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¿Darse cuenta si tuviste sexo o estás ovulando?: Facebook lo sabe, y no debería

¿Darse cuenta si tuviste sexo o estás ovulando?: Facebook lo sabe, y no debería
Hay un límite sobre lo que las redes sociales, sea en forma directa o a través de aplicaciones, saben sobre uno: ¿dónde está el límite, como protegernos?
06.10.2019 14.32hs Innovación

Cada vez somos más conscientes de los atropellos a nuestra privacidad se realizan desde diferentes plataformas virtuales, sean estas por ataques dirigidos de ciberdelincuentes, o por redes sociales y aplicaciones que le venden nuestros datos a terceros.

Incluso varias de las aplicaciones que lo hacen, es sin escrúpulos, engañando a los usuarios con inentendibles condiciones de uso.

Ahora un estudio de Privacy International expone cómo varias aplicaciones bordean la legalidad y, en ocasiones, directamente la incumplen, compartiendo tus datos médicos con terceros

¿Cuándo fue tu última relación sexual? ¿Con o sin protección? ¿Tienes dolor en los ovarios? ¿Estás ovulando? ¿Tienes antojos de dulce? Probablemente ni tu mejor amiga ni tu pareja sepan la respuesta a todas estas preguntas. Facebook sí. Al menos si utilizas alguna de las 'app' para controlar tus síntomas premenstruales o tus ciclos de ovulación que comparten sus datos con terceros.

Estas aplicaciones piden cientos de datos personales y médicos para poder hacer un pronóstico de tu próximo periodo o de tus días más fértiles. Para ayudarte a conocer cómo es tu menstruación. Preguntan no solo tu edad, sino tu humor, tu vida sexual e incluso si tienes calambres o diarrea. Un reciente estudio de la fundación 'Privacy International' ha monitorizado las principales 'menstruapps' en todo el mundo y ha encontrado que los datos de más de 12 millones de mujeres estarían siendo compartidos con terceros, principalmente con Facebook y con intermediarios para anunciantes como CleverTap o AppsFlyer.

Las aplicaciones de control de la fertilidad, tanto si quieres quedarte embarazada como si quieres evitarlo, son las segundas más descargadas en todo el mundo entre las 'apps' de salud, según un estudio de la Universidad de Columbia, sobre todo entre las adolescentes. Y aunque no todas sus prácticas de control de datos son ilegales, los expertos aseguran que bordean la legalidad y buscan vacíos legales, en ocasiones culpándose unos a otros, para justificar que estos datos médicos y personales no sean completamente privados.

Tus datos, al descubierto

El principal problema, explican los creadores del estudio, es que existe "un mercado en expansión que recopila y procesa grandes cantidades de datos de tipo sexual y reproductor". "Desde la perspectiva de los anunciantes, estos datos nos clasifican como 'target' de sus productos basándose en el conocimiento de cómo nos sentimos [...] Además, desde el punto de vista de las empresas de seguros o farmacéuticas es otra fuente de datos sobre qué tipo de productos prémium pueden ofrecernos", explican desde 'Privacy International'.

Las conclusiones del estudio arrojaron que de las aplicaciones analizadas, algunas de las más conocidas (Period Tracker de Leap Fitnes Group, Period Tracker Flo de Flo Health y Period Tracker de Simple Design Ltd) no envían ningún dato personal a terceros. En el caso de Clue Period Tracker de Biowink, la empresa compartía el inicio de sesión con Facebook en un primer momento, pero cambió después de ser contactada por los creadores del estudio, aunque sí que envía la información de sus usuarias a diferentes universidades para promocionar, según su fundadora, los avances en la salud de las mujeres a través de estudios.

