Amazon trabaja en un proyecto interno llamado Moonraker, con el que busca convertir a Alexa en un agente de inteligencia artificial capaz de realizar tareas complejas de forma autónoma.
Con capacidades más avanzadas, en lugar de limitarse a ejecutar comandos puntuales, el asistente podría comprender un objetivo general y encargarse de completar todo el proceso con una intervención mínima del usuario.
De esta manera podría resolver una tarea completa en una sola interacción.
Algunas de las funciones que la empresa estaría probando son:
- Navegación por sitios web
- Realización de reservas
- Compra de productos
- Gestión de calendarios
- Ejecución de procesos con varios pasos
La apuesta apunta a que Alexa pueda conectarse con diferentes aplicaciones y servicios para actuar en nombre del usuario.
Es decir, que deje de ser únicamente un asistente por voz y pase a convertirse en una herramienta capaz de planificar acciones, tomar decisiones y completar tareas de principio a fin.
Del asistente de voz al agente de IA
Este es un paso más en la estrategia de Amazon para competir con la nueva generación de asistentes impulsados por modelos de lenguaje, como ChatGPT, Gemini o Copilot, que avanzan hacia experiencias cada vez más autónomas.
Aunque la compañía ya presentó Alexa este año, Moonraker va un paso más allá y suma capacidades propias de un agente de IA, con menos dependencia de instrucciones detalladas y una mayor capacidad para resolver tareas completas.
La compañía fundada por Jeff Bezos todavía no confirmó cuándo estará disponible esta tecnología ni si llegará como una actualización de Alexa o como un servicio independiente.