OpenAI declara 2026 como el año de la adopción práctica de la inteligencia artificial.

La compañía busca que la IA deje de ser solo una promesa tecnológica y pase a tener un impacto real en la economía, los servicios y la vida cotidiana.

El objetivo es claro: llevar la IA del laboratorio al uso diario de personas, empresas y gobiernos.

La definición fue expresada por Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, en una publicación oficial del blog de la empresa.

Allí sostuvo que la prioridad es "acercar lo que la IA hace posible a cómo las personas, las empresas y los países la utilizan día a día", y destacó que existen oportunidades "grandes e inmediatas" en sectores como salud, ciencia y el ámbito empresarial.

Este giro estratégico se apoya en un crecimiento sin precedentes. OpenAI cerró 2025 con ingresos anualizados superiores a u$s20.000 millones y una expansión acelerada de su infraestructura tecnológica: su capacidad de cómputo pasó de 0,2 a 1,9 gigavatios en un período corto de tiempo.

Ese salto implicó inversiones gigantescas en centros de datos e infraestructura, con proyectos valuados en cifras que en algunos casos superan el billón de dólares.

En paralelo, la empresa comenzó a diversificar sus fuentes de ingresos. Tras años de evitar la publicidad, OpenAI empezó a probar anuncios en algunas versiones de ChatGPT, como parte de una estrategia para ampliar la monetización sin afectar la experiencia del usuario ni la confianza en la plataforma.

OpenAI prepara su primer dispositivo físico con inteligencia artificial

El otro gran eje de 2026 será el desembarco en el mundo del hardware. Según información publicada por Axios, OpenAI lanzará su primer dispositivo físico de inteligencia artificial en la segunda mitad del año.

El proyecto se desarrolla con diseñadores vinculados al exjefe de diseño de Apple, Jony Ive, y marcará la entrada directa de la compañía en el mercado de consumo.

Aunque todavía no hay detalles oficiales, las primeras versiones indican que podría tratarse de un gadget pequeño, incluso sin pantalla, pensado para interactuar con el usuario de forma natural y contextual.

La apuesta es crear una nueva categoría de producto que complemente a los teléfonos y las computadoras, y que acerque la IA al uso cotidiano.

Para Argentina y la región, este escenario abre una oportunidad concreta para aplicar IA en la modernización del Estado, los servicios públicos y sectores clave como salud, educación y producción, siempre que existan marcos regulatorios claros y estrategias de adopción sostenibles.

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