La capacidad de pago de los hogares argentinos atraviesa una fase de máxima exigencia tras la rápida expansión del financiamiento al consumo. En un escenario donde el atraso en los pagos alcanzó una meseta elevada, el proceso de descenso de la morosidad demandará más tiempo del estimado inicialmente, obligando al sistema bancario a reestructurar pasivos para evitar que las carteras irregulares impacten de lleno en los balances de las entidades.
En una entrevista concedida a Bloomberg Línea, el CEO de Banco Galicia y presidente del 60° Coloquio de IDEA, Fabián Kon, reveló que cerca del 80% de los clientes que presentan atrasos ya se encuentra refinanciando sus compromisos a plazos más largos.
De acuerdo con el diagnóstico del directivo, la regularización definitiva de estas cuentas no será inmediata y recién comenzará a reflejarse con mayor claridad durante 2027.
El fenómeno responde a una combinación de factores económicos:
- Un crecimiento acelerado del crédito otorgado por bancos y billeteras digitales
- Tasas de interés que presionaron las cuotas
- Una recuperación salarial que aún no logra recomponer con holgura el ingreso disponible de las familias.
¿Cuál es el nivel actual de la mora bancaria en personas y empresas?
El deterioro en el cumplimiento de las obligaciones crediticias muestra una marcada disparidad entre el consumo familiar y el sector corporativo.
Según las estimaciones compartidas por Kon, la morosidad en el segmento de individuos se ubica en torno al 9% o 10%, habiendo crecido con gran rapidez en los últimos meses.
En contraste, el comportamiento crediticio en el ámbito corporativo mantiene parámetros controlados: la cartera irregular de empresas oscila entre el 3% y el 4%.
Frente a esta brecha, el directivo explicó que a las entidades no les conviene cortar el vínculo comercial con el usuario moroso, ya que mandar la cuenta a incobrable perjudica tanto el patrimonio del banco como la bancarización del cliente.
¿Por qué los bancos aceleran la refinanciación del 80% de las carteras con atraso?
La renegociación preventiva de los saldos impagos se convirtió en la principal herramienta de contención de la banca tradicional frente a la pérdida de poder de compra.
El salario real experimenta una recomposición paulatina que, sumada al reacomodamiento de tarifas y gastos fijos, deja márgenes estrechos para afrontar resúmenes abultados de tarjetas y préstamos personales.
Al estirar los plazos de cancelación mediante acuerdos de pago extendidos, las entidades descomprimen el peso mensual de la cuota y permiten que el deudor conserve su calificación crediticia.
Esta estrategia de amortiguación gradual busca evitar que la cartera irregular obligue a realizar previsiones contables extraordinarias, administrando la transición hasta que los ingresos consoliden una recuperación real más robusta frente a la inflación.
¿Cómo evoluciona el crédito hipotecario frente a la morosidad del consumo?
A diferencia de lo que ocurre en las líneas no garantizadas de financiamiento al consumo, los préstamos para la adquisición de viviendas presentan un desempeño financiero óptimo.
El ejecutivo de Banco Galicia destacó que la mora en las nuevas líneas de créditos hipotecarios UVA es prácticamente nula, consolidando un comportamiento de pago prioritario por parte de los tomadores de crédito.
En cuanto al costo financiero, Kon consideró que una tasa del 7,5% más UVA resulta totalmente razonable y competitiva para el mercado local, recordando que en plazas internacionales como Estados Unidos las tasas hipotecarias se ubican en torno al 7% anual.
El desafío estructural del sector radica en ampliar el acceso a este instrumento, permitiendo que profesionales jóvenes con empleo formal calificado puedan acceder a su primera vivienda con mayor facilidad.
¿De qué manera compiten los bancos tradicionales con el avance de las fintech?
La disputa por la administración de los saldos transaccionales y el crédito al consumo modificó de forma definitiva la dinámica competitiva del sistema local.
Las billeteras virtuales y compañías tecnológicas se concentran principalmente en el negocio de individuos y pagos minoristas, mientras que las entidades financieras universales conservan la exclusividad en la atención de pymes, grandes corporaciones, comercio exterior y financiamiento al sector público.
Para encarar megaproyectos de inversión en sectores como Vaca Muerta, minería o gas natural licuado (GNL), Kon advirtió que el sistema financiero argentino no cuenta con escala suficiente para fondearlos por sí solo.
Por ello, el esquema que se consolida articula asociaciones entre bancos locales e internacionales para aprovechar la liquidez disponible en el exterior, siempre que el país preserve la estabilidad normativa y honre sus compromisos de deuda.