Sin embargo, hay otras aplicaciones que son más indiscretas. Es el caso de Maya, que tiene ocho millones de descargas, se puede descargar en 192 países y está traducida a 14 idiomas. Este calendario menstrual con sede en la India comparte con Facebook y con el intermediario de publicidad CleverTap todos los datos que introduces. Información de salud, estado de ánimo, uso de anticonceptivos, datos sobre el ciclo e incluso envía a Facebook la información que las usuarias introducen en un apartado de 'diario personal'.

Otra de las 'apps' con más problemas de privacidad es Mia, que tiene sede en Chipre y acumula dos millones de descargas en 18 idiomas diferentes. Envía también información a Facebook sobre el uso de la 'app', la duración de los ciclos y si estás intentando quedarte embarazada te ofrece una versión prémium de la que también se informa a la red social. En el caso de los datos de salud, estos no se comparten automáticamente con la red social, pero sí que "se analizan los síntomas" a través de un algoritmo y los resultados se envían a Facebook para que te recomiende artículos médicos y de hábitos de consumo. Por ejemplo, si la aplicación sabe que fumas, te recomendarán artículos para dejar de fumar.

Aparte de estas dos empresas, que son las que más información recopilan, otras cuatro (My Period Tracker, de Linchpin Health; Ovulation Calculator, de Pinkbird; Period Tracker, de FP International; y Mi Calendario, de Grupo Familia) también comparten tus datos con Facebook aunque de forma más limitada. Comunican el momento en el que entras a la aplicación, lo que ya da bastantes datos sobre ti: que eres mujer, en edad fértil y que tienes interés en quedarte embarazada (o evitarlo). Y lo que es peor, esta información se comparte antes de que la usuaria haya tenido la oportunidad siquiera de aceptar los términos de uso.

No, no es (muy) legal

A Facebook le interesa muchísimo la información de los usuarios. Por eso ha creado un entorno de desarrollo llamado Facebook Software Development Kit (SDK), una herramienta que permite a las aplicaciones 'trackear' la información de los usuarios y realizar métricas, pero también implementar el botón para entrar con tu cuenta de Facebook (y evitarte rellenar formularios) y dar me gusta a través de la red social.

Sólo con este botón la empresa de Mark Zuckerberg ya empieza a recopilar información sobre ti. Luego se lava las manos. Preguntada sobre la información médica que recibe, asegura que es imposible controlar toda la información que circula por su plataforma y que no quiere datos médicos de nadie, pero no puede controlar lo que otras aplicaciones comparten con ella.

"Facebook se justifica con que las aplicaciones son las responsables de los datos que recopilan", explica Jorge Morell, de Legaltechies, experto en transparencia y derecho tecnológico. "Pero en el momento en el que empieza a recibir información antes de que te hayas registrado... ahí está la línea. Es lo que se conoce como exclusión legal de las plataformas, pero si un software que ellos han desarrollado capta datos, ahí ya es muy difícil decir que Facebook ya no es responsable", dice.

De hecho, Morell cuenta que en Bélgica ya están siendo investigados por este tipo de prácticas. Algo que sería también ilegal en España y en el resto de la Unión Europea, donde se aplica el GDPR (Reglamento General de Protección de Datos), aunque para llevar a cabo acciones legales algún usuario debería pedir a la empresa todos los datos que se han compartido sobre él y con esta información acudir a la Agencia Española de Protección de Datos. Algo que nunca se hace.

El GDPR especifica en su artículo 9 que "queda prohibido el tratamiento de datos personales que revelen el origen étnico, las opiniones políticas [...] y los datos relativos a la salud, la vida sexual o la orientación sexual de una persona física". Y en caso de que esto ocurriese, el usuario debe dar "su consentimiento explícito" y los fines, comerciales, para estudios médicos, o de cualquier tipo, "deben estar especificados". Esta es otra de las zonas pantanosas en las que se mantienen este tipo de 'apps'. En opinión de Morell, con la legislación actual, sería necesario un consentimiento explícito de las usuarias para compartir datos tan sensibles como los datos médicos y no camuflarlo entre el resto cláusulas de privacidad. "Algo similar al mensaje de Windows cuando ocurre un error y te pide que le des permiso para usar tus datos y analizar qué ha ocurrido", propone.

