Puntos importantes
La batalla entre bancos y fintech pasó a ser el de prestar dinero, lo cual hizo que las billeteras virtuales evolucionaran hacia plataformas financieras integrales y comenzaron a disputar uno de los segmentos históricamente dominados por los bancos.
Así, ya no compiten solamente por administrar una cuenta o procesar pagos con QR sino que buscan convertirse en la principal puerta de entrada al crédito para millones de personas. En este contexto, el decreto publicado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el Boletín Oficial el lunes despertó interés más allá del ámbito político.
La administración de Jorge Macri reglamentó la Ley 6.959 y puso en marcha el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal para que personas con dificultades de pagos puedan reemplazar deudas de tarjetas de crédito y préstamos personales por financiamiento en mejores condiciones.
Aunque a simple vista parece una medida de carácter social, detrás de esa decisión aparece una oportunidad para el ecosistema fintech: los créditos no serán financiados por el Estado.
La norma dispone que el capital deberá ser aportado por bancos, compañías financieras y entidades no bancarias que adhieran al programa que, como incentivo, les ofrece acceder a una reducción del 50% del Impuesto sobre los Ingresos Brutos correspondiente a los intereses que generen esos préstamos.
El esquema modifica la lógica tradicional de las políticas públicas de financiamiento ya que, en lugar de crear una línea estatal de crédito, se apuesta a movilizar recursos privados intentando que el mercado compita por ofrecer mejores condiciones a personas que hoy enfrentan un elevado nivel de endeudamiento.
Un negocio que dejó de ser exclusivo
La oportunidad aparece en un momento muy particular para el sistema financiero debido a que con la desaceleración de la inflación y la recuperación del crédito, bancos y empresas tecnológicas volvieron a competir agresivamente por captar clientes.
Pero esta vez las billeteras ya no ocupan un lugar marginal, tal como lo detalla un relevamiento de la Cámara Argentina Fintech:
- Más de 8,1 millones de argentinos tienen algún tipo de financiamiento otorgado por empresas del sector, casi el doble que un año atrás
- Las fintech ya originan uno de cada cuatro créditos vigentes del sistema financiero
- Para 2,3 millones de personas representan la única vía de acceso al crédito formal
Se trata de un cambio estructural si se recuerda que durante décadas, obtener un préstamo implicaba acudir a un banco, presentar recibos de sueldo, cumplir múltiples requisitos y esperar varios días una respuesta.
Hoy, una parte creciente de esas operaciones se inicia desde un teléfono celular y puede resolverse en pocos minutos. Además, el negocio de estos préstamos electrónicos comenzó a madurar y las transferencias inmediatas, los códigos QR y las cuentas virtuales dejaron de ser un diferencial.
El escenario llevó a las plataformas a buscar nuevas fuentes de ingresos y, de ese modo, el crédito apareció como la evolución natural no sólo porque genera intereses sino también porque permite construir una relación mucho más profunda con cada usuario.
Las fintech descubrieron que quien solicita un préstamo tiene muchas más probabilidades de utilizar luego otros productos como inversiones, tarjetas, seguros, programas de beneficios y pagos cotidianos.
Una oportunidad más allá del beneficio fiscal
Si bien la rebaja del 50% en Ingresos Brutos mejora la rentabilidad de los préstamos, difícilmente sea el único motivo por el cual una fintech evalúe participar. De hecho, el verdadero atractivo puede estar en que el programa apunta a personas que ya mantienen una relación activa con el sistema financiero.
Es decir, a usuarios que utilizan tarjetas, pagan servicios, realizan transferencias y necesitan reorganizar sus deudas. Para una plataforma digital, captar ese perfil significa incorporar clientes con una demanda financiera concreta y potencial para consumir otros servicios de mayor margen durante año.
Desde esa perspectiva, refinanciar una deuda se puede transformar en la puerta de entrada para quedarse con la relación financiera completa del cliente, negocio que hoy explica buena parte de la competencia entre bancos tradicionales y fintech.
La nueva generación de prestamistas
En este contexto, el crédito digital dejó de ser una apuesta para convertirse en uno de los pilares de crecimiento del ecosistema fintech. Lo que comenzó con pequeños préstamos evolucionó hacia una oferta más amplia: financiamiento para consumo, capital de trabajo, adelantos de dinero, créditos para monotributistas y líneas destinadas a pequeñas empresas.
En ese escenario, aparecen varios jugadores que pueden analizar el programa impulsado por la Ciudad, siempre que cumplan con las condiciones regulatorias previstas y decidan adherirse. Pero cada uno llega con un modelo de negocios diferente, como Mercado Pago que identifica al crédito como motor del ecosistema, una herramienta estratégica.
