Puntos importantes
La implementación del nuevo marco normativo derivado de la modernización laboral comenzó a transformar la administración de los pasivos contingentes en el sector corporativo argentino. Lejos de constituir un mero trámite administrativo o una carga contributiva adicional, la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) obliga a las compañías a reconfigurar la articulación interna entre sus áreas de Recursos Humanos, Legales, Finanzas y Tesorería para gestionar esos recursos con criterio de rentabilidad financiera.
En un encuentro sectorial llevado a cabo en el auditorio de la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Economía, la firma de servicios financieros Mills Capital desmenuzó las definiciones operativas que deberán adoptar las firmas empleadoras ante el flamante esquema indemnizatorio.
La jornada, titulada "Modernización laboral en el comercio: Fondo de Asistencia Laboral (FAL): De la nueva obligación laboral a una decisión financiera estratégica", contó con la apertura de Fernando Martín Blanco Muiño, subsecretario de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, quien definió al instrumento como una pieza central de la reforma estructural orientada a otorgar certidumbre y previsibilidad a empleadores y asalariados.
¿Por qué el Fondo de Asistencia Laboral no representa un costo adicional para las empresas?
El aspecto central del nuevo régimen radica en que no incrementa la presión tributaria sobre la nómina salarial, sino que reasigna recursos que las compañías ya desembolsan periódicamente.
Como precisó durante la jornada el Chief Legal Officer de Mills Capital, Enrique Basabe Picasso, la herramienta no encarece el costo laboral: "El FAL no representa un costo adicional para el empleador, sino que modifica el destino de una parte de las contribuciones que ya realiza. Esos recursos pasan a conformar un patrimonio separado, destinado específicamente a afrontar indemnizaciones y que, mientras no sea necesario utilizarlos, puede ser administrado e invertido".
Al constituirse como un patrimonio con afectación específica, la masa de dinero queda blindada frente a contingencias operativas generales de la compañía. Al mismo tiempo, garantiza que los fondos estén efectivamente disponibles y líquidos al momento de producirse una desvinculación indemnizable, evitando descalces imprevistos en la caja corporativa.
¿Cómo pueden las compañías aprovechar el interés compuesto sobre los fondos no utilizados?
La posibilidad de mantener invertido el capital acumulado habilita a los departamentos de finanzas a diseñar portafolios a medida según el nivel de rotación de su plantilla de personal.
En aquellas actividades o empresas donde la permanencia del personal es prolongada y la tasa de despido resulta reducida, el saldo del fondo puede proyectarse hacia horizontes temporales más extensos.
"El FAL también permite empezar a pensar esos recursos con una mirada de más largo plazo. Si la empresa no necesita utilizarlos en lo inmediato, pueden permanecer invertidos y capitalizarse en el tiempo, y ahí el interés compuesto pasa a tener un rol relevante", remarcó Basabe Picasso respecto del beneficio de acumular rendimientos reales sobre la masa administrada.
Esta mecánica abre la puerta a que el rendimiento de las colocaciones compense la erosión inflacionaria e incluso genere excedentes patrimoniales dentro de los vehículos autorizados por la normativa oficial.
¿Qué criterios regulatorios y de liquidez deben evaluar los directores financieros?
La incorporación del nuevo fondo exige ponderar una serie de condiciones técnicas antes de seleccionar el vehículo de inversión definitivo.
Desde la dimensión estrictamente jurídica, el socio del estudio Tavarone Rovelli Salim Miani, Federico Basile, detalló cómo el régimen se acopla a la legislación laboral de fondo, delimitando el alcance del aporte obligatorio, la facultad de realizar desembolsos adicionales y los tratamientos fiscales diferenciales que contempla el marco regulatorio.
Por su parte, el Founder y CEO de 365 Broker, Nicolás Real, analizó la herramienta como un reaseguro para garantizar la liquidez ante los compromisos laborales, subrayando la importancia de la portabilidad entre entidades habilitadas y la solvencia del administrador fiduciario.
La combinación entre liquidez inmediata para atender contingencias de corto plazo e instrumentos de mayor plazo para el remanente estructural será el eje que definirá el éxito de las políticas de tesorería bajo el nuevo régimen laboral argentino.
El presente artículo tiene propósitos exclusivamente periodísticos. Este contenido no constituye asesoramiento legal, impositivo ni financiero para la toma de decisiones empresariales.