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El backstage de CuidAR: cuánta gente trabaja, qué peligros encierra la app y por qué lanzarán una nueva versión

El backstage de CuidAR: cuánta gente trabaja, qué peligros encierra la app y por qué lanzarán una nueva versión

El backstage de CuidAR: cuánta gente trabaja, qué peligros encierra la app y por qué lanzarán una nueva versión
Fue diseñada con fines estadísticos para entender y contener a la pandemia. Pero voces críticas apuntan que es un avance del Estado sobre las libertades
Por Sol Drincovich
15.05.2020 06.15hs Innovación

La salida gradual de la cuarentena exige, tal como mostraron los países que enfrentaron primero la pandemia, una tarea de seguimiento de los ciudadanos para analizar posibles focos de contagio y evitar que se acelere la propagación de la enfermedad.

En tiempos de smartphones, ese monitoreo resulta más sencillo, ya que estos equipos cuentan con GPS que permite geolocalizar sus recorridos y conexión a Internet para enviar esos datos para ser analizados.

En este sentido, Google y Apple unieron esfuerzos para desarrollar una app que posibilite a los usuarios conocer si están cerca de un foco de contagio, como una forma de reducir la propagación del coronavirus.

Con un objetivo similar, el Ministerio de Salud lanzó la aplicación CuidAR, que aquellos empleados que vuelvan a su actividad podrán descargarla si lo desean. La aplicación permite realizar un autocontrol sanitario y gestionar el Certificado Único Habilitante de Circulación (CUHC).

Si bien ya está operativa hace más de un mes y tiene más de 1 millón de descargas, recién desde el 8 de mayo el propio presidente Alberto Fernández aconsejó su descarga.

Y así como la app de Google y Apple enfrentó críticas sobre la privacidad de la información, la oposición disparó un comunicado alertando sobre la peligrosidad de CuidAR en cuanto a la protección de datos de los usuarios.

"La carta de la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio expresa su preocupación sobre el uso que el Gobierno pueda darle a la enorme cantidad de datos sobre los ciudadanos a los que tendrá acceso", señala la misiva.

En párrafo aparte, advierte que los funcionarios tendrán acceso a la ubicación geográfica de cada persona en todo momento, su estado de salud e incluso tendrá autorización para compartir detalles con redes sociales como Facebook. Por último, reclaman la presencia de fiscales informáticos en centros de monitoreo de la aplicación y piden transparencia y apertura de la información.

Cómo funciona

La aplicación fue desarrollada en conjunto entre la Secretaría de Innovación Pública, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, la Fundación Sadosky, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), que nuclea a las empresas del sector.

Es de descarga gratuita para iPhone y Android. Una vez instalada, el usuario debe:

- Ingresar su DNI, teléfono y dirección

- Medir su temperatura corporal, registrarla en la app y responder una serie de preguntas relacionadas con los síntomas típicos de COVID-19

- Especificar algunos datos de su historia clínica: si hay embarazo, tiene o tuvo cáncer, es diabético o posee alguna enfermedad hepática, renal, respiratoria o cardiológica, crónica.

Toda la información vertida en la app tiene valor de declaración jurada. Si el resultado del autodiagnóstico es negativo, se emite el CUHC que autoriza a concurrir al trabajo por los próximos 14 días y se recomienda la autoevaluación cada 48 horas. En cambio, si es positiva se detallan las medidas de cuidado y se hace un seguimiento de la situación del paciente durante el aislamiento.

Qué hay detrás

Desde la Secretaría de Innovación Pública señalan que la app se vincula con un sistema más amplio que posibilita la articulación entre la información que recolecta, y las autoridades sanitarias y encargadas del cuidado ante la emergencia, tanto del Ejecutivo nacional, como de los gobiernos provinciales.

"Genera tableros estadísticos con datos anonimizados que muestran qué parte de la ciudadanía realiza consultas, realiza los autodiagnósticos y efectúa la agregación anónima de estos datos con fines estadísticos y epidemiológicos", remarcan.

Por último, la información que se desprende de los autodiagnósticos con síntomas compatibles con COVID-19 es gestionada por los Comités Operativos de Emergencia Provinciales (COEPS), que poseen tableros por distrito y pueden identificar a los ciudadanos que hicieron el autocontrol y brindarles atención sanitaria.

