Durante al menos cinco meses, el carry trade fue la estrategia más rentable del mercado financiero argentino. Los inversores vendían dólares, colocaban el dinero en pesos en Lecap, bonos CER o plazos fijos, y miraban cómo sus tenencias en moneda dura crecían sin mayores sobresaltos. Pero esa película tuvo un final abrupto en estas horas.

El dólar contado con liqui trepó 4,4% nominal en lo que va del mes de junio. El MEP superó los $1.500, un nivel no visto desde finales de 2025. El resultado concreto es que la estrategia de carry trade evaluada con plazos fijos perdió 2,9% directo medido en dólares, registrando el peor desempeño mensual desde septiembre de 2025.

La economista Romina Cadario lo confirma a iProUP: "las Lecap y los bonos CER subieron entre 1,2% y 1,5% en el mes, pero el MEP avanzó más del 4%, lo que arroja una pérdida en dólares de casi 3%."

Antes de salir corriendo a comprar dólares, conviene hacer una distinción que los analistas ya están discutiendo con intensidad: ¿este movimiento cambiario es coyuntural o marca el inicio de una nueva dinámica?

Cadario advierte que luego de consolidarse como la estrategia ganadora en lo transcurrido de 2026, a partir de junio el carry trade comienza a perder atractivo. "Los factores que permitieron un contexto de calma en el dólar en los primeros meses fueron el aumento en los precios de las exportaciones y la estacionalidad favorable."

"A pesar de la mejora en los fundamentos, es posible que tengamos un segundo semestre más volátil en materia de tipo de cambio", sentencia la profesional.

Por su parte, el analista financiero Esteban Medina apunta a factores externos: "la mayor fortaleza global del dólar desde marzo de 2025 y la debilidad generalizada de monedas emergentes pesan más que cualquier variable local."

Para el experto, "en ese escenario, la suba del tipo de cambio no sería una señal de desconfianza en el programa económico, sino un reacomodamiento ante condiciones internacionales adversas."

Quiénes ganaron y quiénes perdieron según el momento de entrada

Hablar del "fin del carry trade" sin precisar desde cuándo se entró es una trampa. Las ganancias acumuladas en 2026 son muy distintas según el momento de inicio.

Quienes apostaron al peso desde enero lograron retornos de 18% en bonos CER y 12% en Lecap medidos en dólares, incluso después de las pérdidas de junio. Pero quienes entraron a principios de este mes y apostaron por hacer tasa en pesos perdieron dinero, sin matices.

Para Esteban Medina, "el MEP arrancó el año en niveles similares a los actuales ($1.500), lo que significa que el carry todavía es positivo para quienes entraron antes."

"Si el MEP supera el precio de inicio de la estrategia, no es sinónimo de haber perdido, es una reducción del retorno", precisa el analista.

La conclusión incómoda es que la estrategia que durante meses pareció un negocio sin riesgo se reveló tal como es: una apuesta con una variable de destrucción incorporada, que es precisamente el tipo de cambio.

Qué recomiendan ahora los analistas de Wall Street

El mapa de opciones cambió. La pregunta ya no es cuánto rinde el carry sino qué conviene hacer en un mercado donde las tasas en pesos comprimen y el dólar presiona al alza.

Bank of America mantiene una visión constructiva sobre Argentina y recomienda el Boncer 2026 (TX26), calculando que la estrategia todavía genera un carry de 3,3% por trimestre, con una volatilidad de 3,5%.

La clave está en el tramo corto de los bonos ajustados por inflación, donde el banco ve una combinación eficiente entre retorno y riesgo. El propio título del informe del banco es revelador: "Argentina – The Superior Carry Trade: Buy BONCER 2026 (TX26) – Hedge FX downside", lo que ya incluye la advertencia de cubrir el riesgo cambiario.

La recomendación que se repite entre gestoras locales es realizar ganancias de forma escalonada, acortar duración en los instrumentos en pesos y mantener posiciones defensivas vinculadas a activos ajustados por inflación.

Para los perfiles más conservadores, el camino pasa por las obligaciones negociables (ON) en dólares de empresas con buenos fundamentals, que ofrecen rendimientos en moneda dura sin exposición al riesgo cambiario.

Romina Cadario detalla a iProUP que "el mercado está transitando una rotación gradual desde instrumentos de tasa fija en pesos hacia activos dolarizados de corto plazo."

La experta considera que "no es una salida en estampida sino una reconfiguración de cartera que responde a la nueva ecuación riesgo-retorno."

Los riesgos que pueden empujar el dólar más arriba

El dólar MEP en $1.500 no es necesariamente el techo. Hay factores concretos que podrían presionar al alza la demanda de divisas en los próximos meses y complicar aún más la aritmética del carry.

Entre los factores que podrían incrementar la demanda de divisas en la segunda mitad del año se destacan:

El tipo de cambio se ubica más del 24% por debajo del techo de la banda cambiaria, lo que implica que el BCRA tiene margen antes de tener que intervenir vendiendo reservas. Hasta llegar a ese nivel, las estrategias de carry quedan completamente anuladas ante cualquier suba del dólar.

El carry trade no murió, pero dejó de ser el negocio automático que muchos inversores creyeron que era. Quien apostó al peso en enero y mantuvo la posición todavía está ganando en dólares. Quien entró en junio, perdió.

En un mercado donde la variable crítica es el tipo de cambio, el momento de entrada vale tanto como el instrumento elegido. La City está mirando el dólar, no las tasas. Y eso, por sí solo, ya dice todo sobre cómo cambió el escenario.

Te puede interesar