La llegada de SpaceX al mercado bursátil y las expectativas alrededor de futuras ofertas públicas de OpenAI y Anthropic están modificando la manera en que Wall Street interpreta la evolución tecnológica global.

Durante los últimos años, las denominadas "Siete Magníficas" dominaron el interés de los inversores, impulsadas por el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y el protagonismo alcanzado por gigantes tecnológicos.

Ese grupo está integrado por Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla, compañías que concentraron gran parte de las apuestas vinculadas con innovación, infraestructura digital y desarrollo tecnológico.

Sin embargo, una nueva clasificación elaborada por Vanda Research propone ampliar esa visión mediante el denominado "FAB 10", que incorpora también a SpaceX, OpenAI y Anthropic.

Los nuevos nombres que buscan liderar la revolución

La creación del FAB 10 busca reflejar que las mayores oportunidades futuras podrían concentrarse cada vez más en compañías especializadas en inteligencia artificial avanzada, procesamiento masivo de datos e infraestructuras tecnológicas emergentes.

Esta nueva categoría no supone un reemplazo inmediato de las "Magnificent 7", cuyo peso dentro de los mercados financieros continúa siendo decisivo para determinar tendencias y movimientos de capital.

No obstante, la propuesta pone de manifiesto una inquietud creciente entre los inversores, interesados en identificar cuáles serán las empresas capaces de dominar la próxima década tecnológica.

Bruno Perinelli, jefe de Trading en Inversor Global, considera que SpaceX, OpenAI y Anthropic reúnen condiciones para convertirse en referentes globales durante los próximos años dentro de esta transformación.

"De a poco los inversores van a ir eligiendo a estas empresas como las que liderarán esta nueva revolución industrial basada en el almacenamiento y procesamiento de datos en fracciones de segundo", explica.

Según el especialista, el alcance de estas innovaciones excede ampliamente al sector tecnológico y podría extenderse a actividades industriales, financieras y productivas de muy diversa naturaleza.

La capacidad para analizar volúmenes masivos de información prácticamente en tiempo real también abre la puerta al desarrollo de sistemas automatizados y robots cada vez más avanzados.

"El aumento de productividad que pueden generar es enorme. Podrían agilizar procesos en un 300% o 400% y ayudar a resolver uno de los grandes desafíos de la economía global: el envejecimiento de la población y la menor disponibilidad de trabajadores activos", señala Perinelli.

El plan de SpaceX va mucho más allá

Dentro de este grupo emergente, SpaceX ocupa una posición singular por la amplitud de los proyectos que desarrolla y por las perspectivas de crecimiento asociadas a sus iniciativas tecnológicas.

Perinelli sostiene que la compañía liderada por Elon Musk no limita sus ambiciones al negocio espacial tradicional, sino que busca construir plataformas tecnológicas con alcance global y múltiples aplicaciones.

"No se trata solamente de viajes espaciales. Musk busca desarrollar centros de datos en el espacio y nuevas formas de abastecimiento energético. Además, Starlink tiene el potencial de evolucionar desde la conectividad satelital fija hacia servicios móviles globales mediante alianzas estratégicas", sostiene.

Bajo esta visión, la empresa combinaría infraestructura espacial, conectividad, energía y procesamiento de datos para posicionarse como uno de los actores más relevantes del ecosistema tecnológico mundial.

Oportunidades enormes, pero también desafíos

La perspectiva favorable sobre estas compañías también es compartida por Tomás Ambrosetti, director de Guardian Capital, quien considera que desempeñarán un papel determinante dentro de la economía global futura.

Aun así, el especialista advierte que podrían registrarse episodios de volatilidad en el corto plazo, especialmente alrededor de SpaceX y de eventuales cambios en la dinámica accionaria.

"Hoy ya se encuentra entre las empresas más grandes del mundo. La incógnita es qué ocurrirá cuando los primeros inversores puedan vender las acciones que actualmente tienen bloqueadas y materializar ganancias acumuladas durante años", explica Ambrosetti.

Por ese motivo, Ambrosetti recomienda mantener prudencia táctica frente a posibles fluctuaciones, aunque sostiene una visión favorable respecto del potencial estratégico de largo plazo.

"A largo plazo son empresas que moverán la economía. Para los inversores también será importante identificar cuáles son las compañías que se beneficiarán indirectamente de este crecimiento, especialmente aquellas vinculadas a semiconductores, memorias y microchips", agrega.

Paradójicamente, el crecimiento de estos nuevos protagonistas no necesariamente implica una amenaza para los líderes actuales, ya que Microsoft participa en OpenAI y Alphabet mantiene relaciones estratégicas con Anthropic.

Te puede interesar