La celebración del Día del Emprendedor, fechada para cada 16 de abril, es una oportunidad propicia para poner de relieve el rol del emprendedurismo como uno de los motores relevantes de la economía argentina y su importancia en la generación de empleo y la creación de riqueza.
De acuerdo con los últimos datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM 2024/2025), la Argentina presenta una de las tasas más altas de actividad emprendedora de la región, con más del 20% de su población adulta involucrada en iniciativas emprendedoras.
Sin embargo, uno de los desafíos que enfrentan quienes emprenden en el país no está en la creación, sino en la consolidación: apenas alrededor del 6% de ellos logra sostener sus proyectos en el tiempo, lo que evidencia la necesidad de fortalecer el ecosistema, especialmente en materia de financiamiento.
En este sentido, las estadísticas de universidades privadas vinculadas al mundo emprendedor muestran que casi el 80% de los nuevos proyectos se financian con:
- Recursos propios de los fundadores
- Aportes de familiares y amigos
- Reinversión de utilidades
En paralelo está el papel que juegan inversores ángeles y fondos específicos. En cambio, el acceso al crédito proveniente del sistema financiero, clave para expandir la escala y el impacto virtuoso de los proyectos, es una de las fuentes menos utilizadas.
Pero el crecimiento de largo plazo de los emprendimientos depende, en realidad, del financiamiento que esas empresas puedan conseguir, por una cuestión de volumen y disponibilidad de recursos, en bancos y entidades que forman parte del mercado de capitales.
Ahí, el dato positivo para resaltar es que la transformación digital está abriendo nuevas oportunidades para reducir las barreras históricas de acceso al crédito que sufren las pymes argentinas.
En este sentido, la innovación no solo contribuye hoy a reducir la brecha y dotar de mayor agilidad a la gestión, sino que también expande las mismas posibilidades a todo el país, con un enfoque federal.
Uno de los puntos importantes que puede ayudar al mundo emprendedor es comprender cómo evalúan las entidades financieras a las empresas para otorgarles crédito.
Conocer previamente los requisitos que demandan bancos y actores que operan en el mercado de capitales les permite a los emprendedores estar listos de antemano, lo que aumenta sus probabilidades de acceso al financiamiento. Lo mismo ocurre con las ventajas de contar con el aval de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR).
Por otro lado, para un emprendimiento, conocer su propio perfil es muy importante para corregir eventuales desvíos antes de solicitar una línea financiera.
El financiamiento, en suma, es un instrumento estratégico para crecer y su uso inteligente puede marcar la diferencia entre un emprendimiento que no logra despegar y aquel que se expande.
La innovación permite hoy que alternativas crediticias no siempre conocidas por un emprendimiento tengan otra visibilidad y estén más cerca, lo cual potencia las oportunidades de crecimiento.
*Por María Laura García Conejero, CEO y fundadora de LUC.