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De "canillita" a convertirse en el mejor inversor de la historia: la increíble vida de Warren Buffett

De "canillita" a convertirse en el mejor inversor de la historia: la increíble vida de Warren Buffett

De "canillita" a convertirse en el mejor inversor de la historia: la increíble vida de Warren Buffett
Desde chico supo qué quería ser de grande: millonario. Su vida cambió gracias a un libro, cuyo autor fue también su mentor. Sus secretos para ganar
Por Fernando Casino
28.02.2020 06.15hs Innovación

No descubrió un modelo de negocio innovador. Tampoco inició una startup en su garaje y la escaló hasta convertirse en un unicornio. Ni siquiera puede decirse que identificó un nicho el cual explotar.

Sin embargo, logró convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo. ¿Cómo lo logró? Su verdadero potencial estaba en su visión. Su capacidad para analizar empresas, identificar las de verdadero valor a futuro y saber dónde apostar su dinero en el mercado de las acciones.

Así fue construyendo su fortuna hasta que encontró la compañía desde la cual unificar sus inversiones y direccionar sus esfuerzos. No por nada lo conocen como 'el oráculo de Omaha'.

Berkshire Hathaway se convirtió en su hogar. Los headquarters están ubicados en la ciudad que le da su apodo, ubicada en Nebraska, la misma en la que nació hace casi 90 años y que es verdaderamente su lugar en el mundo.

Si bien vivió en otras latitudes nunca terminó de sentirse a gusto y terminó volviendo a su tierra natal. Warren Buffett actualmente es el cuarto hombre más rico del mundo con una fortuna valuada en más de u$s90.300 millones, solo superado por Jeff Bezos, Bill Gates y Bernard Arnault.

"Comprar y aguantar" se convirtió en uno de sus mantras a la hora de invertir. Esto lo aprendió a los 11 años cuando compró sus primeras acciones. Por ese entonces adquirió un par de títulos de Cities Services a u$s38 cada uno y los vendió al poco tiempo apenas subió su cotización.

Pero de haber esperado un tiempo más hubiera obtenido u$s200 por cada acción. Hoy su empresa tiene participación en más de 90 firmas, entre ellas algunos pesos pesados como Coca-Cola, Amazon, American Express y Apple.

Su visión a futuro fue el arma con el cual construyó su imperio. En el mundo de los negocios es reconocido por su intuición, por eso sus cartas anuales para inversores ya son un clásico para los entusiastas de las finanzas.

Incluso las reuniones de accionistas de su empresa son reconocidas dentro de la industria. El propio Buffett las calificó como "el Woodstock de los capitalistas". Aunque Berkshire Hathaway conforma una gran parte de su carrera, hay una historia poco conocida sobre cómo armó su camino uno de los empresarios más reconocidos de este siglo.

Un niño fuera de lo común

El parqué no era un terreno desconocido para Buffett porque su padre Howard era corredor de Bolsa. Por eso desde chico ya quiso iniciarse en el mundo de la compra y venta de acciones. No obstante, su verdadero sueño era más superficial: ser millonario.

La primera vez que lo fantaseó fue cuando vio a otro stockbroker seleccionando sus propias hojas de tabaco para que le armaran un cigarro a medida. "Esto es todo, no se puede conseguir algo mejor", pensó. A partir de ese instante, sabía que haría todo para conseguirlo.

Para ser millonario primero tenía que ahorrar dinero. Por eso comenzó a trabajar repartiendo diarios y de vez en cuando también ayudaba en el mercado que manejaba su abuelo.

Ahí también se desempeñó Charlie Munger, quien varias décadas después se convertiría en su confidente y mano derecha. Llegó a armar una especie de Pyme de entretenimiento con un pinball antiguo que había comprado por solo u$s25. Le propuso a un amigo que si lo arreglaba, podían situarlo cerca de algún negocio y dividir las ganancias. Al año ya tenían tres máquinas funcionando en la ciudad y finalmente las vendió por u$s1.000.

