiando y se compró una bici: "Sigo yendo en esa bicicleta, Tel Aviv es una ciudad cómoda". Pero en el fondo solo quería una cosa: "Construir más startups". No cambió lo que hacía: "Si no varías dramáticamente tu estilo de vida tienes muchos más recursos para hacer otras cosas", explica.

Hoy ha fundado, promovido, invertido o colabora activamente en 13 startups. Desde Israel y con sus viajes constantes ve que Europa no es tierra de startups: "Uno de los grandes retos de los emprendedores en Europa es que temen el fracaso. En Italia se tiene miedo al fracaso. En España se tiene demasiado miedo al fracaso. Si hubiera menos miedo, habría más emprendedores. La innovación en Europa viene de Estonia, Ucrania, lugares no tradicionales donde la economía no es fuerte y tienen menos que perder", dice.

Los cuatro pilares de la sociedad

Ahora Waze incluye carpool –compartir coche entre usuarios– y ha creado Moovit, que es Waze para el transporte público y tiene cerca de 600 millones de usuarios, según sus cifras.

Levine cree que la sociedad funciona gracias a cuatro grandes pilares. Hay tres que han mejorado notablemente en el siglo XXI gracias a la tecnología: transacciones financieras, comunicación y logística. Pero hay uno que ha empeorado: la movilidad. De ese dependen otros problemas graves: seguridad vial, polución, urbanismo.

Levine imagina también soluciones que vayan más allá de una app. Su apuesta hoy es sobre todo convencer a los ayuntamientos de que apuesten por opciones más radicales: calles solo para transporte público con buses más pequeños y frecuentes, transporte público gratuito. "Un autobús con solo un 20% de ocupación es una ineficiencia económica obvia", dice. Incluso Madrid Central le parece insuficiente: "Multar a la gente por no usar el coche por el centro es percibido como un impuesto: bajan los usuarios al principio, pero vuelven a subir luego. Para un cambio de actitudes real hay que pagar 10 euros cada vez que alguien no entre en coche al centro", explica.

Su objetivo, dice, es "cambiar el mundo y hacerlo un lugar mejor en las áreas en las que sé hacerlo". Aunque parece extraño lo dice sin grandes pretensiones: cómo negar la capacidad de alguien que ha logrado cientos de millones de descargas de las apps donde ha participado.

Su obsesión es resolver problemas que hacen perder tiempo o dinero: cómo llegar antes a un lugar (Moovit), cómo pagar menos comisiones en transacciones financieras (FeeX), cómo recuperar el IVA cuando eres extranjero y te vas de un país (Refundit), cómo hacer la declaración impositiva en 5 minutos (Fibo), cómo vender y recomprar tu pasaje de avión si baja de precio días después de haberlo comprado (FireFly) o cómo saber qué porcentaje de árboles producen menos en plantaciones con cientos de miles de plantas (Seetree). No todas han sido un éxito: MeGo y Bundeal fracasaron.

Toda esta producción le permite incluso tener una "filosofía" emprendedora que resume en frases que lleva en camiseta: "Enamórate del problema, no de la solución", "comete tus errores rápido". Su hipotética intención de presumir con eslóganes tiene siempre una vertiente práctica: "Lo hago porque en las charlas nadie se acuerda de nada, pero a veces sí queda el lema de la camiseta".

La palabra "problemas" aparece continuamente en el discurso de Levine. "Siempre empiezo con el problema", dice. "Voy a ver quién lo tiene, hablar con gente que lo tenga a ver si lo perciben como tal. Si es algo que vea mal solo yo, no sirve. Luego miraría datos para saber a cuánta gente le ocurre y sus ganas de resolverlo". Con el problema definido, busca el equipo, el gran reto. Luego empieza el "camino del desierto", producir el producto.

Para el equipo, Levine tiene una ventaja. En Israel todo el mundo ha pasado de joven en un proceso de selección duro y eficaz: el ejército. "El servicio militar hace que Israel sea un mejor ecosistema de startups". 

Levine llegó con 18 años a la mítica unidad de inteligencia 8200. "Se me daban bien las matemáticas y tuve mi primera computadora en 1981, una Sinclair. Allí me hicieron ingeniero".

Levine ve tres ventajas en ese paso de tres años por el ejército que da a Israel una ventaja diferencial: uno, maduras más rápido. Dos, a los 21 ya estás fuera con tus conocimientos, no se alarga. Y tres, es un buen proceso de selección, si llegas a según qué puesto eres listo, quizá no eres simpático pero eres listo", explica. 

Por si fuera poco, la lealtad a tu equipo es más importante: "En Silicon Valley si fichas a 100 ingenieros, quizá en un año 60 se hayan ido. En Israel quizá se vayan cuatro", añade.

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