El crédito hipotecario en Argentina sigue siendo un bien escaso y, cuando se logra acceder, los procesos suelen ser largos, inciertos y muchas veces frustrantes.

En ese contexto, una fintech local viene ganando terreno con un sistema alternativo al bancario: Lendar ya está cerca de los 2.000 créditos otorgados y acelera su expansión dentro del mercado inmobiliario.

Este avance refleja el crecimiento de un esquema de financiamiento colaborativo, donde personas que quieren invertir conectan directamente con quienes necesitan financiamiento para comprar, ampliar o refaccionar una vivienda.

A diferencia de los bancos, el crédito no lo otorgan entidades financieras, sino inversores privados, con garantía hipotecaria sobre la propiedad.

En esa arquitectura, desaparece la intermediación bancaria y el sistema se organiza de manera directa entre quienes aportan capital y quienes buscan financiamiento para concretar una operación inmobiliaria.

La promesa central es doble: agilidad para el comprador y rentabilidad en dólares para el inversor.

Cómo funciona el esquema que crece entre monotributistas y profesionales

"El crecimiento viene impulsado por una demanda insatisfecha del mercado. Hay miles de personas con capacidad de pago que no califican en bancos o que necesitan tiempos mucho más rápidos para no perder oportunidades inmobiliarias", explica Hernán Resnicoff, CEO de Lendar, a iProUP.

El modelo combina fondeo privado, cuotas fijas en dólares y procesos más ágiles, con las siguientes condiciones y requisitos:

"A diferencia de los bancos, en Lendar el cliente sabe desde el primer día cuánto va a pagar todos los meses y mantiene esa misma cuota sin variaciones a lo largo del crédito", explica Resnicoff.

Otro diferencial clave es la velocidad: una vez presentada la documentación, las operaciones pueden confirmarse en menos de siete días hábiles.

Con presencia en todo el país a través de la red de RE/MAX, los créditos se concentran principalmente en CABA, GBA y grandes ciudades del interior, como Córdoba y Rosario, sobre todo para compra de vivienda usada, ampliaciones y refacciones.

El esquema apunta sobre todo a compradores que ya cuentan con parte del capital y necesitan financiamiento adicional para concretar la operación, especialmente para cubrir la diferencia entre sus ahorros y el valor final de la propiedad.

"Hoy vemos principalmente perfiles de clase media y media alta, muchos de ellos monotributistas, profesionales independientes, emprendedores o personas con ingresos demostrables que muchas veces quedan fuera del radar del sistema bancario", explica Resnicoff.

A ese universo se suman familias que buscan complementar ahorros para concretar la compra de una vivienda, especialmente en escenarios donde la velocidad de decisión es clave para no perder oportunidades en el mercado.

Un modelo sin mora y con control de riesgo

En un contexto donde la mora empieza a crecer dentro del sistema financiero, en Lendar aseguran que todavía no registran incumplimientos en su cartera de créditos.

Según explica Resnicoff, eso no responde solo al perfil de los clientes, sino también al diseño mismo del modelo.

"El crédito está pensado para que quien lo toma pueda pagarlo de manera sostenible y que el inversor cobre todos los meses".

El esquema se apoya en dos variables clave: el financiamiento limitado al 35% del valor de la propiedad y una relación cuota-ingreso que no puede superar el 40%.

Ese equilibrio entre ahorro inicial y cuotas manejables es, según la compañía, lo que ayuda a sostener la capacidad de pago incluso en escenarios económicos más complejos.

A eso se suma otro dato: cerca del 80% de quienes acceden al financiamiento compran su primera vivienda. En muchos casos, la cuota termina siendo similar al alquiler que ya pagaban, lo que facilita el salto hacia la propiedad.

"El modelo genera un fuerte incentivo al cumplimiento: nadie pone en riesgo una propiedad por un préstamo relativamente bajo respecto del valor total del inmueble", agrega el CEO.

En ese equilibrio entre ahorro previo, cuotas previsibles y garantía hipotecaria se apoya la expansión de un esquema que, con casi 2.000 créditos otorgados, empieza a instalarse como una alternativa real dentro del mercado inmobiliario argentino.

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