Puntos importantes
El riesgo financiero de las empresas argentinas se deterioró durante agosto, con 57.045 compañías en situación irregular, mayor morosidad y una industria que profundizó su contracción durante 2026.
La combinación de menor crédito, dificultades de pago y actividad productiva debilitada también incrementa la presión sobre las cadenas de valor y obliga a reforzar el control financiero.
¿Cómo es la situación financiera de las empresas?
El Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (Índice SERF) elaborado por la consultora Fidelitas cayó 6,9 puntos en agosto, hasta 38,3, frente a los 45,2 registrados durante julio, y quedó en "Riesgo Elevado".
Según Félix El Idd, CEO de Fidelitas, la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no mejora de manera generalizada las condiciones empresariales, mientras la principal vulnerabilidad continúa siendo el frente crediticio.
El Índice de Riesgo Crediticio descendió hasta 17,8 puntos, reflejando dificultades de pago que restringen la capacidad del financiamiento para impulsar ventas e inversiones, mientras el endeudamiento mediante crédito continúa bajo.
La morosidad permanece elevada, particularmente entre las empresas, y el informe publicado en septiembre advierte que la estabilización de precios tampoco se traduce todavía en una recuperación de la capacidad de pago.
En este contexto, Fidelitas plantea que las compañías deben priorizar cobranzas y liquidez, además de evaluar con mayor rigurosidad el riesgo comercial antes de concretar operaciones dentro de un escenario todavía exigente.
¿Qué pasa con la actividad industrial en Argentina?
La producción industrial cayó 4,9% interanual en julio y acumuló una contracción de 2,6% entre enero y julio de 2026, mientras retrocedió 5,0% frente a junio, descontados los factores estacionales.
12 de las 16 divisiones manufactureras registraron descensos, especialmente bienes durables y de capital, con caídas de 26,7% en maquinaria y equipo, 46,6% en maquinaria agropecuaria y 20,9% en aparatos domésticos.
Otros equipos, aparatos e instrumentos retrocedieron 31,4%, incluyendo bajas de 49,8% en electrónica de consumo y 25% en equipos eléctricos, mientras prendas, cuero y calzado disminuyeron 15,9% durante julio. Dentro de este último grupo, el calzado cayó 26,5%.
Solamente crecieron refinación de petróleo, 8,1%; madera y papel, 7,1%; metálicas básicas, 1,6%; y otro equipo de transporte, 2,6%, impulsado principalmente por motocicletas.
El Índice de Actividad del SERF alcanzó 54,2 puntos, mientras el EMAE de junio creció 2,7% interanual, aunque su tendencia-ciclo permaneció prácticamente estable y los datos preliminares posteriores todavía no anticipan una mejora significativa.
¿Cuántas empresas están en mora en Argentina?
Actualmente hay 57.045 empresas en situación irregular, casi 12% de las aproximadamente 480.000 compañías activas, mientras la cantidad de firmas morosas aumentó 56,5% interanual y 18,7% entre enero y junio de 2026.
Servicios y Comercio concentran 71,9% de la morosidad empresarial total, mientras los mayores aumentos interanuales correspondieron a Comercio, 78%; Manufactura, 76,3%; y Agropecuario, 65,6%, según Fidelitas en agosto.
También persiste un nivel elevado de cheques rechazados, cercano a 80.000 mensuales, cuyo volumen acumulado durante los primeros 8 meses de 2026 ya igualó al registrado durante los 12 meses de 2025.
La mora, los rechazos y las dificultades de financiamiento impactan sobre la cadena de pagos, porque una empresa que demora obligaciones puede trasladar presión hacia proveedores solventes, especialmente si comparten sector o ciclo de demanda.
Fidelitas sostiene que la elección de proveedores debe contemplar, además de calidad, profesionales y tecnología, su solidez financiera, mientras sus bases detectan más deudas previsionales impagas y sanciones de UIF y BCRA.
¿Por qué vender más no alcanza para mejorar las cuentas?
El costo financiero constituye otro obstáculo para una recuperación sostenida: en agosto, los préstamos personales registraron una tasa efectiva anual de 88,86%, frente al 23,40% de los depósitos, con una brecha de 65,46 puntos porcentuales.
Para las empresas, esta presión afecta el capital de trabajo, porque cobrar tarde obliga a financiar mercadería, salarios e impuestos por más tiempo, mientras los costos medidos en dólares pueden comprimir márgenes y deteriorar competitividad.
Si esos costos no son compensados por productividad, una mayor facturación puede incluso deteriorar la caja cuando el crecimiento queda inmovilizado en cuentas por cobrar o sobrestocks, haciendo necesarias inversión, eficiencia y generación de divisas.
La inflación bajó a 1,7% en agosto y el comercio exterior mostró un desempeño relativamente favorable, pero Fidelitas considera insuficientes esas señales frente a la debilidad del mercado interno y el deterioro del crédito.
Con el SERF todavía en "Riesgo Elevado", Fidelitas sostiene que la economía muestra estabilización, pero no recuperación generalizada, mientras las empresas deberán extremar la administración del riesgo, priorizar liquidez y controlar clientes y proveedores.
El desafío empresario, según concluye la consultora, consiste entonces no solamente en vender, sino también en cobrar, preservar liquidez y administrar cuidadosamente el riesgo de cada operación comercial realizada por la compañía.