Jamie Dimon, CEO de J.P. Morgan, advirtió que los mercados financieros están subestimando riesgos clave y que tanto las acciones como los bonos del Tesoro estadounidense se encuentran sobrevaluados.
El ejecutivo atribuye esta situación al contexto de tensiones geopolíticas, déficits fiscales persistentes y el boom de inversión en inteligencia artificial que podría no traducirse en retornos inmediatos.
CEO de JPMorgan explica por qué no compraría acciones ni bonos en este momento geopolítico
En una entrevista reciente, Dimon sostuvo que no compraría ni acciones ni bonos del Tesoro a largo plazo con las valuaciones actuales, ya que los precios no reflejan plenamente las amenazas que enfrenta la economía global.
Entre ellas, mencionó la continuidad de los conflictos en Ucrania y Medio Oriente, las tensiones crecientes entre Estados Unidos y China, el aumento del gasto militar y los déficits fiscales que presionan las cuentas públicas.
Dimon fue particularmente crítico con el mercado de deuda estadounidense. Señaló que incluso si la inflación logra regresar al objetivo del 2% de la Reserva Federal, el rendimiento del bono a 10 años debería situarse entre 4% y 4,5%, lo que limita el potencial de apreciación.
Con tasas ya cercanas a esos niveles, el empresario cuestionó el atractivo de mantener posiciones en deuda a largo plazo.
El CEO de JPMorgan advierte que acciones y bonos están caros ante un escenario geopolítico incierto
Acciones y el boom de la inteligencia artificial: la postura de Dimon
Respecto al mercado accionario, Dimon reconoció que podrían existir oportunidades puntuales en compañías específicas, pero descartó comprar el mercado en su conjunto.
Además, alertó sobre el exceso de capital destinado a proyectos de inteligencia artificial, comparando la situación con la burbuja tecnológica de comienzos de los 2000.
Según su visión, la inversión masiva en IA probablemente genere valor en el largo plazo, pero no en los plazos ni con la magnitud que hoy espera el mercado.
El CEO de J.P. Morgan destacó que la economía global muestra cierta resiliencia, en parte por una menor dependencia energética que en décadas anteriores.
Sin embargo, advirtió que esa fortaleza no elimina la posibilidad de un cambio abrupto. "Es posible que necesites más pajitas en la espalda del camello para causar ese punto de inflexión", graficó, sugiriendo que los riesgos acumulados podrían desencadenar una corrección repentina.
La caída en IA y su impacto en chips: qué advierte JP Morgan
Asimismo, J.P. Morgan considera que la reciente corrección en las acciones vinculadas a IA abre la puerta a un rebote en el sector de semiconductores, apoyado en fundamentos sólidos y una demanda estructural que se mantendrá hasta 2028.
En las últimas semanas, los índices ligados a inteligencia artificial sufrieron fuertes retrocesos: el KOSPI de Corea cayó 25% y el Philadelphia Semiconductor Index (SOX) retrocedió 20%, mientras que gigantes como Samsung y Micron acumulan pérdidas de entre 20% y 50% desde sus máximos.
A pesar de este escenario, los estrategas de J.P. Morgan liderados por Mislav Matejka sostuvieron que no se trata del inicio de una caída prolongada, sino de una rotación que puede generar oportunidades.
El banco observa una brecha creciente entre el precio de las acciones de semiconductores y sus beneficios proyectados, especialmente en Europa, donde las estimaciones de ganancias a 12 meses siguen subiendo pese al retroceso bursátil.
Para J.P. Morgan, esta divergencia indica que los inversores deberían incrementar su exposición al sector durante el verano, aprovechando que los precios han corregido mientras los resultados se mantienen sólidos.
Los indicadores técnicos también respaldan la tesis de un rebote. El RSI del SOX se acerca al umbral de sobreventa, mientras que el posicionamiento extremo que llevó a los chips a niveles similares a los de la burbuja tecnológica de 1999–2000 se ha deshecho.
El Monitor de Posicionamiento Táctico de J.P. Morgan muestra que el mercado se encuentra menos saturado, lo que abre espacio para una recuperación.
J.P. Morgan considera que la reciente corrección en las acciones vinculadas a IA abre la puerta a un rebote en el sector de semiconductores
Desde el punto de vista fundamental, los analistas destacan el ajuste estructural entre oferta y demanda de memorias DRAM y NAND, impulsado por la inteligencia artificial, los servidores y la memoria HBM.
La oferta se mantiene restringida, lo que sostiene precios elevados. J.P. Morgan proyecta que los ingresos por DRAM crecerán desde u$s143.000 millones en 2025 hasta u$s1,24 billones en 2028, confirmando que la caída bursátil no refleja la fortaleza del negocio.