Puntos importantes
Mark Cuban, el multimillonario que se hizo famoso como jurado de Shark Tank, resumió en una serie de posteos y entrevistas recientes las reglas que todo empresario debería seguir para hacer negocios en la era de la inteligencia artificial.
Sus consejos van desde cargar contratos en ChatGPT para detectar cobros abusivos hasta desconfiar de la fiebre inversora en centros de datos, y comparten un mismo hilo: usar la tecnología para resolver problemas concretos, no para seguir modas.
Qué propone Mark Cuban para usar IA en los negocios
La primera regla de Cuban es la más directa: usar la IA como si fuera un auditor gratuito. En el podcast Digital Health Heavyweights y en un hilo en X, el empresario recomendó a los CEOs que tomen todos los contratos de su empresa, los carguen en herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini, y les hagan una sola pregunta: "¿Dónde me están cobrando de más?".
Según Cuban, el resultado siempre deja a los directivos "en shock". Su argumento es que los contratos corporativos, sobre todo los de salud, tienen cientos de páginas con letra chica diseñada para beneficiar al proveedor.
"Cada definición, cada palabra en tu contrato funciona para sacarte ventaja", afirmó. La IA, dice, puede leer todo eso en minutos y señalar lo que a un equipo humano le llevaría semanas.
El consejo va de la mano con una advertencia legal. Cuban compartió un mensaje de la especialista Christine Price, quien recordó que cada decisión tomada por un broker o intermediario es, ante la ley, responsabilidad del dueño o CEO de la empresa. No es cuestión de si habrá un problema legal, sino de cuándo.
Por qué Mark Cuban dice que muchos centros de datos van a terminar vacíos
La segunda regla tiene que ver con no dejarse llevar por el entusiasmo. En el podcast All-In, Cuban advirtió que las grandes tecnológicas como Google y Meta están gastando cifras récord en construir centros de datos para inteligencia artificial, financiados en buena parte con deuda.
Su preocupación: si en algún momento aparece un avance que haga que la IA consuma menos energía y menos capacidad de cómputo, buena parte de esa infraestructura va a quedar sin uso.
Lo resumió con una frase que se viralizó: "Muchos de esos centros de datos van a terminar convertidos en canchas de pickleball". La comparación no es caprichosa: Cuban la tomó de lo que pasó con la fibra óptica en los años 90, cuando las empresas de telecomunicaciones invirtieron fortunas en tender cables que después quedaron sobredimensionados porque la tecnología avanzó más rápido de lo previsto.
Los números le dan la razón en la escala del riesgo. Meta, por ejemplo, gastó u$s31.080 millones solo en el último trimestre en infraestructura, y un informe de Moody's alertó que las seis mayores empresas del sector van a acumular compromisos por u$s821.000 millones este año. "Están planificando para la perfección, y eso es muy difícil. Nadie puede predecir tan bien", dijo Cuban.
La regla de la transparencia que Mark Cuban aplica desde Cost Plus Drugs
La tercera regla de Cuban es que la transparencia de precios no es marketing, sino un modelo de negocios. Cost Plus Drugs, la farmacia online que cofundó en 2022, muestra exactamente cuánto cuesta cada medicamento, le suma un margen fijo del 15% y cobra u$s5 de farmacia más u$s5 de envío. Nada oculto.
Ese modelo lo llevó en mayo de 2026 a la Casa Blanca, donde apareció junto al presidente Donald Trump para anunciar que más de 600 medicamentos genéricos de Cost Plus Drugs se integraban a la plataforma gubernamental TrumpRx, junto con Amazon Pharmacy y GoodRx.
El dato llamativo es que Cuban había apoyado a Kamala Harris en 2024, pero defendió su presencia: "No voy a anteponer la política a la posibilidad de ayudar a la gente a pagar menos por sus remedios".
Liberar lo que no se usa y vender resolviendo problemas, las otras lecciones de Cuban
Cuban también propone una regla sobre propiedad intelectual: si tenés patentes que no vas a usar, liberalas. En mayo de 2025 publicó una lista de 13 ideas que los abogados de Broadcast.com, la empresa que vendió a Yahoo por u$s5.700 millones en 1999, habían preparado para patentar pero nunca llegaron a registrar. Incluían conceptos como geolocalización de IPs y subastas online. Cuban las puso a disposición de quien las necesitara como antecedente técnico.
Detrás de todas estas reglas hay una lógica que el propio Cuban dice haber aprendido a los 12 años, cuando vendía bolsas de basura puerta a puerta en Pittsburgh porque su padre le dijo que si quería zapatillas nuevas tenía que ganárselas.
La lección que sacó de ahí es la misma que aplica hoy con la inteligencia artificial, los medicamentos y los contratos: no se trata de convencer al otro, sino de encontrarle el problema y resolverlo.
Con una fortuna estimada en u$s6.000 millones y el puesto 674 en el ranking de multimillonarios de Forbes, Cuban sigue usando su cuenta de X como una especie de consultorio abierto para empresarios. Y su mensaje de fondo es claro: la IA no es una moda ni una amenaza, sino una herramienta. Lo que importa es para qué se la usa.