La propuesta BIP-361 reaviva el debate sobre la amenaza cuántica en Bitcoin, con medidas preventivas que podrían cambiar la gestión de fondos vulnerables
15.04.2026 • 16:45hs • Innovación
Innovación
Una nueva iniciativa busca hacer frente al riesgo cuántico y hacer a Bitcoin más seguro
La comunidad de Bitcoin (BTC) volvió a mirar "con temor" hacia el futuro, hacia uno de sus mayores riesgos teóricos, con la aparición de nuevas propuestas técnicas orientadas a amortizar el impacto de la computación cuántica.
En este contexto, la iniciativa conocida como BIP-361 plantea medidas preventivas que podrían cambiar la forma en que se gestionan ciertos fondos dentro de la red ante un posible colpaso de algunas billeteras.
Según trascendió, la propuesta surge como respuesta a una preocupación creciente, con la posibilidad de que computadoras cuánticas, aún en desarrollo, logren romper los sistemas criptográficos que hoy protegen a Bitcoin.
Actualmente, Bitcoin se basa en algoritmos criptográficos, principalmente de curva elíptica, que, en las condiciones actuales, son prácticamente imposibles de vulnerar.
Sin embargo, la computación cuántica introduce un escenario distinto, con una suficiente potencia que podría derivar claves privadas a partir de claves públicas, comprometiendo la seguridad de los fondos.
Aun así, los expertos coincidieron en que este riesgo no es inmediato, ya que investigaciones recientes señalaron que las computadoras cuánticas actuales están muy lejos de alcanzar la capacidad necesaria para romper la criptografía de Bitcoin, y que ese punto podría tardar décadas en llegar.
¿Qué propone BIP-361 ante la amenaza cuántica a Bitcoin?
La propuesta BIP-361 introdujo una idea polémica, ya que se trataría de restringir o incluso congelar direcciones antiguas de Bitcoin que podrían ser más vulnerables a ataques cuánticos.
Estas direcciones, muchas de ellas creadas en los primeros años de la red, utilizan formatos que exponen la clave pública de forma más directa, algo que las convierte en potenciales objetivos en un escenario de avance cuántico.
El objetivo de la iniciativa no es reaccionar ante un ataque inminente, sino anticiparse y la lógica es simple, si en el futuro estas direcciones representan un riesgo sistémico, limitar su uso podría proteger la integridad general de la red.
Sin embargo, la propuesta no está exenta de controversia, ya que dentro del ecosistema Bitcoin, cualquier cambio en el protocolo implica no solo desafíos técnicos, sino también debates ideológicos.
Este tipo de discusiones no son nuevas, ya que iniciativas previas, como BIP-360, ya habían planteado caminos hacia una criptografía "post-cuántica", aunque sin medidas tan drásticas.
Uno de los puntos centrales del debate es el timing, debido a que migrar a estándares resistentes a la computación cuántica no es un proceso inmediato y requiere actualizaciones de software, coordinación entre actores y adaptación por parte de los usuarios.
Los analistas coincidieron en que, incluso si la amenaza cuántica se materializa, es probable que lo haga de forma gradual, algo que daría margen para implementar soluciones.