Desarrolladores de Bitcoin presentaron la propuesta BIP-361, que propone congelar direcciones antiguas y vulnerables, para proteger la red frente a posibles ataques de computación cuántica.

La iniciativa busca adelantarse a un escenario que, aunque todavía parece lejano, podría comprometer la seguridad de millones de usuarios.

Post Quantum Migration and Legacy Signature Sunset -así es el nombre completo del proyecto- apunta a bloquear direcciones que exponen claves públicas, como las viejas P2PK y P2PKH.

Según los expertos, estas serían las más fáciles de descifrar si en el futuro aparecen computadoras cuánticas con la capacidad de romper algoritmos criptográficos en cuestión de minutos.

El plan contempla tres etapas:

Si bien el riesgo cuántico no es inmediato, se estima que podría concretarse entre 2027 y 2030, por eso ya genera preocupación.

El riesgo real de las computadoras cuánticas sobre Bitcoin

Según un estudio de Google Quantum AI, una computadora con 10 millones de qubits estables podría romper las claves de Bitcoin en apenas nueve minutos. Aunque esa capacidad todavía no existe, el dato encendió las alarmas en la comunidad cripto.

Ante esta amenaza, los especialistas ya trabajan en medidas preventivas para evitar un colapso de seguridad y garantizar que la red siga siendo confiable en el futuro.

Por su parte, quienes todavía guardan BTC en direcciones antiguas deberían migrar a otras billeteras más actuales.

Aunque para muchos BIP-361 es una medida preventiva indispensable, la propuesta no convence a todos.

Sus detractores sostienen que congelar direcciones vulnerables contradice el espíritu original de Bitcoin, basado en la libertad absoluta sobre los fondos y la ausencia de intervención externa.

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