El deterioro en la capacidad de pago de los hogares volvió a quedar en evidencia luego de que el Banco Central informara un nuevo incremento de la morosidad durante abril, con especial impacto en tarjetas y préstamos personales.
En ese contexto, los indicadores muestran un escenario más desafiante para el sistema financiero, mientras crecen las dudas sobre la capacidad del crédito para sostener la actividad económica durante los próximos meses.
Las familias, cada vez más complicadas para pagar
El Banco Central confirmó este viernes que la morosidad de las familias alcanzó el 12,1% en abril, consolidando una tendencia ascendente que viene observándose desde hace varios meses dentro del sistema financiero argentino.
Entre las líneas más comprometidas sobresalen los préstamos personales, donde la irregularidad llegó al 14,9%, mientras que en las tarjetas de crédito el indicador alcanzó el 12,5%, ubicándose entre los segmentos más afectados.
Según el informe sobre bancos correspondiente a abril, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 7,3% a nivel agregado, tras aumentar 0,3 puntos porcentuales respecto de marzo.
La comparación interanual resulta todavía más significativa, ya que el indicador general avanzó 5,1 puntos porcentuales frente a abril del año pasado, mientras que en familias la suba alcanzó 8,4 puntos porcentuales.
Tasas altas y créditos con dificultades para recuperarse
Las cifras difundidas por la autoridad monetaria coinciden con evaluaciones privadas que señalan que las elevadas tasas continúan siendo uno de los principales obstáculos para la recuperación sostenida del financiamiento bancario.
"Parte de la dificultad que tienen los préstamos para recuperarse es que siguen siendo muy altas en términos reales las tasas activas, en parte justamente por la elevada morosidad", expresa un informe de la consultora 1816.
El mismo trabajo agrega: "La Tasa Nominal Anual (TNA) promedio de un préstamo personal bancario fue 66,9% en los primeros 17 días hábiles de mayo versus 68,8 % en los primeros 17 días hábiles de enero".
Además, la consultora destacó que, durante ese mismo período, "la tasa de REPO bajó de 39,3% a 20,3 %", un comportamiento que había sido señalado previamente antes de la confirmación oficial del dato.
Pese al deterioro observado, desde el Banco Central sostuvieron que "en los últimos meses viene registrándose una desaceleración en el ritmo de aumento del ratio de irregularidad del crédito de los hogares".
La entidad explicó además que "Este desempeño recoge principalmente el efecto de la evolución de la cartera en situación irregular (numerador), cuyo crecimiento real viene atemperándose gradualmente".
Respecto de las empresas, el organismo detalló que "Por su parte, el coeficiente de mora del crédito a las empresas se incrementó 0,2 p.p. en el mes, hasta totalizar 3,3% en abril ( 2,4 p.p. i.a.)", reflejando también un deterioro en ese segmento.
Por qué el crédito podría perder protagonismo
El panorama genera preocupación entre los analistas debido a que el 26,7% de las personas que mantienen algún tipo de financiamiento dentro del sistema presentan actualmente un préstamo en situación irregular.
Ese universo contempla créditos otorgados por bancos, billeteras virtuales y otras entidades financieras o no financieras, lo que amplía el alcance del fenómeno observado en los últimos meses.
Frente a este escenario, desde 1816 entienden "que, al menos de acá a las elecciones del año que viene, difícilmente el crédito a familias puede ser un motor muy relevante de la actividad económica, como lo fue en el segundo semestre 2024 y el primero de 2025".
La situación es todavía más delicada entre las entidades no financieras, responsables del 17% de los préstamos totales al sector privado, donde la morosidad escaló desde 30,7% hasta 31,5%.