Para muchos argentinos que invierten desde una app o una cuenta comitente, el AL30 es probablemente el bono más conocido del mercado. Incluso quienes nunca invirtieron en deuda pública suelen utilizarlo cuando compran dólar MEP.
Se trata de un bono emitido por el Estado argentino durante la reestructuración de deuda de 2020. Está denominado en dólares, aunque puede negociarse tanto en pesos como en moneda estadounidense.
Su popularidad se explica, en gran parte, por la enorme liquidez que tiene en el mercado.
"Es una emisión grande, es bastante común y es el bono que históricamente más se utilizó para hacer dólar MEP. Por un tema de liquidez, siempre se usó este", explica a iProUP el analista financiero José Bano.
¿Pero cuál es la diferencia entre el AL30 y AL30D? Aunque parecen instrumentos distintos, en realidad son el mismo bono. La diferencia está en la moneda en la que se negocian:
- AL30: cotiza en pesos
- AL30D: cotiza en dólares
La letra "A" indica que fue emitido bajo ley argentina, a diferencia de los bonos GD (como el GD30), que están regidos por legislación de Nueva York. La letra "L" señala que su vencimiento es en julio, mientras que el número "30" hace referencia al año de vencimiento: 2030.
Cuando al final aparece una "D" (AL30D), significa que la operación se realiza y se liquida en dólares estadounidenses.
"Si comprás o vendés AL30, la operación se realiza en pesos. En cambio, si operás AL30D, la compra o venta se hace en dólares. Se trata del mismo bono, la diferencia está en la moneda en la que se negocia. De todos modos, tanto los intereses como las amortizaciones de capital son pagados por el Estado en dólares", explica Bano.
Cómo paga el AL30
Una de las principales características del AL30 es que combina el pago de intereses con devoluciones periódicas de capital.
A diferencia de otros bonos que reintegran todo el capital al vencimiento, el AL30 viene amortizando la deuda en cuotas semestrales, que se pagan en enero y julio.
Para entender cómo se calculan esos pagos, hay un concepto clave: el valor nominal. Tanto los intereses como las amortizaciones se determinan sobre ese monto y no sobre el precio al que cotiza el bono en el mercado.
Esto implica que quien compra el bono por debajo de su valor nominal puede obtener un rendimiento efectivo superior al que surge de mirar únicamente la tasa de interés.
"No importa si lo compraste en pesos o en dólares. El bono paga intereses y devuelve capital en dólares, por lo que te da una tasa en moneda dura y cierta protección frente al tipo de cambio", resume Bano.
¿Para qué se usa el AL30?
Además de su fama como herramienta para dolarizarse, el AL30 es un bono que tiene múltiples usos:
- Comprar dólar MEP: es el uso más frecuente. El inversor compra AL30 en pesos y luego lo vende como AL30D para obtener dólares de manera legal a través del mercado financiero.
- Cobrar renta en dólares: quienes compran el bono también pueden conservarlo en cartera y recibir los pagos periódicos de capital e intereses que realiza el Estado argentino.
- Operar contado con liquidación: también es uno de los instrumentos más utilizados para realizar operaciones de contado con liquidación (CCL) y transferir fondos al exterior.
Estos bonos atraen a los inversores porque combinan pagos en dólares, liquidez y potencial de apreciación.
Además, suele ofrecer rendimientos más altos que muchos instrumentos tradicionales de renta fija, justamente porque incorpora un riesgo mayor.
"La tasa va a depender del precio al que compres el bono, pero hoy ronda el 7,3% anual en dólares. Si mañana el precio cambia, la tasa también cambia", explica Bano.
El atractivo del AL30 no pasa solo por los pagos de capital e intereses. También puede dejar ganancias si su precio sube, algo que suele ocurrir cuando mejora el ánimo del mercado sobre la Argentina.
Pero como todo activo argentino, también está expuesto a la volatilidad local: si sube el riesgo país o reaparecen dudas sobre la deuda, su cotización puede caer.
Por eso combina riesgo elevado con la posibilidad de obtener retornos más atractivos que otras alternativas conservadoras.
Para operar este bono hay que tener con una cuenta comitente en una sociedad de bolsa o bróker habilitado.
Desde la plataforma de inversión, el usuario puede seguir las cotizaciones en tiempo real y comprar AL30 o AL30D de la misma manera que compra acciones, CEDEARs u otros instrumentos financieros.