La morosidad alcanzó niveles récord y se convirtió en uno de los principales obstáculos para que el crédito vuelva a funcionar como motor del consumo.
El Gobierno espera que una nueva expansión del financiamiento ayude a impulsar la actividad, pero los problemas de pago de los hogares limitan la capacidad del sistema financiero para volver a prestar.
Según la consultora 1816, la mora de las familias llegó al 12,7% del sistema financiero en mayo, con 5,8 millones de argentinos en situación de incumplimiento.
En una estimación similar, Analytica calculó que unos 5,3 millones de personas —el 27% de los 19,8 millones que tienen algún crédito— atraviesan dificultades para pagar.
El deterioro responde a una combinación de factores:
- La caída de la actividad
- La pérdida de poder adquisitivo
- El aumento de la informalidad
- Un mercado laboral debilitado
Qué esperan los bancos para los próximos meses
Las proyecciones que circulan entre entidades financieras estiman que la mora del sector privado habría alcanzado un máximo en junio, con niveles de entre 7,8% y 8%, frente al 7,2% registrado en mayo.
A partir de allí, el indicador comenzaría a descender gradualmente hasta ubicarse entre 6,3% y 6,5% hacia diciembre. Incluso con esa mejora, el nivel seguiría siendo elevado y mantendría condicionada la expansión del crédito.
El crédito dejó de crecer en términos reales hace varios meses, por lo que ya no funciona como una herramienta capaz de compensar el aumento de los incumplimientos.
Los analistas coinciden en que una baja de la inflación será necesaria, pero no suficiente. Para que más personas puedan volver a acceder al financiamiento será clave que los salarios formales sostengan una recuperación, que mejore el empleo registrado y que aumente el ingreso disponible de los hogares.
La dinámica actual genera un círculo difícil de romper: la mora elevada obliga a los bancos a ser más cautelosos, mientras que la falta de expansión del crédito demora la normalización de la cartera.
Algunas entidades comenzaron a impulsar planes de refinanciación para aliviar la situación de los deudores, aunque esas medidas no alcanzan para resolver el problema de fondo si no mejora la capacidad de pago de las familias.
La mayor preocupación del mercado es que una parte de quienes hoy tienen problemas para pagar quede excluida durante un período prolongado del acceso al financiamiento.
El impacto es especialmente relevante entre los más jóvenes, ya que un historial de mora puede dificultar durante años la posibilidad de acceder a préstamos y otros productos bancarios.
Cómo reaccionan los bancos ante la mora récord
La caída del crédito al consumo no responde solamente a una menor demanda de las familias. También refleja una mayor cautela de las entidades financieras a la hora de colocar nuevos préstamos.
- Por el lado de los hogares, el consumo privado sigue debilitado y la necesidad de financiamiento es menor que durante el boom de crédito de fines de 2024 y la primera mitad de 2025.
- Por el lado de la oferta, los bancos buscan ordenar sus carteras después del fuerte aumento de la morosidad y reducir la exposición a nuevos incumplimientos.