Sin embargo, Buffett sufrió el desarraigo cuando tuvo que mudarse a Washington DC. Su padre había sido electo como congresista por el Estado de Nebraska, cargo para el cual serviría por un total de cuatro períodos, y la familia dejó Omaha.

"Se sentía cómodo en su ciudad natal, pero era infeliz en otros lados", asegura Alice Schroeder, autora del libro The Snowball: Warren Buffett and the business of life. A pesar de su espíritu competitivo que lo guiaba siempre, la única clase en la que le iba bien era en dactilografía.

Algo parecido le sucedió a la hora de continuar su vida como estudiante. La presión de su familia influyó para que se anotara en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania. Duró solo dos años.

Finalmente, se inscribió en la Universidad de Nebraska, en la que se graduó como bachiller en Administración de Negocios. Tras culminar esta etapa tenía decidido volver a Omaha, pero algo cambió su panorama. El libro The intelligent investor lo había fascinado e incluso moldeó su visión a la hora de invertir.

Tenía decidido acudir a la universidad donde enseñaban sus autores, David Dodd y Benjamin Graham, para conocerlos. Entonces realizó su MBA en la Universidad de Columbia en 1951. Luego sí inició su carrera en el mundo de los negocios.

Nacimiento del oráculo

De regreso en Omaha trabajó unos años en el estudio de corretaje de la familia, Buffett-Falk & Co. El interés que alguna vez había tenido por seguir la carrera de su padre se fue esfumando con el tiempo y ver de cerca el negocio fue justamente el disparador.

"Se dio cuenta que en realidad los corredores de Bolsa se enriquecían no por generarles dinero a los clientes, sino por las comisiones que ganaban al comprar y vender acciones por fuera de sus pedidos", cuenta un allegado al magnate.

El teléfono sonó y volvió a situarlo en la Gran Manzana. Su mentor, Graham, lo llevó como analista a su firma Graham Newman Corp, en la que pasó a ganar u$s12.000 al año.

Pero nunca se sintió cómodo lejos de casa. Volvió decidido a descansar un poco y analizar el panorama para decidir qué hacer de su vida. Durante una reunión familiar, varios miembros de su círculo le consultaron qué hacer con sus ahorros.

"No pienso volver a vender acciones, pero si quieren pueden invertir en un fondo conmigo y lo manejaré como si fuera mi dinero, haciéndome cargo tanto de las ganancias y pérdidas. Pero todo con una condición: no les diré en qué voy a invertir", les exclamó. Así nació el hedge fund Buffett Partnership Limited en 1956, cuando tenía solo 26 años.

Administró esta sociedad durante 13 años. En su momento cúlmine llegó a tener 105 millones de dólares en activos bajo administración y varios socios en diversas ciudades.

Como manager del fondo empezó a hacerse un nombre en la industria. Por caso, llegó a conocer al propio Walt Disney y después del encuentro compró títulos de la compañía por las que obtuvo un rendimiento del 55%.

En 1962 también fue comprando, poco a poco, acciones muy baratas, a tan solo u$s8 cada una, de una pequeña fábrica textil llamada Berkshire Hathaway, de la cual al año siguiente se transformaría en el principal accionista.

"A finales de los '60 había una inundación de chanchullos contables y fusiones construidas en base a números falsos y personas engañosas. Era una época en la que prevalecían muchos charlatanes en la Bolsa y eran aplaudidos por Wall Street. Entendí de qué trataba el juego, pero no quería jugar", asegura Buffett sobre el motivo por el que disolvió su fondo en 1969. Inmediatamente después de eso asumiría como chairman en Berkshire Hathaway.

El entramado Buffett

"El dinero se hace invirtiendo en buenas compañías por un largo período. Si comprás buenas empresas, hacelo por un tiempo. Van a rendir bien en 10, 20 o 30 años", apunta el empresario. Y agrega: "Si están intentando comprar y vender acciones y se preocupan porque bajan un poco su cotización y creen que tienen que venderlas apenas suban, entonces no van a tener un buen resultado".

