El Gobierno finalmente eximió del impuesto sobre los Créditos y Débitos en las plataformas de criptomonedas, un pedido histórico de la industria para equiparar fiscalmente su negocio con el de los bancos y billeteras, que gozaban de una alícuota reducida.
Destrabado ese tema, empieza la carrera por otros reclamos, tanto impositivos, como regulatorios, en la agenda de las fintech.
Billeteras virtuales: impacto de impuestos
El avance es claro. Muchos proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV) tenían además una licencia como Proveedores de Servicios de Pago (PSP) para ofrecer cuentas virtuales como lo hace Mercado Pago o cualquier otra billetera para enviar y recibir pesos.
A diferencia de estas, pagaban la tasa completa, ya que esos fondos se usaban para convertir de fiat a cripto y viceversa. Una asimetría que ahora el Gobierno resolvió. Lo curioso es que esta medida, cuya demora tantas veces se adjudicó al caso $LIBRA, se aprueba en medio de la rectificación patrimonial de Manuel Adorni y sus ocho billeteras cripto. Nota de color: el decreto cuenta con la firma del jefe de Gabinete.
Se trata de un gran alivio para los proveedores de servicios de activos virtuales (PSAV), ya que no deberán aplicar el 1,2% sobre el total de las operaciones. De hecho, suelen "ganar" entre 1% y 2% por cada operación, por lo que las plataformas más grandes suelen absorberlo o bien aplicarlo en precios.
El otro impuesto en discusión es Ingresos Brutos, que grava los servicios financieros con diferentes alícuotas según la provincia en la que viva el usuario y llega al 9,1%.
Recientemente, el Banco Central permitió a las entidades que elijan la jurisdicción de su preferencia para radicar las cuentas que se tramiten online e impulsar la competencia tributaria entre las gobernaciones. Una batalla que las fintech eligieron dejar pasar.
"Si una provincia detecta que se envió por correo una tarjeta a un domicilio de su territorio, te puede exigir que tributes igual. Podemos perder más de lo que podemos ganar", señala un ejecutivo del sector.
De acuerdo con la fuente, existe otro reclamo urgente que impacta directamente sobre las billeteras.
Billeteras virtuales: la propuesta
Tal como adelantó iProUP, con la Cámara Argentina de Fintech se inauguró la figura de los "consejos" por vertical, con el nombramiento de varios consejeros que organizan reuniones para generar propuestas para orientar a funcionarios y legisladores.
Esta semana, la CAF revivió una iniciativa que puede transformar las billeteras. Según confirmaron dos fuentes a iProUP, quién está siguiendo el tema es Mariano Giraffa, exejecutivo de Provincia NET y director de Medios de Pago en la Cámara, que se reunió en los últimos días con directivos del vertical.
Se trata de la segmentación de los PSP, una propuesta que trazó la entidad y llegó a los despachos del Banco Central. De hecho, Pedro Inchauspe, director del BCRA, afirmó en más de una oportunidad que estaban analizando el tema.
La idea detrás se basa en la convergencia regulatoria: separar a las fintech en distintas categorías, en base a ciertos criterios específicos que la industria está relevando. Las fuentes coinciden en que algunos de esos filtros serían capacidad patrimonial, robustez tecnológica y cantidad de usuarios.
Cada una de esas categorías permitiría a las billeteras acceder a servicios que hoy están limitados a los bancos. En especial, las cuentas sueldo, luego de que la Reforma Laboral quitara la posibilidad a las fintech de captar estos depósitos.
Se trata de un negocio multimillonario. La Superintendencia de Seguros, en base a las pólizas de ART, calcula que la masa salarial roza los 18,4 billones de pesos mensuales. Es decir, un volumen cercano a los u$s12.500 millones, equivalente a dos veces el valor bursátil de Banco Macro (u$s6.500 M).
"Podrías cobrar tu sueldo en Mercado Pago, la app de YPF o una billetera cripto. Tienen las espaldas para no incurrir en riesgos sistémicos. El BCRA te dice: 'Si le abren el negocio a uno, se lo abren a todos'. Aun a los que no tienen esa rigurosidad", afirma el directivo de un PSAV.
