Cuáles son las provincias con mayor morosidad y qué edades son las más golpeadas por las deudas

Un informe reveló que el norte y el oeste son las zonas más castigadas por el derrumbe de la capacidad de pago, algo que golpea sobre todo a los jóvenes
Por G.R.
Finanzas 4.0
16.07.2026 • 09:48hs • Finanzas 4.0

Puntos importantes

La mora en Argentina golpea fuerte en provincias del norte y oeste, con San Juan liderando con 35,2% de deudores atrasados en mayo.

Jóvenes de 18 a 30 años son el segmento más afectado por la mora, con casi el 40% de deudores irregulares a nivel nacional.

La mora familiar subió al 12,1% (BCRA), pero la Probabilidad de Default desacelera el deterioro por tercer mes consecutivo.

El mapa de la mora en Argentina volvió a redibujarse y confirmó que la crisis de las deudas impagas no es un fenómeno único de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o del Conurbano Bonaerense. 

Son las provincias del norte y del oeste del país las que concentran los peores registros del sistema financiero, con San Juan al frente del ranking con más de un tercio de sus deudores atrasados.

Los datos del reciente informe de la consultora Analytica ubican a San Juan con 35,2% de deudores en situación irregular, apenas una décima menos que el 36% que había marcado en abril. Más allá de la baja, la provincia sigue teniendo el índice más alto del país.

Detrás aparece Catamarca, con 34,2% de morosidad. San Luis le sigue de cerca con 34,1%. La Rioja completa el pelotón de las jurisdicciones con más de un tercio de deudores atrasados: registró un 34% en mayo.

El norte argentino tampoco escapa a la crisis. Tucumán marcó 32,4%, Corrientes 31,6%, Formosa 31,2% y Chaco superó también la barrera del 30%, ubicándose en el quinto puesto del ranking nacional.

Salta se sumó al lote con un 30% redondo. Del otro lado del país, Santa Cruz apareció entre las provincias más comprometidas, con un 30,9%. Misiones cerró el grupo de distritos por encima del 30% con un 30,5%.

Mapa de la mora récord con los porcentajes de deudores por provincia. (Fuente: Analytica)

En el tramo intermedio, la Provincia de Buenos Aires mostró un consolidado del 27,8%. Sin embargo, la lectura cambia cuando se abre la geografía interna.

El Conurbano llegó al 30,5% de morosidad. Y allí se detectaron picos que encienden alarmas: Florencio Varela alcanzó el 38,3% y José C. Paz el 37,3%.

El interior de la provincia, en cambio, se mantuvo en un 23,1%. Son casi diez puntos menos que los partidos del Sur del Gran Buenos Aires.

Neuquén también integró la franja de morosidad media, con 23,3% en mayo. Es dos décimas por debajo del 23,6% de abril. Es la primera señal de estabilización en un distrito que había mostrado un fuerte crecimiento de las deudas impagas durante los meses previos.

En el otro extremo del mapa aparecen las jurisdicciones con la fotografía más saludable. La Pampa quedó en el 19,5%. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue la de mejor desempeño, con un 16,1% de mora.

Los jóvenes cargan con la peor parte de la crisis crediticia

La geografía, sin embargo, no es la única variable que explica la crisis. Hay una segunda gran línea que atraviesa los datos: la generacional.

Es que los jóvenes son, por lejos, el segmento más golpeado por la mora. Y la brecha con los adultos mayores se agranda mes a mes.

Entre los 18 y los 30 años, la morosidad promedio ronda el 40% y se convierte en el tramo más crítico de todo el sistema. Los hombres de esa franja etaria muestran un 39% de irregularidad. Las mujeres jóvenes alcanzan el 38,1%.

En términos prácticos, cuatro de cada diez deudores menores de 30 años no logran mantenerse al día con sus obligaciones. Es un dato que expone la vulnerabilidad extrema de una generación entera.

El comportamiento mejora a medida que sube la edad. Entre los 31 y los 40 años, la tasa desciende al 34%. En el segmento de 41 a 50 años, la mora baja al 26%.

