Apple prepara un giro profundo en su estrategia de IA al convertir a Siri en una plataforma abierta capaz de integrar múltiples servicios externos.
Según se relevó, la compañía trabaja en una actualización que llegaría con iOS 27 y que cambiaría por completo el funcionamiento del asistente digital.
Hasta ahora, Siri operaba bajo acuerdos específicos, como la integración con OpenAI y su chatbot ChatGPT. Sin embargo, el nuevo enfoque permitirá que distintos modelos compitan dentro del ecosistema Apple, lo que amplía las opciones disponibles para los usuarios.
La transformación se apoya en un sistema denominado "Extensions", que habilitará la conexión entre Siri y aplicaciones de terceros descargadas desde la App Store. De esta manera el usuario podrá consultar directamente con diversas IA, como Gemini, sin salir del asistente.
El cambio también incluirá un panel de configuración donde los usuarios podrán activar o desactivar qué servicios de IA desean utilizar. Esta lógica introduce una experiencia más flexible y personalizada, alineada con el avance de la IA generativa en otras plataformas.
Además, Apple planea crear una sección específica dentro de la App Store para servicios de IA, lo que abre una nueva vía de negocio basada en suscripciones.
Apple deja atrás al Mac Pro luego de 20 años
En paralelo, Apple tomó la decisión de dejar de vender su Mac Pro y eliminarla de forma definitiva de su catálogo.
El equipo, pensado para editores y profesionales de alto rendimiento, ya no está disponible en la tienda oficial y no tendrá reemplazo, lo que marca un cambio claro en la estrategia de hardware de la compañía.
La decisión responde a un giro estructural ya que la firma comenzó a apostar por equipos más eficientes, compactos y accesibles, en lugar de sostener una línea altamente especializada con menor volumen de mercado.
En este nuevo esquema, Mac Studio estará orientado al segmento profesional, en un formato más reducido y alineado con la evolución de los chips propios de la empresa.
Para este cambio fue clave el avance de los procesadores Apple Silicon donde la integración entre hardware y software permitió alcanzar niveles de rendimiento que antes requerían máquinas mucho más grandes y configurables.
Con esta decisión, Apple consolida una nueva etapa en la que la potencia comienza a depender de la arquitectura de sus equipos.