El 67% de los argentinos mira el costo total y la tasa de interés antes de elegir un crédito

Según un relevamiento, la mayoría prioriza comprender el costo real y las condiciones de financiamiento antes de acceder a nuevos préstamos
Por VGB
Finanzas 4.0
26.08.2026 • 10:51hs • Finanzas 4.0

Puntos importantes

El 67% de los argentinos mira el costo total y la tasa de interés antes de elegir un crédito, según Focus Market.

Solo el 1,51% de los encuestados prioriza la rapidez de aprobación, pese a que muchas fintech destacan esa velocidad.

Damián Di Pace, de Focus Market, remarca que la capacidad de repago debe pesar más que la cuota al tomar un crédito.

El costo total del financiamiento es lo primero que observan los argentinos al elegir un crédito, según el informe de la consultora Focus Market.

El 38,19% de los encuestados señaló que lo primero que observa es cuánto va a terminar pagando en total, mientras que un 28,92% se concentra en la tasa de interés. Entre ambos factores reúnen más del 67% de las respuestas.

En un segundo escalón aparece el valor de la cuota mensual, mencionado por el 13,80%, y la posibilidad de adelantar cuotas o cancelar anticipadamente, con un 9,64%.

Muy abajo quedan los factores que la publicidad de créditos suele destacar: la cantidad de cuotas (4,73%), los requisitos de acceso (3,02%) y la rapidez de otorgamiento (1,51%).

Por qué la rapidez de aprobación importa menos que la tasa de un crédito

Este es el dato que más contrasta con cómo se comunican los productos crediticios en el mercado argentino.

El 61,86% de los encuestados dijo que lo más importante al elegir un crédito es pagar la menor cantidad de intereses posible. Apenas el 2,75% considera determinante la rapidez de aprobación, y el mismo porcentaje la cantidad de requisitos.

Sin embargo, buena parte de la oferta, especialmente en el segmento fintech, se comunica destacando exactamente lo contrario: aprobación en minutos, sin papeles, sin trámites.

La lectura posible es que la velocidad importa cuando no hay alternativa, no cuando hay elección. Quien puede comparar entre varias ofertas mira el costo. Quien solo tiene una puerta abierta, entra por ahí sin evaluar demasiado.

Otro dato llamativo es que solo el 10,59% valora que el crédito sea otorgado por una entidad de confianza. En un mercado donde la mora tocó máximos históricos y donde las prácticas de cobranza de algunas plataformas están bajo escrutinio judicial, ese porcentaje bajo sugiere que la reputación del prestamista no está pesando en la decisión tanto como probablemente debería.

Qué pregunta responder antes de tomar un crédito

Damián Di Pace, director de Focus Market, plantea que el criterio dominante entre los consumidores, mirar la tasa y la cuota, es insuficiente.

"Tomar un crédito no debería evaluarse solamente por la tasa o por el monto de la cuota, sino fundamentalmente por la capacidad de repago", señala.

Los factores que enumera para hacer esa evaluación son concretos: qué proporción de los ingresos quedará comprometida, la estabilidad y previsibilidad de esos ingresos, el plazo del financiamiento, si la tasa es fija o variable, la inflación esperada y cómo podría evolucionar el costo de vida.

Y resume el punto en una reformulación de la pregunta que hace la mayoría: "La pregunta central no es simplemente '¿puedo pagar esta cuota hoy?', sino '¿voy a poder sostenerla durante todo el período del crédito, incluso si cambian mis ingresos o las condiciones económicas?'".

Esa distinción explica buena parte de la crisis de mora actual. Miles de deudores podían pagar la primera cuota cuando tomaron el crédito. El problema apareció cuando los ingresos reales cayeron y la cuota se mantuvo.

La advertencia final del informe apunta directamente al eje de la política que hoy están aplicando los bancos públicos.

"Reducir la mora es fundamental para sanear el sistema financiero, pero no alcanza con refinanciar o reestructurar las deudas", precisa Di Pace. "Es necesario que ese proceso esté acompañado por un escenario de reducción gradual y sostenible de las tasas de interés".

El razonamiento es que un stock de deuda mejorado con tasas de nuevo financiamiento igual de altas reproduce el problema. "Si logramos mejorar el stock de deuda de hogares y empresas, pero el costo de financiamiento continúa siendo elevado, el problema puede volver a aparecer: las cuotas seguirán presionando sobre los ingresos, se dificultará la recuperación del consumo y la inversión, y aumentará nuevamente el riesgo de incumplimiento".

Su conclusión define qué habría que mirar para saber si la crisis de mora se está resolviendo de verdad: "La salida sostenible requiere atacar las dos variables al mismo tiempo: mejorar la calidad del stock de deuda y reducir el costo del nuevo financiamiento. De lo contrario, simplemente estaremos reordenando una deuda que, con tasas altas, puede volver a generar problemas de mora en el futuro".

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