En un mercado cambiario que mantiene las cotizaciones paralelas contenidas en la órbita de los $1.500, la discusión económica en la City viró de la volatilidad del billete verde hacia la sostenibilidad de la calma financiera.
Mientras diversos análisis atribuyen la estabilidad del tipo de cambio a factores estacionales o al monitoreo de las reservas, los analistas de fondo identifican un fenómeno estructural ligado a la conducta de los ahorristas: la paulatina recuperación de la demanda transaccional de pesos.
Frente al prejuicio arraigado de que la sociedad argentina guarda un apego cultural inalterable por la divisa estadounidense, el diagnóstico técnico revela una dinámica diferente impulsada por el freno a la emisión.
En diálogo con iProUP, el economista y director de Libertad y Progreso, Aldo Abram, analiza por qué el comportamiento frente a la moneda local responde estrictamente a la búsqueda de estabilidad y qué impacto se espera en el mercado cambiario para las próximas semanas.
"Hay un mito arraigado. La gente no es que sea adicta al dólar; la verdad es que es fóbica a que la estafen con el peso. Pero cuando le das una moneda más o menos estable en la cual no le sacás poder adquisitivo con inflación para financiar al Gobierno, la gente tiende a demandar pesos porque se siente más cómoda con dinero transaccional en el bolsillo", explica Abram.
La baja en la demanda de pesos
El economista destaca que tras el período de desatención de la moneda local previo a los procesos electorales pasados, el escenario actual muestra una estabilización paulatina en la tenencia de liquidez.
"Todavía falta mucho para considerar al peso como una reserva de valor a largo plazo; para eso se requiere una inflación de un solo dígito anual. Sin embargo, para la operatividad diaria y el resguardo de cortísimo plazo, el argentino empieza a conservar moneda local al percibir que no pierde valor de forma acelerada", agrega el analista.
El economista y director de Libertad y Progreso, Aldo Abram
Respecto a las versiones que sostienen la existencia de un atraso en la cotización del dólar blue y los financieros, Abram desestima la lectura y aclara cómo funciona la transmisión de precios en los mercados libres.
Detalla que, cuando una moneda sufre una pérdida de valor, la cotización en los mercados paralelos o bursátiles reacciona de forma inmediata por su alta liquidez. En cambio, los bienes y servicios de la economía real tardan más tiempo en reflejar esa depreciación.
"No es que el dólar se esté atrasando, sino que los precios se terminaron de acomodar a la pérdida de valor previa del peso. En el último mes y medio hubo una depreciación muy leve que le pondrá un piso a la desaceleración de la inflación, pero la buena noticia es que no estamos generando nueva depreciación que se traduzca en una aceleración futura", argumenta el director de Libertad y Progreso.
Por otro lado, la salida de divisas por turismo y gastos en el exterior -potenciada temporalmente por los viajes a Estados Unidos por el Mundial 2026- no generó un cimbronazo en las reservas netas del Banco Central.
Según el análisis de la City, la liquidación fluida de exportaciones e inversiones le otorga al BCRA el margen necesario para absorber el impacto.
"Muchos de los viajeros utilizaron dólares que ya tenían acumulados en el pasado. Aquellos que operaron con tarjeta de crédito deberán cancelar los resúmenes a principios del mes que viene. En ese momento se verá alguna presión puntual porque saldrán a comprar divisas para saldar los saldos, pero es un movimiento coyuntural que el Banco Central puede compensar fácilmente dejando de comprar una pequeña fracción de su ritmo diario", concluye Abram.
Al respecto, el economista Iván Carrino coincide con su colega en el análisis de la calma cambiaría y añade a iProUP que, si bien el dólar a $1.500 refleja una tregua en la volatilidad, la dinámica del mercado responde a un reacomodamiento natural de la liquidez.
"No hubo un drenaje extraordinario de divisas que lograra desestabilizar la plaza porque el inversor encontró previsibilidad en las tasas en pesos y el Banco Central mantuvo el control del flujo diario", destaca Carrino, para quien el comportamiento del billete en las próximas semanas dependerá de la capacidad de mantener el equilibrio fiscal y la absorción de los vencimientos de tarjetas de crédito.
Las nuevas reglas de juego: la banda del BCRA y el techo para agosto
Lejos del arbitraje informal de las cuevas, el mercado cambiario tradicional se prepara para transitar agosto bajo las pautas del nuevo régimen de bandas cambiarias implementado por el Banco Central.
Este esquema define de forma precisa los andariveles dentro de los cuales la cotización de la divisa estadounidense podrá moverse de forma libre según la oferta y la demanda, eliminando las intervenciones directas del organismo oficial mientras los precios no perforen los extremos regulados.
De acuerdo con el esquema vigente de la autoridad monetaria, las referencias para las próximas semanas quedaron establecidas bajo los siguientes parámetros técnicos:
- Límite superior de la banda: fijado en $1.826,41 por cada dólar, representando el valor máximo telemétrico al que podría escalar la divisa en el mercado libre sin activar ventas de reservas por parte del BCRA
- Límite inferior de la banda: establecido en $761,93 por unidad, el piso donde el organismo intervendría para adquirir divisas y absorber excedentes de liquidez en la plaza
- Zona de flotación libre: un andarivel intermedio en que las fuerzas de la oferta y la demanda buscarán un equilibrio genuino sin el uso de diques o intervenciones artificiales de las mesas oficiales
Carrino considera apresurado catalogar al peso como una reserva de valor de largo plazo, reconoce que los instrumentos financieros denominados en moneda nacional ofrecieron retornos reales superiores al billete verde. La macroeconomía logró apagar los fantasmas de las corridas mundialeras; ahora el tiempo dirá si este nuevo orden es el punto de partida de una moneda fuerte o simplemente una tregua prolongada en la histórica relación de los argentinos con la divisa estadounidense.
Para el pequeño y mediano ahorrista que busca optimizar su flujo de caja en un entorno de dólar estabilizado e inflación en desaceleración, la gestión del dinero de uso diario exige diversificación estratégica. Toda decisión de colocación de capitales o permanencia en instrumentos de tasa exige que los inversores evalúen minuciosamente su perfil de riesgo y sus metas financieras antes de tomar posiciones.