La reconversión operativa del sistema financiero local sumó una nueva definición estratégica en la disputa por el vínculo con el cliente.
Mientras que el ecosistema presenció el avance de esquemas 100% remotos donde plataformas como Ualá buscan consolidar la atención sin mostrador a través de algoritmos, los bancos de red tradicional aceleran la integración de herramientas conversacionales para rediseñar la función de sus sucursales a la calle.
En este tablero, Comafi avanza en la transformación integral de su modelo de servicio. La entidad busca desarticular la vieja lógica del trámite presencial rutinario para reconvertir a sus equipos comerciales en consultores financieros de alto valor, apoyados en la inteligencia artificial como asistente de trabajo cotidiano.
La premisa corporativa sostiene que la tecnología debe funcionar como una palanca para elevar la calidad del asesoramiento y no como una excusa de despersonalización.
Con esa hoja de ruta, la firma despliega soluciones de autogestión transaccional directa, pero traza divisorias estrictas respecto a qué decisiones financieras jamás pueden quedar en manos de un proceso automatizado.
¿Qué operaciones concretas resuelve hoy el asistente de Comafi y cómo opera el 'copiloto' interno?
La interacción con los clientes superó la etapa de los menús rígidos de preguntas frecuentes para ingresar de lleno en la ejecución de transacciones bancarias.
Comafi incorpora inteligencia artificial y transforma el rol de sus sucursales (generado con IA)
Silvio Margaría, director ejecutivo comercial de Comafi, explica a iProUP que la evolución más relevante de la inteligencia artificial en la banca es pasar de sistemas que responden consultas a soluciones capaces de acompañar y resolver necesidades concretas de los clientes.
"En Comafi ya contamos con Sofía, nuestra asistente virtual, que permite acceder a información de productos, saldos, vencimientos y resúmenes, además de asistir en distintas gestiones y operaciones bancarias, como la compraventa de moneda extranjera y la constitución de plazos fijos", detalla a este medio.
La estrategia tecnológica se orienta a que el usuario se comunique mediante lenguaje natural y el sistema interprete la instrucción sin obligarlo a recorrer complejas rutas de navegación. Este salto en canales digitales convive con un reordenamiento interno similar al que entidades como Banco Santander vienen implementando para liberar horas operativas: los algoritmos se utilizan como copilotos de los ejecutivos para acelerar el análisis de datos comerciales y la preparación de propuestas a medida.
Silvio Margaría, director ejecutivo comercial de Comafi
¿Cuáles son las fronteras de riesgo que la entidad tiene prohibido delegar en algoritmos?
En línea con los requerimientos prudenciales del Banco Central sobre gobernanza de datos y mitigación de fraude, la compañía delimita las facultades de sus sistemas automatizados:
- Alertas por fraude y ciberdelito: Cualquier anomalía transaccional, sospecha de suplantación de identidad o bloqueo preventivo de fondos exige verificación por parte de analistas de seguridad
- Créditos y evaluaciones a medida: Las determinaciones crediticias que exceden las calificaciones preaprobadas estandarizadas no se delegan en la IA y requieren el criterio técnico de los comités de riesgo
- Conflictos operativos complejos y mora: Casos de renegociación de pasivos o reclamos atípicos son canalizados hacia células especializadas
"En servicios financieros, la confianza es un activo fundamental. No todas las decisiones pueden ni deben delegarse de manera autónoma en una IA", señala Margaría.
En ese sentido, el experto añade a iProUP que "las situaciones vinculadas con posibles fraudes, operaciones sensibles, conflictos complejos o decisiones crediticias que requieren una evaluación particular demandan controles específicos e intervención de profesionales especializados. La tecnología agiliza el análisis, pero no debe reemplazar indiscriminadamente el juicio profesional".
Para blindar la atención, la entidad aplica un protocolo de traspaso continuo. Al momento de escalar un reclamo desde un canal virtual hacia un oficial humano -una dinámica que bancos como Galicia también priorizan para evitar fricciones-, el asesor recibe en pantalla todo el contexto transaccional previo, impidiendo que el cliente deba explicar su problema nuevamente.
¿Hacia qué formatos mutan las sedes físicas frente al avance de las aplicaciones?
Lejos de considerar las estructuras físicas como un pasivo operativo prescindible, la entidad reorganiza su despliegue geográfico para responder a necesidades corporativas y patrimoniales complejas.
"No vemos a las sucursales como un legado del pasado, sino como un activo estratégico que debe evolucionar. Las operaciones rutinarias migran naturalmente hacia canales digitales y soluciones de autoservicio. Esto nos permite repensar el espacio físico y potenciar el rol de nuestros equipos en actividades de mayor valor: asesoramiento patrimonial, inversiones, financiamiento a empresas y acompañamiento de proyectos productivos", destaca el director comercial.
La reconversión apunta a transformar los salones en centros de negocios especializados, con foco en el financiamiento a cadenas de valor como el agro, la energía, la minería y la industria manufacturera.
Frente a esquemas que operan exclusivamente por chat como Banco Ciudad y su canal de WhatsApp, la estrategia de Comafi apuesta a sostener la presencia territorial para resolver operaciones crediticias complejas: "El futuro no es elegir entre un banco digital y uno físico, sino integrar inteligentemente ambos mundos con conocimiento sectorial y cercanía con quienes toman decisiones", concluye Margaría.