En poco más de cinco años, Pomelo pasó de ser una startup argentina enfocada en la emisión de tarjetas para bancos y fintech a convertirse en un proveedor regional de infraestructura financiera con unos 170 clientes, entre ellos Santander, BBVA, Rappi, Binance y Western Union.
La fintech viene de duplicar su facturación en 2024 y 2025 y espera crecer más de 80% este año.
Además, tras levantar u$s55 millones en su última ronda de inversión, su valuación aumentó cerca de 70%.
Hasta ahora Pomelo operaba en ocho países de América Latina. Ahora, como socio tecnológico de Visa y Mastercard para la emisión de tarjetas, busca llevar esa infraestructura a más de 150 mercados, un paso que busca acelerar su crecimiento y acercarla al club de los unicornios.
La nueva plataforma permitirá a bancos, fintech y empresas emitir tarjetas tanto en moneda local como en dólares o stablecoins.
El producto nació por una necesidad de sus propios clientes, que comenzaron a expandirse fuera de la región y buscaban mantener la misma infraestructura tecnológica.
Pomelo ya mantiene conversaciones con empresas de Estados Unidos y Europa interesadas en utilizar la plataforma.
El negocio que viene
Además de las tarjetas, Pomelo apuesta a otra tendencia: los créditos respaldados por activos, como criptomonedas, acciones o inmuebles.
La lógica es que el usuario deje un activo en garantía para acceder a financiamiento, un esquema que reduce el riesgo para quien presta la plata y que ya comenzó a ganar espacio en el mercado cripto.
La empresa también ve una oportunidad en compañías de sectores como retail, energía o logística que incorporan cuentas, tarjetas y otros servicios financieros para fidelizar clientes y generar nuevos ingresos.
Por ahora, Pomelo no planea salir a bolsa ni salir a buscar nuevos inversores. Con u$s160 millones recaudados hasta el momento, la compañía apuesta a que la expansión internacional sea el motor de su próxima etapa de crecimiento.
Si esa estrategia funciona, el estatus de unicornio será, aseguran, una consecuencia del crecimiento y no un objetivo en sí mismo.