La medida no llega en un momento cualquiera. La morosidad de las familias argentinas ronda los niveles más altos en más de veinte años. Alrededor de 5,3 millones de personas tienen atrasos en sus préstamos, la irregularidad en el segmento de familias cuadruplica la del crédito corporativo y el Banco Central ya confirmó que no intervendrá con rescates estatales genéricos.
En ese contexto, el Banco Nación tomó una decisión diferente a la del regulador y, en lugar de esperar que la mora haga su pico y baje sola, sale con una herramienta concreta para evitar que sus propios clientes lleguen a ese pico.
La línea se llama Préstamo Personal de Unificación de Deudas y estará disponible desde el jueves 25 de junio en cualquier sucursal del BNA. El objetivo declarado es triple: evitar el pasaje a mora preservando el historial crediticio del cliente, reordenar obligaciones consolidándolas en una sola cuota mensual y mejorar la capacidad de pago adecuando los plazos al esfuerzo financiero real de cada hogar.
La lógica detrás de la iniciativa es la misma que aplicó esta semana la Legislatura porteña con su Programa de Desendeudamiento, aunque con diferencias significativas en tasa, plazos y condiciones de acceso que hacen al BNA más agresivo en la propuesta.
De $67.670 a $15.279 en la cuota mensual: el alivio que cambia todo
El ejemplo que el propio Banco Nación incluyó en el comunicado oficial es bastante elocuente. Una deuda de $1.000.000 que hoy genera una cuota mensual de $67.670 (calculada a un plazo de 36 meses) puede pasar a una cuota inicial de $15.279 bajo la nueva modalidad UVA al 10% a 120 meses.
Si el cliente elige la opción con cobertura CER-CVS, la cuota sube apenas a $16.030 pero incorpora el ajuste por salarios, lo que protege contra escenarios donde la inflación supera el crecimiento salarial.
El avance de la morosidad en Argentina
El alivio inmediato en la cuota es del 77%. En un contexto donde muchas familias tienen comprometido más del 30% de sus ingresos en cuotas que no pueden pagar, esa diferencia es la que separa mantenerse dentro del sistema financiero de caer en situación irrecuperable. Las condiciones estructurales de la línea son las siguientes:
- Financia hasta el 100% de la deuda consolidada, con un tope de $100 millones
- El plazo llega a 120 meses (10 años): el más extenso que el sistema financiero argentino ofrece hoy para créditos personales de refinanciamiento
- La tasa es del 10% más UVA en la modalidad base, o del 11% más UVA con la cobertura CER-CVS que ajusta por el Coeficiente de Estabilización de Referencia atado a la variación de salarios
- La afectación máxima de ingresos es del 25%, en línea con los criterios prudenciales del BCRA para evaluación crediticia
Cómo funciona y quién puede acceder
Hay un detalle operativo que distingue esta línea de un préstamo convencional. No hay desembolso de efectivo al cliente: el monto financiado se aplica directamente a cancelar las obligaciones existentes con el Banco Nación, sin que el dinero pase por las manos del deudor. Ese mecanismo elimina el riesgo de que los fondos se destinen a otro uso y simplifica la operación desde el punto de vista del banco.
Para acceder, el cliente debe cumplir dos condiciones básicas que el contador Lucas Sánchez explica a iProUP: "Tener cuotas vencidas e impagas con el BNA y estar clasificado en situación crediticia 1 o 2 en la Central de Deudores del BCRA".
"Es decir, con atrasos de hasta 90 días en situación 1 o hasta 180 días en situación 2", precisa el experto. Sánchez puntualiza que se trata de una línea que "apunta específicamente al segmento de riesgo medio, no a quienes están al día, ni a quienes ya cayeron en situación 3, 4 o 5", que el sistema considera de difícil recupero.
Hay una condición adicional que puede complicar el acceso para algunos clientes. La acción aplica exclusivamente a quienes cobran sus haberes en el Banco Nación. Quienes no lo hacen deberán transferir su cuenta sueldo al BNA como requisito previo para acceder a la refinanciación.
"Esa cláusula tiene una lógica de negocio evidente (el banco retiene al cliente y asegura la fuente de repago), pero puede representar una barrera real para deudores que tienen su sueldo acreditado en otro banco y no quieren cambiar", remarca el especialista consultado.
La gestión puede realizarse en cualquier sucursal del BNA a partir del 25 de junio, consultando condiciones en www.bna.com.ar o a través del Contact Center de la entidad.
Qué la diferencia del programa de CABA y por qué la comparación importa
Esta semana se superponen dos iniciativas de refinanciamiento con perfiles distintos. El Programa de Desendeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires aprobado en la Legislatura ofrece una tasa nominal anual fija del 35% a 24 cuotas mínimas, aplica solo a deudas bancarias y excluye explícitamente las deudas con billeteras virtuales y fintech.
El BNA, en cambio, propone una tasa del 10% más UVA , sustancialmente más baja en términos nominales de corto plazo, aunque con la incertidumbre de la actualización por inflación. Además de un plazo cinco veces más largo.
La diferencia de tasa es llamativa pero requiere contexto: el 35% fijo del programa porteño es más caro en los primeros meses, pero predecible, mientras que el 10% más UVA del BNA es más barato hoy, pero las cuotas van a ajustar según la inflación durante 10 años, lo que en un país con el historial inflacionario de Argentina puede significar cuotas muy distintas en el año 5 o en el año 8. La opción CER-CVS mitiga ese riesgo parcialmente al anclar el ajuste al índice de salarios, pero no lo elimina.
La simultaneidad de estas dos iniciativas no es casualidad. Ambas llegan en la misma semana, apuntan al mismo problema y tienen en común que actúan antes de que el deudor caiga en las categorías más críticas del sistema. El Banco Central dijo que no va a intervenir. Los bancos y varias jurisdicciones del país decidieron no esperar.
Lo que el BNA está haciendo con esta línea es exactamente lo que el sistema bancario en general venía pidiendo sin éxito al BCRA: una vía de salida para el deudor que todavía puede pagar pero que necesita condiciones distintas para hacerlo. El banco no está condonando deuda ni asumiendo pérdidas, está alargando el plazo y bajando la cuota para que el crédito siga siendo cobrable en lugar de convertirse en irrecuperable.
El riesgo de largo plazo es el mismo que aplica a todo crédito UVA extendido: la cuota de hoy es accesible, pero la cuota del año 6 o del año 9 depende de variables macroeconómicas que ningún modelo puede proyectar con certeza a una década.
Para quien hoy tiene la alternativa de caer en mora o firmar 10 años de UVA, la decisión puede ser clara. Para el sistema en su conjunto, la respuesta definitiva sobre si estas líneas resolvieron el problema o solo lo pospusieron llegará cuando venzan las primeras cuotas ajustadas por inflación de los deudores que firmaron hoy.