El cambio de signo en el Capitolio de los Estados Unidos, donde están trabados los proyectos de Donald Trump más ambiciosos para las stablecoins, introduce dudas sobre el futuro de las criptomonedas en ese país.
Las elecciones legislativas del 3 de noviembre dejaron a los demócratas con el control proyectado de ambas cámaras del Capitolio, y particularmente la Clarity Act, destinada a establecer las reglas del mercado de criptoactivos, enfrenta un nuevo escenario político.
Cuál es la situación política cripto en los EEUU
Carlos Peralta, Director de Asuntos Corporativos de Bitso, asegura que "a diferencia de sistemas inmediatos y gratuitos como el QR en Argentina o Pix en Brasil, el sistema de transferencias en EE.UU. es más lento, costoso y está fragmentado por licencias estatales (Money Transmitters)", indica a iProUP.
"En lugar de desarrollar un sistema de pagos público, la administración Trump identificó en las stablecoins una oportunidad que permite exportar dólares de manera barata a todo el mundo y financiar al Estado norteamericano, ya que los principales emisores (como Tether y Circle) se ubican entre los mayores tenedores de bonos del Tesoro de EE.UU", explica.
El experto describe que "en cuanto al marco regulatorio, la Genius Act, ley orientada a regular las stablecoins, fue aprobada rápidamente con amplio consenso. Pero, posteriormente, la Clarity Act generó fuertes resistencias por parte del sector bancario tradicional".
"El sector bancario tradicional rechazó que las empresas cripto puedan ofrecer intereses por la tenencia de stablecoins, sosteniendo que estos activos son medios de transferencia y no instrumentos de inversión o ahorro", relata Peralta.
El avance demócrata tensiona los planes de Trump para regular el mercado cripto (generado con IA)
Además, resalta que "proyectos vinculados a la familia Trump (como World Liberty Financial) y el uso de memecoins durante la campaña electoral fueron criticados por la oposición demócrata, complejizando las negociaciones", señala.
"Un Congreso más adverso tras las elecciones en EE.UU. debilita la fuerza impulsora de estas reformas, aunque la tendencia de adopción continuará", evalúa Peralta.
La Ley Clarity: del impulso regulatorio a la negociación política
Gilberto y Milagros Santamaría resaltan que "el cambio en el Capitolio llega en un momento delicado. La Clarity Act, el proyecto que fijaría las reglas del mercado de criptoactivos, ya había pasado por la Cámara de Representantes. En septiembre, sin embargo, se trabó en el Senado".
"Las elecciones de medio término estadounidenses modificaron el equilibrio político del Capitolio y abrieron un nuevo escenario para la industria cripto, ya que la administración de Donald Trump impulsó una agenda orientada a posicionar a Estados Unidos como centro de desarrollo de la economía cripto", consideran.
Añaden que "la nueva mayoría demócrata no implica necesariamente abandonar el proyecto. Sin embargo, podría modificar sus condiciones de aprobación, especialmente en materia de protección de inversores, supervisión de intermediarios, conflictos de intereses y prevención de operaciones ilícitas".
Además, resaltan que "los nuevos legisladores asumirán sus funciones el 3 de enero de 2027 y hasta entonces continuará funcionando el Congreso saliente. Los legisladores que se van conservan todas sus facultades y pueden seguir votando proyectos hasta el último día, de allí que Clarity Act todavía tiene una chance de aprobarse en estas semanas, aunque el calendario es corto".
"Si la ley no se aprueba antes de que termine este Congreso, el proyecto no pasa automáticamente al siguiente, se deberá empezar de nuevo, con otra composición y otras prioridades", los abogados del Estudio Santamaría y agregan que "la negociación entre el Congreso demócrata y la administración republicana será un elemento determinante".
Stablecoins: una regulación que ya es ley
Gilberto y Milagros Santamaría sentencia que "el escenario de las stablecoins presenta una diferencia sustancial, mientras la Clarity Act continúa pendiente, la Genius Act fue promulgada el 18 de julio de 2025. Esta legislación establece un marco federal para determinadas stablecoins de pago, con exigencias sobre emisión, respaldo, supervisión y cumplimiento regulatorio".
"El 21 de octubre de 2026, la Office of the Comptroller of the Currency (OCC) anunció una reglamentación definitiva para implementar parte de ese régimen, cuya entrada en vigor está prevista para el 18 de enero de 2027, por lo tanto, el cambio electoral no deroga la Genius Act ni suspende automáticamente su implementación", subrayan.
Afirman que "el nuevo Congreso podrá impulsar reformas y ejercer sus facultades de supervisión, pero deberá respetar los procedimientos constitucionales correspondientes. Persistirán, además, debates sobre los rendimientos vinculados a stablecoins, su relación con el sistema bancario, la autocustodia y las obligaciones de prevención del lavado de activos".
Cómo se resuelve la cuestión tributaria
Gilberto y Milagros Santamaría resaltan que "el Internal Revenue Service (IRS), el ente recaudador de EE.UU., considera las monedas virtuales convertibles como propiedad a efectos de la tributación federal estadounidense".
"En materia de información tributaria, el Form 1099-DA comenzó a aplicarse a determinadas operaciones realizadas desde 2025, con las primeras declaraciones informativas correspondientes durante 2026. Estas obligaciones no desaparecen como consecuencia de los resultados electorales".
Asimismo, señalan los letrados, "en abril de 2025 fue dejada sin efecto una reglamentación específica que pretendía extender obligaciones informativas a determinados operadores DeFi".
"El nuevo Congreso podría reabrir debates sobre información fiscal, intermediación descentralizada y privacidad financiera, pero cualquier modificación tributaria requerirá su correspondiente fundamento normativo", advierten los expertos.
La nueva frontera: menos dependencia política y más institucionalidad
Gilberto y Milagros Santamaría aseguran que "las elecciones estadounidenses plantean una paradoja: si bien la administración Trump impulsó una agenda favorable al desarrollo de la economía cripto, en el actual escenario vemos que la consolidación legislativa de ese ecosistema puede depender ahora de acuerdos con un Congreso de mayoría demócrata".
"Desde una perspectiva jurídico-económica, el verdadero desafío no consiste en construir una regulación favorable o desfavorable a los criptoactivos, sino en establecer reglas objetivas capaces de trascender los cambios políticos. Una regulación cuya continuidad dependa exclusivamente de una administración difícilmente proporcionará la previsibilidad requerida por inversiones de largo plazo", manifiestan.
Los letrados advierten que "en este marco, la Clarity Act puede experimentar modificaciones significativas, sin embargo, permanece intacta la necesidad de definir jurídicamente los activos digitales, reconocer sus distintas funcionalidades y delimitar las competencias de los organismos reguladores".
Apuntan que "el resultado electoral no representa necesariamente el final de la institucionalización de Web3, puede marcar el comienzo de una etapa legislativa diferente, en la que la economía digital deba encontrar acuerdos regulatorios más amplios".
"En definitiva, el futuro de la regulación cripto estadounidense dependerá no solamente de quién controle el Capitolio, sino de la capacidad de construir normas que sobrevivan a esa mayoría", concluyen los expertos.