Argentina tiene un problema financiero que se instaló silenciosamente en millones de hogares. La tasa de irregularidad en préstamos a personas físicas saltó de 3,3% en marzo de 2025 a 11,5% en el mismo mes de 2026, un nivel que el sistema financiero no veía desde hacía más de dos décadas.
Lo peor es que la tendencia no frenó, y en abril la mora familiar trepó al 12,1% del total de créditos, el nivel más alto en más de 20 años. Según estimaciones de la consultora 1816, más de 5,3 millones de personas ya tienen al menos un crédito en situación irregular.
El Banco Nación no esperó que el ciclo se resuelva solo. En las últimas semanas acumuló tres lanzamientos para atacar el problema desde distintos ángulos, y el último (disponible desde el lunes 29 de junio) apunta directamente al segmento más comprometido: los deudores clasificados como irregulares.
Quiénes pueden acceder
Esta nueva línea no es para cualquiera con una deuda atrasada. Está pensada específicamente para clientes que ya perdieron pie en el sistema. Es decir, los que se encuentran en las categorías 3, 4 o 5 de la clasificación de deudores del Banco Central, es decir, quienes ya registran incumplimientos significativos. Dicho en criollo, los que muchos bancos directamente ya no quieren atender.
El universo de elegibles, sin embargo, es amplio: empleados en relación de dependencia, jubilados y pensionados que cobren sus haberes por el BNA; autónomos, monotributistas y trabajadores que no acrediten ingresos en el banco; microemprendedores y deudores monoproducto del segmento Microempresas, siempre que su deuda sea de consumo.
Un punto clave es el que explica el contador Lucio Strasorier a iProUP: "no hace falta cobrar el sueldo en el Banco Nación para acceder, aunque hacerlo tiene un premio concreto en la tasa". De ese beneficio hablamos en la siguiente sección.
La tasa, el plazo y el detalle del tope de cuota que pocos explican bien
La línea opera en UVA con actualización por CER, lo que significa que las cuotas se ajustan por inflación a lo largo del tiempo. El plazo máximo es de 120 meses (10 años), con sistema francés de amortización.
En cuanto a la tasa: 12% TNA fija para quienes perciben sus haberes en el BNA (y mantengan esa condición durante toda la vida del préstamo); 14% TNA fija para el resto de los usuarios.
Hasta ahí, nada demasiado sorprendente. Pero hay un componente que marca la diferencia real para quienes cobran en el banco: "está la posibilidad de incorporar un tope de cuota por el Coeficiente de Variación Salarial (CVS), mediante la contratación de una prima", precisa Strasorier. Esta opción permite que, si la cuota calculada por UVA supera la evolución de los salarios, se aplique ese límite como referencia.
En la práctica, esto actúa como un seguro. Si la inflación corre más rápido que los sueldos, el banco absorbe esa diferencia. "No es un regalo, el cliente paga una prima por esa cobertura", recuerda Strasorier.
La cuestión es que, para quienes pueden y en un país con historial de desfasajes entre precios y salarios, es un escudo que vale la pena evaluar.
Ejemplo con una deuda de $1.000.000
El dato concreto es el que más le importa a quien tiene una deuda y no sabe cómo salir. Una deuda de $1 millón que actualmente genera una cuota de $67.670 a 36 meses puede refinanciarse bajo el esquema UVA a 120 meses, llevando la cuota inicial a $15.279. Con la cobertura CER-CVS, la cuota sube apenas a $16.030, pero incorpora protección ante escenarios donde la inflación supere al crecimiento salarial.
La reducción inicial es del 77%. No es magia: el alivio mensual se consigue extendiendo el plazo una década y atando las cuotas a la inflación. Quien elija este camino pagará más en términos totales a lo largo de diez años, pero recupera oxígeno financiero inmediato y, sobre todo, sale de la situación irregular que hoy le cierra el acceso al crédito.
El que la deuda sea de $1 millón, $500.000 o $3 millones cambia los números pero no la lógica: la cuota siempre se divide en un plazo que antes era corto y ahora es largo. Lo que no cambia es que esas cuotas van a ir subiendo con la inflación a lo largo de 10 años.
Cómo se inserta esta línea dentro del kit antimorosidad del BNA
Este lanzamiento no llega solo. El Banco Nación viene construyendo desde mayo un menú completo de herramientas según el nivel de deterioro crediticio del cliente:
- Consolidación de deudas: para quienes cobran en el BNA, permite reunir deudas propias y de otras entidades en una sola cuota, con hasta 72 meses de plazo, TNA del 65% y hasta $100 millones
- Refinanciación de tarjeta de crédito: disponible para clientes con hasta 90 días de mora, reprograma hasta $10 millones a 60 meses con una TNA del 35%. Para más de 90 días de atraso, existen opciones de hasta 96 meses sujetas a evaluación crediticia
- La nueva línea UVA para morosos clasificados 3/4/5: la que se describe en esta nota, que opera desde el 29 de junio y que apunta al segmento más crítico
La diferencia conceptual importa: las primeras líneas buscan prevenir que alguien caiga en mora. Esta última opera cuando ya cayó.
El riesgo real que nadie está nombrando
El plan es útil, pero tiene una trampa de largo plazo que conviene nombrar. Refinanciar una deuda en UVA a 10 años en Argentina no es una decisión trivial: si la inflación se acelera (algo que la historia local convierte en escenario plausible), las cuotas van a crecer. El tope CVS mitiga ese riesgo, pero tiene un costo adicional y depende de que los salarios efectivamente sigan el ritmo de los precios.
La irregularidad en créditos para personas físicas trepó al 11,5% en marzo de 2026, cuadriplica la del crédito corporativo y el Banco Central ya confirmó que no intervendrá con rescates estatales genéricos. En ese contexto, la línea del BNA es una salida real para millones de personas, pero solo para quienes puedan sostener cuotas ajustadas por inflación durante una década.
Por primera vez en años, el banco más grande del país le ofrece una segunda oportunidad concreta al segmento que el sistema suele ignorar. El tema es que esa segunda oportunidad viene atada a la inflación por 10 años. Quien la tome debería hacerlo con los ojos abiertos, no como quien agarra un salvavidas sin ver cuánto pesa.