Puntos importantes
El Gobierno firmó el año pasado el decreto 353/2025 que creó el Sistema de Finanzas Abiertas, una iniciativa que apunta a promover la inclusión financiera, el crédito y la competencia.
La idea es que cada usuario tenga mayor control de sus datos y reputación financiera, con la posibilidad de llevar fácilmente su información y productos a otra entidad que le ofrezca mejores condiciones.
Una iniciativa en el Congreso puede aportar un avance. El diputado Martín Yeza (PRO) firmó el proyecto de Ley para la creación del Perfil Bancario Único, que fue recientemente girado a la comisión de Finanzas de la Cámara Baja.
¿Qué es el Perfil Bancario Único y cómo funcionará?
Según la iniciativa de Yeza, el Perfil Bancario Único (PBU) permitirá al usuario:
- Contar con un registro para centralizar su historial crediticio, productos financieros, transacciones y comportamiento
- Consultar allí los diferentes servicios que posee en el sistema y la posibilidad de migrarlos fácilmente a otras (portabilidad)
- Compartir información entre bancos y billeteras de manera ágil, previo su consentimiento explícito
Fuentes del sector aseguraron a iProUP que venían dialogando con el BCRA la inclusión de un perfil dentro de MiArgentina, el hub de documentación y servicios del Estado, donde sería natural que se integrara el PBU.
Christian Balati, country manager de Stefanini Argentina, asegura que "el principal cambio será pasar de una vida financiera fragmentada a una visión única de cuentas, tarjetas, préstamos e inversiones" y se lo imagina "como un 'Tablero Financiero Personal', más amplio que MODO".
Diego Kupfergerg, experto en desarrollo de negocios digitales y fundador de API Hub de negocios, asegura que "esa fragmentación hace que cambiar de entidad implique empezar de cero: nueva evaluación, nuevos papeles, pérdida del historial de buen pagador".
Así, este tablero le permitiría al usuario "controlar quién tiene sus datos, autoriza o revoca accesos y dispara portabilidad sin repetir onboarding", por lo que con el PBU "no mueve plata, mueve permisos".
Ese mecanismo es clave en el plan del Gobierno. Según Francisco Chaves del Valle, "el concepto internacional de Open Banking se basa justamente en la portabilidad consentida de datos, no en que todas las entidades tengan acceso indiscriminado".
El modelo es similar al loguearse con Google en servicios de terceros: MiArgentina sería la que concentre los permisos para ingresar al tablero, elegir con qué bancos o billeteras compartir datos para solicitar un préstamo o mover una cuenta, y cancelar ese permiso cuando se desee.
"Convertiría al Estado en una especie de capa de identidad financiera neutral, en lugar de obligar al usuario a reconstruir su información cada vez que cambia de proveedor", completa Chaves del Valle.
¿Qué productos de bancos y billeteras se podrán portar?
Una de las novedades principales es la portabilidad financiera. Es decir, así como un usuario puede "portar" su servicio de telefonía celular entre compañías sin cambiar el número, el Gobierno pretende que sea posible migrar una caja de ahorro de un banco o billetera a otro. Kupferberg clasifica los productos con mayor posibilidad de trasladar:
- Cuentas y billeteras: "Las más simples de portar porque no implican riesgo crediticio"
- Tarjetas de crédito: "El historial de consumo permite mejorar condiciones o límites sin rehacer el análisis"
- Préstamos personales: "Es el terreno de mayor impacto y sensibilidad, porque ahí el scoring alternativo puede ampliar el acceso a quienes hoy están mal calificados"
- Inversiones y seguros: "Llegan después porque requieren integraciones más complejas, como custodia, pólizas, comisiones de rescate. Incluso en mercados maduros como Reino Unido o Brasil"
Balatti cree que "no habrá una portabilidad masiva de cuentas, porque el argentino ya es multibanco y multibilletera: según COELSA, un usuario opera en promedio con alrededor de ocho cuentas".
No obstante, percibe mayor posibilidad de uso en diferentes productos de crédito –personales y tarjetas–, en consonancia con la medida oficial, que espera vitalizar el mercado de crédito –hoy afectado por una mora que roza el 13%– y apalancar el consumo, que bajó en siete de los últimos 12 meses según el INDEC.