La fintech de Mercado Libre ya no obtiene ingresos únicamente por procesar pagos o administrar cuentas remuneradas . Durante los últimos años, expandió su negocio de préstamos tanto para consumidores como para vendedores que operan dentro del marketplace y para comercios que cobran mediante QR o terminales.
La compañía utiliza una enorme cantidad de información propia para evaluar riesgos como historial de ventas, comportamiento de pago, movimientos de dinero, frecuencia de uso de la aplicación y otros indicadores que le permiten construir modelos de scoring diferentes a los utilizados tradicionalmente por los bancos.
Para una empresa con esa capacidad analítica, un programa destinado a refinanciar deudas representa mucho más que una nueva línea de préstamos y también puede significar la posibilidad de incorporar usuarios que luego utilicen inversiones, seguros, tarjetas, cuentas remuneradas y otros servicios del ecosistema.
De tarjeta prepaga a banco digital
Otra de las fintech que analiza este decreto es Ualá, cuyo recorrido muestra a las claras cómo evolucionó el negocio fintech. La empresa nació ofreciendo una tarjeta prepaga para personas con escaso acceso al sistema financiero, pero hoy opera como un banco digital con una cartera creciente de productos que incluye inversiones, pagos, cuentas y préstamos personales.
Su estrategia consiste en concentrar la mayor cantidad posible de operaciones financieras dentro de una única aplicación, por lo cual el crédito cumple un papel central porque fortalece el vínculo con el usuario y aumenta la utilización del resto de los servicios.
Del mismo modo, el caso de Naranja X también refleja la transformación del mercado: que construyó durante décadas su negocio alrededor de la tarjeta de crédito y en los últimos años aceleró su reconversión hacia una plataforma que incorpora cuentas, inversiones, pagos y nuevas soluciones crediticias. Para la compañía, que tiene una fuerte experiencia en crédito al consumo, un programa de refinanciación puede representar una extensión natural de su actividad.
Otras dos firmas del sector que aparecen en el horizonte son Personal Pay y Prex. Apoyada en la base de clientes del grupo Telecom, la primera fue ampliando su oferta financiera con el objetivo de aumentar la utilización cotidiana de la aplicación.
Por su parte, la fintech fundada en 2015 en Uruguay y que tiene a Itaú Unibanco como accionista, consolidó una estrategia regional basada en pagos, ahorro y crédito, buscando captar usuarios que realizan operaciones frecuentes dentro del sistema financiero digital.
Todas comparten un objetivo como es el de aumentar la permanencia del cliente dentro de su plataforma.
Un negocio que no termina
A la hora de analizar las razones que analizan las firmas del sector para desembarcar en esta nueva ventana de negocio es que una fintech no sólo gana dinero únicamente por los intereses de un préstamo sino que, en realidad, el crédito suele representar apenas el comienzo de la relación comercial, ya que es más probable que: invierta excedentes, cobre el sueldo, contrate seguros, opere con tarjetas, pague con QR o solicite nuevos financiamientos.
Cada uno de esos servicios genera ingresos adicionales y por eso, dentro de la industria tecnológica el préstamo funciona como una herramienta de adquisición y fidelización de clientes.
Ese aspecto ayuda a explicar por qué la rebaja del 50% en Ingresos Brutos prevista por la Ciudad, siendo importante, probablemente no sea el principal atractivo para las fintech: el verdadero valor aparece si ese usuario permanece durante años utilizando el resto del ecosistema financiero.
También puede traducirse en beneficios para quienes buscan refinanciar sus deudas si se tiene en cuenta que hasta ahora, la mayor parte de estas operaciones se concentran en bancos o compañías financieras tradicionales. Si al programa se suman nuevos jugadores, el usuario tendrá alternativas para elegir en el marco de una competencia que no se limita únicamente a la tasa de interés.
Es más, las fintech construyeron buena parte de su crecimiento ofreciendo procesos más simples, respuestas rápidas y una experiencia digital en la que un crédito puede solicitarse desde el teléfono, sin papeles ni visitas a sucursales, con respuestas en pocos minutos gracias al uso de inteligencia artificial y modelos automatizados de evaluación de riesgo.
Las billeteras deberán adherirse formalmente antes del 31 de julio, lo cual significa que algunas pueden participar directamente, mientras que otras deberán generar alianzas con bancos o compañías financieras habilitadas, un esquema que varias ya utilizan para desarrollar parte de su negocio crediticio.