Así se hace dinero con tu menstruación

Todos esos datos se utilizan para crear perfiles anonimizados que sirven a las empresas para adecuar los mensajes publicitarios, conocer su público objetivo, diseñar campañas, etc. Sergio González, profesor en 'The Valley' y fundador de eThink, explica que "en publicidad digital, gracias al uso del dato para segmentar, es posible generar dos efectos que son complementarios a la par que beneficiosos para anunciantes y consumidores". Es decir, los anunciantes afinan el tiro y los usuarios reciben solo la publicidad que les interesa. "¿Cuántos anuncios de tampones y compresas recibimos los hombres? O cuántos de cuchillas de afeitar de dos, tres, cuatro y hasta cinco hojas para barbas frondosas reciben las mujeres. Todos nos sentimos mejor cuando nos exponemos a publicidad que es relevante para nosotros", explica.

Los 'data brokers', como CleverTap o AppsFlyer, son empresas e intermediarios con los que comparten sus datos estas aplicaciones, que venden a las empresas paquetes anonimizados de los usuarios en función de sus necesidades. El 'Financial Times' ha creado incluso un calculador en el que puedes ver cuánto valen tus datos. Las mujeres jóvenes son un perfil muy valioso para muchas empresas. "Hay una industria enorme alrededor de la belleza, la moda y también alrededor de la higiene íntima", explica González. "Solo hay que ir a una superficie comercial y ver el porcentaje que ocupan este tipo de productos".

Los datos de las mujeres embarazadas son aún más valiosos para las marcas. Algunas métricas cifran en u$s0,0005 los datos generales, mientras que si la información pertenece a una mujer en gestación, el precio sube hasta los u$s0,11 (un 'caramelito' para jugueteras, seguros de salud, ropa de bebé, etc.). "Es una consecuencia de oferta-demanda y de análisis de coste-resultado. Sin más. No es por el hecho de ser datos más o menos íntimos o ser datos femeninos. El coste mínimo de una puja en Google es de 0,01euros. Sin embargo, aparecer en la búsqueda 'cerrajero de urgencia' se paga a más de 5 euros el clic. No es un tema de intimidad, es un tema de coste-oportunidad", explica el experto de 'The Valley'.

¿Valoramos nuestra intimidad?

La falta de opciones para reclamar y la utilidad de la herramienta hacen que las usuarias continúen utilizando estos servicios. "No lo sabía y me parece muy mal", dice Nerea, que, sin embargo, asegura que va a seguir usando la 'app'. "Bueno, si usan mis datos para estudios y cosas médicas creo que no me importa tanto", asegura Alejandra, otra usuaria y que tampoco se ha planteado eliminar la aplicación. "Llevo un año usándola y he aprendido un montón sobre cómo son mis ciclos", explica.

Noemí Casquet, activista sexual y autora de 'Mala Mujer', Noemí Casquet, explica a El Confidencial que desde el punto de vista del empoderamiento femenino estas aplicaciones "son una herramienta muy buena para controlar tu menstruación, porque nadie nos ha contado cómo funcionan los ciclos o cómo nos afectan". Casquet considera que, mientras sea legal, no tiene por qué haber problemas con este tipo de información, eso sí, invita a todas las mujeres que no deseen permitirlo a que lleven un diario en papel, indicó El Confidencial.

"Lo que tenemos que hacer es un proceso de autocrítica" sobre lo que aceptamos o no en internet, dice Casquet, que además cree que la manipulación de la publicidad a las mujeres no ocurriría si estuviésemos informadas, e incide en la necesidad de replantearnos cómo nos afecta este tipo de publicidad. "Si no estuviésemos en una sociedad hegemónica, los anuncios no nos funcionarían", concluye.

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