 

Blas Briceño, coordinador del Proyecto de la aplicación CuidAR por la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), afirma a iProUP que en el diseño participaron 110 profesionales de ocho empresas de tecnología. El equipo trabajó de manera gratuita en el desarrollo de toda la infraestructura del sistema, compuesto por:

- La app, que en un principio fue un sitio web

- Una plataforma de gestión de los sistemas públicos de salud, que es un backoffice conectado con la aplicación

- Un dashboard (panel) de Business Intelligence, que opera con la información que surge de las dos aplicaciones, la procesa y puede generar indicadores de gestión, mapas de calor y gráficos

"Una vez terminado el proyecto, entregamos todas las herramientas al equipo designado por jefatura de Gabinete que se encarga de la gestión, mantenimiento y seguimiento del proceso", explica Briceño. Y agrega: "Sé que no es una afectación descomunal de recursos afectada a ese fin y hasta ahora no han tenido complicaciones. Es una aplicación muy sólida y consistente", completa.

Según el directivo, el desarrollo cumple con lo establecido en la Ley de Protección de Datos Personales y la base en la que se almacena la información recolectada está registrada de acuerdo a la Disposición 3/2020.

Por su parte, Fernando Schapachnik, que participó del desarrollo de CuidAR por la Fundación Sadosky, agrega a iProUP que la Secretaria de Innovación Pública tiene un área dedicada a la gestión y mantenimiento de toda la infraestructura del Estado y desde allí monitorearán también el funcionamiento de CuidAR.

"El desarrollo estuvo a cargo de las empresas, pero la operación recae en manos del Estado por un tema confidencialidad", aclara. Añade que la app está alojada en un datacenter de Amazon, que también participó del proyecto, porque el de Arsat no estaba en condiciones de soportar esa demanda.

"Están trabajando para incrementar la capacidad, pero no se puede hacer en un mes lo que no se hizo en un par de años", remarca.

Las críticas

Además de la carta de Juntos por el Cambio, se hicieron sentir algunas voces preocupadas por la posibilidad de que el Estado avance sobre algunas libertades individuales vinculadas con la activación de la geolocalización.

Juan Andrés Fraire, investigador de CONICET y profesor de FAMAF (UNC), indica a iProUP que, antes de que rija la obligatoriedad para su uso, debería robustecerse el software para evitar que puedan exponerse los datos a cibercriminales o que un usuario pueda sustituir la identidad de otro.

"Estos temas deberían contemplarse si se establece su uso obligatorio y de manera masiva para tareas vinculadas al control de la población a nivel nacional", opina Fraire.

Los datos personales recolectados por la aplicación son: nombre, DNI, CUIT/CUIL, edad, domicilio e información referida a la salud como síntomas, antecedentes médicos y diagnóstico. La activación de la geolocalización, uno de los puntos que recibió mayores críticas.

"Si bien son permisos pedidos habitualmente en cualquier app, la preocupación fundamental es que uno puede elegir instalarlas o no. Si esta opción llegara a ser obligatoria, puede disparar alertas o preguntas que son totalmente válidas", agrega Fraire.

Esteban Feuerstein, director Ejecutivo de la Fundación Sadosky reconoce a iProUP que las críticas se generaron por una falla en la aplicación. Es que solicita un permiso para rastrear la ubicación de las personas cuando, en realidad, no resulta necesario

Schapachnik agrega que en estos días se publicará una nueva versión en la que no se pide ese permiso, por lo que la geolocalización pasará a ser completamente opcional y solo a los efectos de hacer más expeditivo el contacto del ciudadano con el centro de salud más cercano.

"A futuro se planea abrir el código de la aplicación para que nadie tenga dudas", afirma. Y agrega que las dudas generadas por la protección de los datos le parece razonables, pero que para analizar la información de los ciudadanos primero hay que recolectarla.

"Cuando una persona llama al 107, le piden los mismos datos. No es la primera, la única ni la última base de datos del Estado en la que se recopila información de salud. Se la trata de acuerdo con las normas vigentes de protección de datos personales, con mucha cautela y a fines estadísticos, de manera totalmente anonimizada. Es decir, despegada de la identidad de la persona. Además, la base se almacena de manera encriptada y los datos en tránsito también lo están", remarca.

Desde la industria del software, Briceño asegura que el sector está proveyendo un camino "para ayudar a morigerar el impacto de la pandemia y facilitar la salida de la cuarentena. Tomamos esto como un desafío y una acción de bien común, que pone en valor la tecnología y sus posibilidades de acción positiva".

Y agrega que CuidAR fue ideada con los mismos estándares de calidad con utilizan las empresas participantes para desarrollar aplicaciones para clientes internacionales.

Solo resta esperar que usos le seguirá dando el Gobierno a la aplicación en este contexto de cuarentena que recién comienza a flexibilizarse. Y si realmente se convierte en una herramienta eficaz para controlar la expansión del coronavirus.

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