Con retornos de los bonos en máximos recientes, los analistas evalúan si es momento de diversificar carteras y buscar oportunidades en acciones
07.07.2026 • 13:02hs • Finanzas y carteras
Finanzas y carteras
Riesgo país en mínimos: los datos de la City que demuestran cuánto pueden subir los bonos
El índice de riesgo país perforó su piso histórico de los últimos 8 años para ubicarse de forma estable en el rango de los 400 a 450 puntos básicos y abrió un profundo interrogante técnico entre los operadores institucionales y los pequeños ahorristas: ¿cuánto margen alcista les queda a los títulos públicos de la deuda soberana y en qué momento resulta conveniente migrar la liquidez hacia la renta variable corporativa?
"Menor riesgo país quiere decir que nuestros bonos achican la diferencia de retorno versus Estados Unidos, bajan su Tasa Interna de Retorno (TIR) y, en consecuencia, sube su precio en el mercado", explicó Brian Torchia, Gerente de Finanzas Corporativas de Pgk Consultores, en declaraciones a las que accedió iProUP.
El especialista analizó que la actual curva de títulos soberanos bajo legislación local ofrece retornos en el rango del 7,50% para el tramo medio con el bono AL30 y del 9% de TIR para el tramo largo referenciado en el bono AL35.
Bajo este escenario de precios arbitrados, el mercado doméstico ingresa en una etapa donde la "cacería de oportunidad" por suba de valor residencial empieza a dar paso a una estrategia puramente orientada a la captura de flujos estables de renta en dólares.
El potencial de suba frente a los vecinos de la región y el fantasma del downside
Para dimensionar el recorrido remanente de los activos soberanos, las mesas de operaciones trazan un paralelismo directo con las economías comparables de América Latina.
Si se toma como referencia a plazas financieras como Brasil, México y Colombia -que sostienen de manera histórica un riesgo país estacionado en torno a los 200 puntos básicos-, la zona de las 200 unidades surge como un valor razonable para la Argentina una vez que se terminen de despejar por completo las dudas estructurales sobre la estabilidad macro y la sostenibilidad de la deuda de mediano y largo plazo.
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Escenario optimista: "Bajo esta hipótesis de convergencia regional, los bonos argentinos podrían capturar un spread de precio de entre el 3,5% y el 5% al alza en caso de sostenerse el sendero de consistencia fiscal", detalló Torchia
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Premisa negativa: Por el contrario, el potencial de caída de precios o downside se estima en un rango que va del 5% al 13% en términos reales. Este retroceso podría materializarse si surgen ruidos de carácter político o distorsiones macroeconómicas que impulsen el indicador nuevamente hacia la zona de los 900 puntos básicos, un piso negativo recurrente durante las últimas temporadas financieras de la plaza bursátil
Frente a este balance asimétrico, la estrategia de compresión de tasas luce acotada para quienes buscan únicamente ganancias de corto plazo sobre el capital invertido.
"La mayor parte de ese movimiento alcista ya ocurrió, siendo arriesgado buscar mayor compresión para capturar subas de precios", advirtió el ejecutivo de Pgk Consultores.
No obstante, desde un enfoque patrimonial enfocado estrictamente en la renta o flujo periódico en moneda dura, las tasas actuales del 7,5% y 9% anual continúan posicionándose como alternativas sumamente atractivas respecto de la oferta disponible en el circuito financiero global.
Si la hipótesis central de los operadores convalida una continuidad a la baja en el diferencial de riesgo soberano, el paso técnico más consistente consiste en otorgarles mayor protagonismo a las acciones argentinas para la conformación de la cartera.
Sin embargo, el universo de la renta variable corporativa está sujeto a variables de microeconomía profunda que exceden al indicador bursátil como único parámetro de decisión. Factores como el nivel de actividad industrial, el consumo interno, la evolución específica del sector sectorial en el que opera la compañía y las eficiencias de su propio balance corporativo alteran de forma drástica el rendimiento final de los papeles privados.
Por lo tanto, si el único fundamento técnico del operador fuese anticipar de forma exclusiva la caída del riesgo país ignorando el resto de los fundamentos comerciales, el manual financiero dicta que lo más eficiente es concentrar las órdenes en los bonos soberanos de pesos, priorizando estrictamente los tramos más largos de la curva para maximizar la captura de valor en pantalla.
Al analizar estas alternativas tecnológicas avanzadas y ponderar el rendimiento de carteras en activos soberanos o derivados corporativos, resulta obligatorio que los operadores de la plaza analicen las advertencias tradicionales sobre los riesgos cambiarios, normativas de liquidez y la volatilidad propia del circuito financiero local. Estudiar minuciosamente si estas opciones se adecuan de manera estricta al perfil de riesgo del inversor y a su horizonte temporal antes de tomar posiciones es un paso obligatorio, entendiendo que, como regla matemática inalterable en el universo de las finanzas y las inversiones, la búsqueda de mayores premios y tasas nominales elevadas conlleva de manera inevitable asumir riesgos más profundos.