El Fondo Monetario Internacional (FMI) puso en agenda una discusión que hasta hace poco parecía teórica: qué ocurre con la recaudación si la inteligencia artificial reemplaza tareas humanas y cómo deben tributar las nuevas rentas tecnológicas.
El FMI organizó el foro específico bajo el título Rethinking Taxation for the AI Era para discutir cómo deberían adaptarse los sistemas tributarios, pero en Argentina, el debate parece ir en sentido contrario.
El efecto de la IA en la recaudación
Daniel Lejtman, contador y especialista tributario argentino radicado en EE.UU., plantea la hipótesis de fondo: "Si las empresas pueden producir más utilizando menos trabajo humano, los Estados pueden enfrentar una paradoja: mayor productividad y rentabilidad empresaria, pero una base tributaria más pequeña asociada a salarios, aportes y contribuciones sociales".
Gilberto Santamaría, del Estudio Santamaría, añade el principio rector de los sistemas fiscales en el siglo XX: "El trabajo generaba salarios, el capital generaba rentas, las empresas obtenían beneficios, las personas consumían, los bienes integraban patrimonios. Sobre esas manifestaciones se construyeron los impuestos".
"La IA no elimina necesariamente esas categorías, pero hoy una parte creciente de la producción deja de depender directamente de horas de trabajo humano y pasa a depender de algoritmos, modelos, datos, infraestructura digital, energía, capacidad de cómputo y capital tecnológico", describe.
Lejtman indica que un informe del FMI advierte que "el problema puede ser especialmente delicado para países que principalmente consumen servicios de IA en lugar de producirlos". "El desafío tributario consistirá en determinar dónde se está generando ahora la capacidad económica", afirma Santamaría.
El FMI debate el impuesto a los robots ante el riesgo de menor recaudación por la IA
Por qué se evalúa un "robo tax"
Lejman advierte que aparece "la posibilidad de crear algún tipo de 'robot tax' para compensar la pérdida de recaudación", pero "el FMI viene mostrando cautela".
"Un gravamen específico sobre IA o robots puede desalentar inversión e innovación, ser difícil de aplicar y generar más distorsiones que beneficios. Pone el foco en cómo captar mejor las rentas económicas y evitar que se erosionen las bases imponibles a medida que crece el peso del capital y los intangibles", agrega.
Santamaría precisa que detrás del "robot tax pueden encontrarse distintas decisiones de política fiscal", como "una mayor imposición sobre determinadas rentas del capital o mecanismos vinculados con ganancias extraordinarias derivadas de procesos intensivos de automatización".
"También puede analizarse el tratamiento tributario de inversiones que sustituyen trabajo, la relación entre contribuciones asociadas al empleo e imposición empresarial; y gravámenes relacionados con infraestructura, capacidad computacional, energía u otros recursos de la IA", añade.
"Antes de hablar de un impuesto al robot habría que definir qué es un robot. Penalizar fiscalmente a una empresa simplemente porque se volvió más productiva puede ser una mala solución", subraya Lejtman.
Impuestos a la IA en Argentina
Según Santamaría, el país "busca utilizar incentivos fiscales para atraer capital tecnológico". De hecho, el Decreto 105/2026 incorporó dentro del "Sector de tecnología" alcanzado por la reglamentación del RIGI a actividades vinculadas con la industria robótica y la IA.
"Reconoce que estos sectores presentan dinámicas productivas diferentes y determinadas inversiones tecnológicas pueden generar aumentos sustanciales de valor sin requerir necesariamente incrementos equivalentes de producción física", agrega.
Como ejemplo, cita al proyecto Stargate Argentina, una carta de intención "entre OpenAI y Sur Energy para desarrollar infraestructura de IA y un data center de gran escala, con capacidad de 500 MW y una inversión de hasta u$s25.000 millones".
Cómo se aplicaría el impuesto al robot
El consultor tributario Sergio Carbone plantea: "Si a los robots se les reconoce personalidad jurídica, ya que no son personas humanas, se puede aplicar el mismo régimen que para las personas jurídicas". Describe los distintos tipos de robots y su alcance tributario:
- Algorítmicos: no hay espacio para pretender una personalidad jurídica porque solo responden al mandato del ser humano. Las rentas deben considerarse incorporadas al generador/creador
- IA generativa, pero con control humano en alguna o todas sus fases: es discutible, pero tampoco hay espacio para pensar en personalidad jurídica. Las rentas deben considerarse incorporadas al generador/creador
- IA autogenerativa: se trata de sistemas que aprenden y entrenan solos, y se regeneran. "Sí sería propio hablar de personalidad jurídica para y con ello vendrá la taxonomía asociada, que puede ser la misma que se le aplica a las personas jurídicas", completa
Argentina, la Ley de Sociedades y la IA
Carbone remarca que "las nuevas formas de negocios ya no requieren un asiento físico y el algoritmo puede no tener un sitio, dueño especifico o creador especificos". Por ello, la reforma a la Ley de Sociedades que está en el Congreso crea las sociedades de IA y un régimen para las organzaciones autónomas descentralizadas (DAO).
"Sin la creación de personalidad jurídica para las DAO no tendríamos posibilidad de atrapar su fiscalidad, salvo por hechos o actos que desarrollen en el territorio. Como no son personas, y no tienen dependientes ni agentes, no hay siquiera posibilidad de imputación", advierte.
Para la construcción de las obligaciones fiscales, considera que se deberían establecer:
- "Un sujeto de derecho reconocido, que para las DAO requeriría cambios de la Ley de Procedimiento Fiscal"
- "Un sujeto responsable solidario por las obligaciones derivadas del uso de la estructura, manteniendo los deberes de lealtad, diligencia y comportamiento"
"La tecnología cambia, pero las preguntas de fondo siguen siendo bastante parecidas: dónde se genera el valor, quién obtiene la renta y qué país tiene derecho a cobrar el impuesto. Antes la discusión podía girar alrededor de una fábrica. Después fue una página web. Hoy es un algoritmo", concluye Lejtman.