Puntos importantes
El endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa un punto de inflexión tras meses de fuerte presión sobre los ingresos familiares. Durante septiembre, el ratio de irregularidad en las financiaciones otorgadas a familias registró una baja al pasar del 12,81% registrado en agosto al 12,20%, marcando un recorte de 0,61 puntos porcentuales en un solo mes según los registros oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
La cifra encendió una inmediata discusión entre analistas de la City y operadores financieros respecto de si se trata de una recuperación genuina en la capacidad de pago o de un mero ajuste contable de las entidades financieras.
El fundador y CEO de Cocos, Ariel Sbdar, intervino de lleno en la polémica para defender la contundencia de la estadística y cuantificar el alivio en el sistema: la caída representa una reducción de aproximadamente $450.000 millones sobre la cartera de crédito a familias.
¿Por qué se generó la polémica sobre los créditos incobrables?
El centro de la controversia radica en el mecanismo contable mediante el cual los bancos registran la mora en sus balances.
Diversos analistas plantearon que la mejora no reflejaría cancelaciones de deuda por parte de los asalariados, sino el pase forzado de carteras atrasadas hacia el casillero de "incobrables", una maniobra que limpia técnicamente el porcentaje de irregularidad sin que medie un pago real.
Frente a esta lectura, Sbdar remarcó que quienes sostienen esa postura se apoyan en datos desactualizados para forzar una conclusión negativa.
"Están compartiendo una captura del informe del BCRA de agosto para explicar la baja de septiembre. La irregularidad puede bajar por varios motivos: uno es que los bancos saquen créditos irregulares del balance; otro es que la gente pague y se ponga al día; y también pueden influir las refinanciaciones y el crecimiento del crédito", puntualizó el ejecutivo, aclarando que el desglose exacto de cada variable recién estará disponible en el próximo informe monetario oficial.
¿Qué implica este respiro para el crédito y el consumo familiar?
Pese a que el indicador permanece en registros históricamente altos, el cambio de tendencia descomprime las condiciones de financiamiento para los hogares.
Sbdar subrayó que no debe minimizarse un movimiento mensual de esta magnitud patrimonial: "Si para algunos $450.000 millones es poco, les paso mi CBU. Yo dije una sola cosa: que bajó la irregularidad, y eso es lo que muestran los datos; no se peleen con los datos, hace mal".
"Decir con certeza que bajó por los incobrables usando un informe de otro mes es inventar una explicación", añadió.
Para el directivo, la foto del sistema bancario exige objetividad frente al ciclo de consumo: "¿La mora sigue alta? Sí. ¿Está bajando? También. Pero si cuando sube es una mala noticia, cuando baja debería ser una buena".
Para las entidades financieras y el ecosistema fintech, la estabilización de este índice resulta una condición imprescindible para reactivar los límites de compra en tarjetas de crédito y relanzar líneas de préstamos personales a tasas competitivas.