Entre los mayores de 60 años, cae por debajo del 17%. Es el registro más bajo del país. La franja intermedia, de 51 a 60, se ubica en una transición entre los dos extremos, con valores que se mueven en torno al 20%.

Por qué los menores de 30 años no logran salir de la mora

Los expertos leen este comportamiento como el resultado de tres factores combinados:

  • El peso del crédito de consumo entre los más jóvenes, que suelen apoyarse en tarjetas, préstamos personales y financiamiento de billeteras virtuales para sostener gastos corrientes.
  • La precariedad laboral, mayor entre quienes recién ingresan al mercado.
  • La baja capacidad de ahorro, que deja a este grupo sin colchón frente a cualquier imprevisto.
  • En el otro extremo, los adultos mayores concentran los ingresos más previsibles del sistema. Los haberes jubilatorios, más allá de su bajo poder adquisitivo, ingresan de forma regular todos los meses. Esa estabilidad se traduce en la tasa de mora más baja del país.

    El escenario general se apoya sobre un dato duro: la mora de las familias trepó al 12,1% en abril según el Banco Central. Marcó otro máximo histórico, en el que fue el 16° mes consecutivo de subas.

    En los últimos doce meses el indicador acumuló un salto de 8,4 puntos porcentuales. Y desde enero del año pasado, cuando se ubicaba en el 2,6%, avanzó casi diez puntos.

    El dato que ilusiona al Gobierno y que miran de cerca bancos y billeteras

    Sin embargo, en el propio informe del BCRA aparece una señal que empieza a mover el tablero. La Probabilidad de Default, que mide la velocidad con la que los deudores al día caen en atraso, se ubicó en el 4,4% dentro del segmento de familias.

    Es 0,4 puntos por debajo del pico de enero. Y encadenó tres meses consecutivos a la baja. Es el primer indicador de que el deterioro empieza a desacelerarse.

    Diego Kupferberg, consultor en desarrollo de negocios digitales, señaló a iProUP que aunque "todavía no estamos frente a una normalización de la mora", la baja de este indicador representa "una señal relevante". Evidencia que "el deterioro empieza a desacelerarse".

    El especialista aclaró que la fotografía sigue siendo compleja. Refleja "el impacto acumulado de la pérdida de ingresos reales, el encarecimiento del crédito y el uso del financiamiento para sostener consumo corriente".

    La economista Natalia Motyl puso el foco en el bolsillo. "Para que la capacidad de pago comience a revertirse de manera genuina y la morosidad caiga, las personas tienen que percibir que el shock negativo sobre sus ingresos fue transitorio y no permanente", planteó a iProUP. Y alertó que "hoy por hoy ese escenario de estabilidad no está garantizado".

    En la misma línea, Francisco Chaves del Valle, consultor y docente del ITBA, explicó que el ratio de irregularidad y la Probabilidad de Default miran momentos distintos del ciclo crediticio. "El ritmo de deterioro parece estar perdiendo velocidad", sostuvo.

    Aunque aclaró que para hablar de una recuperación definitiva "debería seguir frenándose el ingreso de nuevos morosos, que aumenten las regularizaciones y cancelaciones, todo esto acompañado por el aumento del ingreso real de los salarios y el poder adquisitivo".

    Mientras tanto, el escenario abre una ventana para bancos, billeteras y fintech de crédito, que ya empezaron a mover fichas con planes de refinanciación, consolidación de deuda y extensión de plazos.

    Kupferberg sostuvo que el segundo semestre puede mostrar una mejora "si acompañan tres variables: recomposición del ingreso real, tasas más administrables y políticas activas de refinanciación".

    Sin eso, y sin reactivación del mercado laboral, "la mora puede dejar de acelerar, pero permanecer en niveles altos durante varios meses".

    El mapa de la crisis crediticia sigue abierto. Y las provincias del norte y los jóvenes del país son los que más tarde van a salir de él.

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