Puntos importantes
Cathie Wood volvió a realizar ajustes relevantes en su cartera al reforzar posiciones en compañías vinculadas con la fabricación de chips y la industria espacial, dos áreas que considera determinantes para los próximos años.
La fundadora y directora ejecutiva de Ark Invest financió parte de esa estrategia mediante recortes en varias tecnológicas de gran capitalización y canalizó cerca de u$s28,7 millones hacia nuevas operaciones.
Los movimientos de la inversora son observados atentamente por Wall Street porque suelen anticipar tendencias de mercado, y esta vez la inteligencia artificial volvió a ocupar un lugar central dentro de su visión.
Las dos grandes apuestas de Cathie Wood
Uno de los movimientos más importantes fue la compra de 37.916 acciones de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), una operación valuada en aproximadamente u$s14,2 millones dentro de los fondos administrados por Ark Invest.
La compañía ocupa una posición central en la industria tecnológica al ser el mayor fabricante de semiconductores por contrato del mundo y un proveedor indispensable para numerosos desarrolladores de inteligencia artificial.
Su relevancia se extiende a empresas como Nvidia, cuyos productos dependen de la capacidad de producción de TSMC para abastecer la creciente demanda global de chips avanzados.
De forma paralela, Ark incorporó 128.932 acciones de SpaceX por un monto cercano a u$s14,5 millones, ampliando su exposición a una compañía vinculada al negocio aeroespacial y satelital.
La adquisición se produjo apenas días después de que la empresa asociada a Elon Musk atravesara una fuerte caída bursátil tras divulgar sus primeros resultados financieros desde su debut en los mercados públicos.
Para obtener liquidez destinada a estas compras, la firma redujo posiciones en Amazon, Alphabet y Shopify, con ventas de alrededor de u$s1,1 millones en los dos primeros casos y cerca de u$s5 millones en el tercero.
Por qué Wood mira más allá de Big Tech
Las últimas decisiones de Ark Invest sugieren una lectura específica sobre hacia dónde podrían dirigirse los flujos de capital en los próximos años, con foco en negocios vinculados a la infraestructura tecnológica y la innovación de largo plazo.
Dentro de esa visión, TSMC aparece como un actor difícil de reemplazar debido a su papel en la fabricación de los chips más avanzados utilizados por compañías que lideran el desarrollo global de inteligencia artificial.
La empresa taiwanesa acaba de reportar ingresos trimestrales por u$s40.200 millones, un resultado que implicó un crecimiento interanual del 34% y reforzó su posición dentro de una industria en plena expansión.
Si bien sus acciones cedieron cerca de un 7% durante el último mes, la magnitud de su negocio continúa respaldada por una demanda creciente de capacidad de producción para semiconductores de última generación.
La inversión en SpaceX responde a una lógica diferente porque implica asumir mayores niveles de riesgo en una compañía que todavía enfrenta una marcada volatilidad tras comenzar a cotizar en bolsa.
Luego de perder aproximadamente la mitad de su valor desde los máximos registrados tras su estreno bursátil, Wood parece interpretar ese retroceso como una ventana atractiva para construir posiciones con horizonte de largo plazo.