Amelia trabaja en la ayuda telefónica y online del banco sueco SEB. También trabaja en Londres para el distrito de Enfield y en Zurich para UBS. Rubia, de ojos celestes y continua sonrisa, también puede memorizar un manual de 300 páginas en 30 segundos, hablar 20 idiomas y manejar miles de llamadas simultáneamente.
Es que Amelia es un robot que interactúa con los clientes por teléfono, como chatbot y como avatar tridimensional en un teléfono inteligente.
Se trata de una combinación de inteligencia artificial y globalización que podría dar una nueva forma a la fuerza laboral, diferente a lo que se haya visto hasta ahora. La crearon en la empresa de tecnología IPSoft, que desde hace varios años está desarrollando IA.
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En este sentido, Richard Baldwin, profesor de Economía Internacional en el Instituto de Graduados de Ginebra, explica a Wall Street Journal que un módulo especial en el algoritmo del robot Amelia le permite configurar respuestas, expresiones faciales y gestos cuando ayuda a los clientes online o por teléfono para unas 20 corporaciones globales.
El aprendizaje automático, que proporciona a los robots habilidades como lectura, escritura y reconocimiento de patrones, está preparado para desplazar a millones de trabajadores de servicios, según el profesor.
Un informe de Brookings se centra en identificar las ocupaciones laborales específicas con mayor probabilidad de ver pérdidas de empleos inducidas por robots. Se clasifican en aquellas con alta susceptibilidad (70% o más de empleos susceptibles), media (30-70%) o baja (menos del 30%).
En general, se estima que una cuarta parte de los empleos en Estados Unidos, o 36 millones a partir de 2016, están muy expuestos a la eliminación basada en la automatización en las próximas décadas, mientras que el 39% de las posiciones no son adecuadas para el desplazamiento robótico, aunque prácticamente todos verán algunos cambios debido a la tecnología.