Chaves del Valle recuerda que "el BCRA ha señalado que incorporar información de cuentas, tarjetas, inversiones, facturación y pagos puede mejorar los perfiles crediticios y la predicción del comportamiento de personas tradicionalmente excluidas".
Kupferferg añade que "en Brasil, citado como referencia, los datos de finanzas abiertas ya pesan hasta 20% del análisis crediticio y permiten líneas hasta 30% más grandes a clientes antes invisibles"- Pero esta mayor visibilidad también se expande a la población de menor acceso. "El riesgo simétrico es real. Sin reglas claras sobre qué datos negativos se comparten, el sistema puede reforzar la exclusión en lugar de resolverla", advierte Kupferberg.
Chaves del Valle asegura que "el PBU puede generar una especie de 'mercado nacional de reputación financiera'": Y diferencia los flujos de información para una persona con:
- Historial negativo: "Más información → menor posibilidad de esconder el riesgo → menor acceso potencial"
- Buen comportamiento: "Más información → mejor scoring → más competencia → menor tasa"
Para ejemplificar el tratamiento de los usuarios "cumplidores", Balatti plantea que "una nueva entidad le puede decir: 'Te mantengo el límite, te bajo la tasa y te mejoro las condiciones'. Quizás puede ofrecer algo similar en balance transfer para créditos".
El desafío del BCRA: convencer a bancos y fintech
El éxito del sistema dependerá de dos factores: el incentivo comercial para bancos y billeteras que aporten los datos y la seguridad de la información que circulará. Los incentivos comerciales ya fueron advertidos por varios actores de la industria. Kupferberg menciona que existen tres modelos de negocio posibles:
- "Comisiones por API o consulta: un fee regulado estilo 'peaje' de infraestructura"
- "Reciprocidad de datos: quien comparte también recibe, habilitando venta cruzada"
- "Nuevos ingresos por scoring y originación: las entidades se convierten en proveedoras de servicios de calidad"
"Los bancos no deberían cobrarle al cliente por devolverle el control sobre sus propios datos. Pero, siendo realista, armar esta infraestructura va a tener costos que ninguna entidad va a querer hundir solo a cambio de revenues futuros", completa Balatti.
La seguridad de los datos es otro punto de dolor, ya que puede abrir la puerta a fraudes que terminarán pagando las propias entidades.
"Cuanto más concentrada esté la información, mayor es el valor de esa base para un atacante. Por eso prefiero un modelo como Brasil: los datos permanecen en cada entidad y viajan por API cuando el cliente lo autoriza. MiArgentina puede ser la puerta de entrada, pero no debería convertirse en la bóveda financiera de todos los argentinos", opina Balatti.
Chaves del Valle coincide en que el ejemplo de "Brasil es muy interesante porque combinó Open Finance, PIX, API y regulación centralizada. El resultado fue una adopción enorme: según el BIS, alcanzó 55 llamadas a API por usuario por mes en marzo de 2025, el nivel más alto entre los mercados analizados".
Kupferberg subraya el caso de Reino Unido, que instaló "un open banking forzado por regulación tras comprobar que los bancos grandes no competían por la inercia de los clientes".
También menciona a Chile y México, que "aportan el marco de portabilidad financiera como instrumento autónomo, con plazos legales definidos", en tanto que el país trasandino es "antecedente directo del proyecto que circula en el Congreso argentino".
Los expertos coinciden en no repetir el caso de Australia, país en que –según Kupferberg, "la banca concentra tanta cartera que el incentivo competitivo del open data se diluyó".
Por último, Balatti indica que "no se necesita que MiArgentina sea otra app financiera, sino que que los datos del cliente se conviertan en competencia real y deriven en mas ofertas hiperpersonalizadas".
El open banking puede servir de contrapunto ante la explosión de oferta de bancos y fintech, que derivó en propuestas muy similares. Las cuentas remuneradas son un caso testigo: la ofrecen muchos proveedores con escaso diferencial y terminó concentrando la competencia.
La clave será usar los datos para crear productos financieros "a medida". La inteligencia artificial será una herramienta para que cada usuario se sienta único ante las propuestas de bancos y fintech, logrando el mejor servicio al mejor precio.