El Banco Nación quedó bajo la lupa por un crédito de más de $52.600 millones destinado a financiar un proyecto inmobiliario en Mar del Plata, luego de que Pablo Pourrere, gerente de la zona Atlántica, se negara a firmar la operación y fuera trasladado a Santa Fe.
La empresa beneficiaria era Jardines de Chauvín SA, creada en 2024 y cuyo principal inversor, Mariano Jinkis, reconoció en los Estados Unidos el pago de sobornos a dirigentes del fútbol sudamericano, caso conocido como FIFAgate.
El FIFAgate fue una investigación internacional por una red de corrupción y pago de sobornos a dirigentes de la FIFA y otras organizaciones del fútbol.
El financiamiento finalmente fue rechazado y una auditoría interna detectó errores, inconsistencias y falta de documentación en el proceso. Por su parte, Pourrere recurrió a la Justicia y consiguió una medida cautelar que dejó su traslado en suspenso.
Jardines de Chauvín SA buscaba financiar la construcción de dos torres de 23 y 16 pisos, con 238 departamentos. Dentro de la sociedad, Jinkis posee el 90% de las acciones y Guido Murgier el 10% restante.
El proyecto fue tasado en u$s35,6 millones por Serinco SRL. Durante el análisis, además, apareció un error en la documentación del Banco: en un primer documento el costo figuraba en $35.600 millones, cuando la conversión correcta llevaba el valor a unos $52.600 millones.
Banco Nación quedó bajo la lupa por un crédito de más de $52.600 millones
Según la auditoría, el proceso comenzó desde Buenos Aires, que se contactó con el estudio de arquitectura vinculado al emprendimiento, en lugar de iniciarse desde la estructura del Banco en Mar del Plata.
Cuáles fueron las objeciones del gerente
Cuando la operación llegó a la Gerencia Zonal Atlántica, Pourrere cuestionó la capacidad de Jardines de Chauvín para afrontar el préstamo. Indicó que la empresa no había registrado ingresos durante su primer ejercicio y presentaba pérdidas.
También detectó que en la documentación figuraban como antecedentes obras de 2014, 2017, 2020 y 2021, pese a que la sociedad había sido creada recién en 2024. Por eso, pidió una evaluación externa del proyecto y se negó a firmar la operación.
A esto se sumó un informe del área de Integridad del Banco, que había recomendado controles reforzados sobre Jinkis por sus antecedentes en el caso FIFAgate.
Finalmente, el 18 de mayo, el Banco Nación descartó la financiación por factores relacionados con el riesgo reputacional y de integridad.
La auditoría interna, terminada en junio, encontró debilidades en la documentación, falta de pruebas sobre la experiencia de la empresa en construcción y elementos insuficientes para acreditar el vínculo entre el estudio de arquitectura y Jardines de Chauvín.
Por qué el caso vuelve a estar en el centro de la escena
El conflicto tomó un nuevo impulso a fines de agosto, cuando el Banco Nación le indicó a Pourrere que debía asumir su nuevo puesto en Reconquista, Santa Fe. El gerente recurrió a la Justicia y obtuvo una medida cautelar que dejó el traslado en pausa.
El juez federal Bernardo Bibel consideró que la decisión no estaba suficientemente fundamentada en razones objetivas y técnicas y cuestionó el plazo que tuvo el empleado para concretar el cambio de destino.
La situación coincidió con una novedad sobre el principal accionista de Jardines de Chauvín.
El 26 de agosto, Mariano Jinkis y su padre admitieron en los Estados Unidos haber pagado sobornos a dirigentes del fútbol sudamericano entre 2010 y 2015 y acordaron pagar u$s50 millones en el marco del caso FIFAgate.
Con la financiación ya descartada, el eje del conflicto está puesto en determinar si el traslado de Pourrere tuvo relación con su negativa a avanzar con el préstamo.
El Banco Nación rechaza esa posibilidad y sostiene que ambas decisiones siguieron procesos independientes. Ahora, la Justicia federal de Mar del Plata deberá analizar los argumentos de las partes.