La iniciativa de identidad digital de Worldcoin, promovida por Sam Altman, fundador de OpenAI, enfrenta una crisis severa marcada por el colapso de su token WLD, presión regulatoria y cuestionamientos globales.
El activo digital acumuló una caída superior al 97% desde su pico de marzo de 2024, cuando rondaba los u$s11,82, hasta ubicarse cerca de u$s0,25 en abril de 2026.
El retroceso se profundizó tras denuncias por posible manipulación de mercado, uso indebido de datos biométricos y personales, y la aplicación de contratos considerados abusivos, lo que agravó la desconfianza general.
World enfrenta críticas por el manejo de los datos biométricos
World, antes conocido como Worldcoin, intenta construir una identidad digital global con escaneo del iris mediante el dispositivo Orb, una apuesta que prometía distinguir humanos de bots en plena expansión de la inteligencia artificial.
Sin embargo, el proyecto quedó rodeado de controversia y el derrumbe del token mostró una pérdida de confianza del mercado, en medio de denuncias regulatorias y dudas crecientes sobre su credibilidad actual y futura.
La discusión más crítica gira en torno a los datos biométricos, ya que reguladores de Europa y América Latina manifestaron preocupación por la recolección de información especialmente sensible de usuarios de forma masiva.
En Argentina, la Provincia de Buenos Aires impuso una multa de $194 millones por cláusulas abusivas en los contratos y por fallas de control que permitían el acceso de menores al registro biométrico digital.
La empresa explicó que los datos se encriptan y se eliminan después del procesamiento, de modo que solo queda un identificador digital anónimo, aunque esa explicación no disipó las críticas de fondo ni las dudas.
Especialistas en privacidad sostienen que centralizar datos biométricos eleva los riesgos de seguridad y protección de la información personal, porque concentra información extremadamente sensible en un único entorno vulnerable a ataques o filtraciones masivas, incluso externas.
A este escenario se suma la presión dentro del ecosistema cripto, donde el investigador blockchain ZachXBT acusó a World de operar bajo una estructura de "baja flotación depredadora", comparable con esquemas controvertidos como FTX.
En paralelo, la tensión pública entre Sam Altman y Elon Musk volvió a escalar, alimentando una rivalidad que ya forma parte del debate tecnológico global en torno a la inteligencia artificial y su futuro.
World apuesta a nuevas alianzas en plena caída
A pesar del derrumbe de su token, World buscó ampliar su ecosistema con acuerdos con Zoom, DocuSign y Tinder, para sumar su sistema de verificación de identidad digital, World ID, a nuevos servicios globales conectados.
La idea era reforzar la autenticación facial en videollamadas, garantizar la autenticidad de firmas electrónicas y ofrecer perfiles verificados en aplicaciones de citas:
- La integración con Zoom apunta a reforzar la autenticación facial en videollamadas, reduciendo el riesgo de deepfakes en entornos laborales
- En DocuSign, la tecnología permitirá verificar que las firmas digitales correspondan a personas reales
- En Tinder se lanzó un sistema de "usuario verificado" para garantizar que detrás de cada perfil haya una persona auténtica
Aunque inicialmente generaron entusiasmo, estas colaboraciones no lograron sostener el valor del token, que siguió cayendo en medio de la desconfianza del mercado.
La combinación de desplome financiero, sanciones regulatorias y acusaciones públicas coloca a Worldcoin en una posición crítica. Lo que nació como un proyecto para diferenciar humanos de bots en la era de la inteligencia artificial hoy enfrenta dudas existenciales sobre su viabilidad.