Además, esto redunda en sumar clientes de forma más barata. Una fuente del sector fintech asegura que el costo de adquisición de un usuario ronda los u$s15, cuando los bancos los tienen sin esfuerzo.
El otro negocio fuerte es la intermediación financiera –prestar a unos usuarios con los depósitos de otros–, lo que ayudaría a las fintech a bajar el costo de sus préstamos, hoy fondeados con capital propio o emitiendo deuda en el mercado de capitales, con tasas más altas. Aunque está limitado a la banca y se requeriría una ley para cambiarlo.
Existen otros productos, como operación de dólar oficial o plazos fijos en moneda local o extranjera. Según el BCRA, los instrumentos en UVA pasaron de u$s570.000 en marzo a casi u$s1.500.000 millones en mayo. Pero no estarían dentro de la propuesta.
"El mensaje parece ser: tramitás la licencia bancaria o luchás por no desaparecer", advierten desde una billetera. No exagera: la aprobación de la fusión de Cocos con VOII, además de la habilitación como banco que espera Mercado Pago, prometen una lucha sin cuartel entre las 300 firmas de pago registradas. Por eso, algunos ejecutivos creen que la segmentación es la "última bala" que le queda a muchas billeteras.
Billeteras virtuales: el próximo paso
Los próximos objetivos que persigue el consejo cripto de la Cámara Fintech tienen la mira puesta en EE.UU.. El primer punto es la posibilidad de tokenizar instrumentos bursátiles –acciones, CEDEAR y bonos– de forma nativa, es decir, sin que antes deba pasar por la Caja de Valores, que actúa como custodio.
Así, no sólo se permitirá su operación con fraccionamiento, operación 24/7 y facilidad de uso, sino también que puedan operarse directamente en la blockchain, sin intermediarios y con alcance global.
El propio Roberto Silva, titular de la CNV, reconoce que el tema está en carpeta y que la regulación está yendo de menor a valor, arrancando con la adaptación de la legislación existente, pero con el objetivo de ir hacia la descentralización.
Esto impulsará el crecimiento a escala global del mercado de capitales local, aumentando las posibilidades de financiamiento de las compañías argentinas, uno de los objetivos del equipo económico.
El poder de la herramienta fue demostrado recientemente: los usuarios argentinos pudieron comprar la acción tokenizada de SpaceX a través de Bitso, Lemon, Kraken y otras exchanges que diponibilizaron los tokens de xStocks. El CEDEAR llegó algunos días después de la salida a Bolsa.
El otro objetivo, más de largo plazo, será la llegada de las criptomonedas a los bancos, algo que Inchauspe anticipó que todavía hay que esperar. "En el Gobierno, al tener la macro tranquila, apelan al 'equipo que gana no se toca'. Pero avanzamos con propuestas", advierte el directivo de una exchange.
El espejo también es EEUU, con la Ley Clarity que define la naturaleza y autoridad de aplicación de las criptomonedas. La medida, que ya fue aprobada en comisión por el Senado estadounidense, aguarda el tratamiento en el pleno de la cámara.
En Argentina todavía se espera una ley específica, más allá de que la CNV es el regulador de hecho y por el momento se consideran instrumentos bursátiles. La Clarity Act lo resuelve de una forma pragmática:
- Si tiene un alto grado de descentralización, es considerada un commodity, quedando bajo la órbita de la Comisión de Futuros. Por ejemplo, Bitcoin y Ethereum
- Si hay un emisor visible o escasa descentralización, es un valor negociable supervisado por la Comisión de Valores (SEC). Por ejemplo USDT o USDC, gestionados por Tether y Circle
Los bancos, al tener sus propias ALyC, podrían ofrecer ambos tipos de activos si levantan la prohibición. Pero las billeteras también tienen sus límites: Mercado Pago también tiene su sociedad de Bolsa y está vedada para ofrecer cripto.
El futuro marca una pauta: pasar de fintech o bancos al concepto de superapp que tenga todos los servicios en una pantalla. No es un tema de disponibilidad de servicios, sino de capas regulatorias que permitan a los jugadores avanzar a la próxima ronda de los servicios financieros.