El negocio textil no era la unidad que, según Buffett, convertía a su firma en un diamante en bruto, sino la pata dedicada a los seguros. El magnate utilizó a Berkshire Hathaway como una plataforma para invertir al mismo tiempo que potenciaba y sumaba sectores de su interés. Hasta que la parte textil directamente dejó de existir. Consumo, retail, banca y aerolíneas son algunos de los rubros de mayor estima para el "oráculo".

De los u$s254.600 millones que la compañía facturó en 2019, un 52% corresponde a la unidad de ventas y servicios que comprende empresas como NetJets, Dairy Queen, Flight Safety y TTI.

Sin embargo, la verdadera usina de ingresos es McLane Company, proveedora de insumos para la industria del retail que el año pasado generó un revenue de u$s50.500 millones. En tanto, las primas por seguros, principalmente de la aseguradora automotriz GEICO, totalizaron ingresos por u$s61.000 millones.

A esto se le suman tres sectores más: energía, transporte y real estate. El primero cuenta con intereses en diversos proyectos independientes de generación de energía alternativa, además de una red eléctrica en los Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, y dos gasoductos interestatales.

El negocio de transporte está protagonizado en especial por la compañía de ferrocarriles Burlington Northern Santa Fe, por la cual pagó u$s26.500 millones por el 77% en 2009. Por último, la pata inmobiliaria "solo" representa un 1,7% del total facturado.

Si bien es conocido por sus grandes movimientos en el universo de las acciones, de acuerdo al último reporte anual de Berkshire Hathaway, los ingresos por intereses y dividendos de inversiones fueron de u$s9.200 millones.

American Express encabeza el top ten en cuanto a participación, ya que Buffett ostenta un 18,7% del capital accionario; seguida por Moody's, con el 13,1%;  y Delta Airlines con el 11%. En la lista continúan Bank of America (10,7%), Coca-Cola (9,3%) y Apple (5,7%).

¿Y después?

Desde 1978 que Charlie Munger lo acompaña en su holding bajo el cargo de vicechairman. Se conocieron en un almuerzo, a través de un conocido, e inmediatamente se dieron cuenta de que se llevarían bien. Por eso Buffett le insistió varias veces para que dejara el mundo legal y se le uniera.

"No hay muchas personas a las que escuche, pero Charlie me ha dado muy buenos consejos. He vivido una mejor vida gracias a él", confesó el multimillonario.

El 30 de agosto de este año, Buffett cumplirá 90 años, mientras que su socio celebró sus 96 años el 1º de enero. Aunque sabe que el final está cerca, aún no tiene pensado dejar su doble cargo de chairman y CEO de la sociedad. Sin embargo, en el último tiempo, ya comenzó a tejer su estrategia para el futuro.

En enero de 2018 ascendió a Greg Abel, quien hasta entonces se había desempeñado como director ejecutivo de la subsidiaria de energía, al cargo de vicechairman de operaciones de non-insurance, y a Ajit Jain, titular de la unidad de reaseguros, como vicechairman de las operaciones de seguros. Al poco tiempo, Buffett reconoció que ambos nombramientos formaban parte del plan de sucesión.

Incluso en su última carta a los inversores de Berkshire Hathaway admitió: "Hace tiempo que Charlie y yo hemos entrado en la zona urgente. Eso no es exactamente una gran noticia para nosotros, pero los accionistas de la empresa no tienen de qué preocuparse. Nuestra compañía está 100% preparada para nuestra partida".

El 99% de su patrimonio está conformado por acciones de su holding y prometió que donará la mayor parte de su riqueza. Asegura que lograr que la totalidad de los títulos que tiene en su poder vuelvan al mercado puede tomar hasta 15 años.

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